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sobre Villena
Histórica ciudad encrucijada de caminos; famosa por su imponente castillo y el tesoro de oro de la Edad del Bronce
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En el corazón del Alt Vinalopó, donde los viñedos se extienden hasta el horizonte y las montañas dibujan un perfil sereno, se alza Villena como una de las joyas menos conocidas de la Comunidad Valenciana. Esta villa de 34.144 habitantes, situada a 505 metros de altitud, guarda entre sus muros medievales siglos de historia que se respiran en cada rincón de su casco antiguo.
Villena es mucho más que un punto de paso entre Madrid y la costa alicantina. Es una ciudad que sorprende al visitante con su impresionante castillo de la Atalaya, sus tesoros arqueológicos únicos y una tradición vitivinícola que se remonta a tiempos remotos. Aquí, el tiempo parece haberse detenido en las mejores tradiciones mediterráneas, mientras la modernidad se integra con respeto en un paisaje urbano que conserva toda su autenticidad.
Qué ver en Villena
El Castillo de la Atalaya domina la ciudad desde su posición estratégica y constituye, sin duda, la imagen más reconocible de Villena. Esta fortaleza almohade del siglo XII, con sus imponentes torres y murallas, ofrece desde sus almenas unas vistas panorámicas extraordinarias del valle del Vinalopó. El castillo alberga en su interior exposiciones que narran la rica historia de la villa.
La Iglesia Arciprestal de Santiago representa uno de los mejores ejemplos del gótico valenciano en la comarca. Su fachada renacentista y su interior, donde destaca el retablo mayor del siglo XVI, constituyen una visita imprescindible para los amantes del arte sacro. Muy cerca se encuentra la Iglesia de Santa María, de estilo gótico más puro, que completa el conjunto monumental religioso de la ciudad.
El Museo Arqueológico José María Soler custodia uno de los tesoros más valiosos de la arqueología española: el Tesoro de Villena. Este conjunto de piezas de oro de la Edad del Bronce, descubierto en 1963, incluye brazaletes, cuencos y otros objetos que demuestran la importancia de esta zona desde tiempos prehistóricos.
El paseo por el casco histórico revela rincones llenos de encanto, como la Plaza de Santiago, corazón de la ciudad, o la calle Mayor, donde se suceden palacetes señoriales y casas nobles que hablan del esplendor económico que vivió Villena en siglos pasados.
Qué hacer
Los viñedos del Alt Vinalopó ofrecen múltiples posibilidades para el enoturismo. Villena forma parte de la Denominación de Origen Alicante, y sus bodegas proponen catas y visitas guiadas que permiten conocer los procesos de elaboración de vinos con variedades autóctonas como la Monastrell y la Garnacha Tintorera.
Para los amantes del senderismo, la Sierra de la Villa y los alrededores de la población cuentan con senderos señalizados que permiten descubrir la flora y fauna mediterránea. La Ruta de los Molinos conduce a antiguos molinos de viento que salpican el paisaje, ofreciendo perspectivas diferentes de la ciudad y su entorno.
La gastronomía local merece una atención especial. Los arroces son protagonistas indiscutibles, especialmente el arroz con gazpachos manchegos, plato de raíces ancestrales que combina influencias valencianas y manchegas. Los embutidos y conservas cárnicas, así como los dulces tradicionales como las tortas de aceite, completan una oferta gastronómica que refleja la posición geográfica estratégica de Villena.
Los mercados tradicionales que se celebran los jueves y sábados en el casco urbano permiten adquirir productos locales y sumergirse en el ambiente cotidiano de una ciudad que mantiene vivas sus tradiciones comerciales.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas de Moros y Cristianos, que se celebran del 4 al 9 de septiembre, constituyen el evento más importante del calendario festivo villenense. Estas fiestas, declaradas de Interés Turístico Nacional, recrean con gran espectacularidad las luchas medievales entre moros y cristianos, con desfiles, embajadas y la espectacular representación de la toma del castillo.
En marzo tiene lugar la Semana Santa, con procesiones que recorren las calles del casco histórico, destacando la solemnidad de sus pasos y la participación de las cofradías locales.
Las fiestas patronales en honor a la Virgen de las Virtudes se celebran en septiembre, combinando actos religiosos con actividades lúdicas que involucran a toda la comunidad.
Información práctica
Villena se encuentra a 61 kilómetros de Alicante capital, conectada a través de la A-31 (Autovía de Alicante). Desde Valencia, la distancia es de 127 kilómetros por la misma autovía. El municipio cuenta también con estación de ferrocarril en la línea Madrid-Alicante, lo que facilita el acceso en transporte público.
La mejor época para visitar Villena es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje de viñedos muestra sus mejores colores. Los veranos pueden ser calurosos, aunque las noches refrescan gracias a la altitud.
Para una visita completa, se recomienda dedicar al menos un fin de semana, lo que permite conocer el patrimonio histórico sin prisas y disfrutar de alguna actividad en los alrededores. La oficina de turismo, ubicada en el centro histórico, proporciona información actualizada sobre horarios de monumentos y actividades programadas.