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sobre Villahermosa del Río
Pueblo pintoresco situado en la ladera de una montaña sobre el río; destaca por su arquitectura blanca y el nacimiento del río Carbo
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En lo alto de la sierra del Alto Mijares, a 755 metros de altitud, se encuentra Villahermosa del Río, una pequeña aldea de 488 habitantes que conserva intacto el encanto de la montaña castellonense. Sus casas de piedra y teja árabe se distribuyen por las laderas de un paisaje que combina barrancos profundos, bosques de pino y pequeños huertos en bancales, creando una estampa que parece detenida en el tiempo.
El municipio debe su nombre al río Villahermosa, afluente del Mijares, que serpentea por el fondo del valle creando un oasis de frescor y vegetación. Desde sus calles empinadas, las vistas se extienden hacia las montañas circundantes, ofreciendo panorámicas que cambian con cada estación: verdes intensos en primavera, dorados en otoño y blancos inmaculados cuando la nieve cubre las cumbres cercanas.
Villahermosa del Río representa la esencia del turismo rural de interior: un remanso de paz donde el ritmo de vida tradicional aún marca el compás de los días, y donde cada rincón cuenta historias de generaciones que han sabido adaptarse a la dureza y belleza de la montaña mediterránea.
Qué ver en Villahermosa del Río
El patrimonio de Villahermosa del Río se concentra en su casco urbano, donde destaca la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, un templo de origen medieval que conserva elementos góticos en su estructura. Su torre campanario se alza como referente visual del pueblo, visible desde los caminos de acceso al municipio.
La arquitectura popular constituye uno de los principales atractivos del lugar. Las casas tradicionales, construidas con mampostería de piedra local y cubiertas de teja árabe, se adaptan perfectamente a la orografía del terreno. Muchas conservan elementos originales como portadas de piedra tallada, balcones de hierro forjado y patios interiores que fueron el centro de la vida familiar.
El entorno natural es, sin duda, el gran tesoro de Villahermosa del Río. Los barrancos que rodean el municipio, como el del río Villahermosa, crean paisajes de gran belleza donde alternan las zonas de cultivo en bancales con bosques de pino carrasco y encinas centenarias. En primavera, estos parajes se llenan de color con la floración de las plantas aromáticas mediterráneas: romero, tomillo y lavanda.
Los antiguos caminos rurales que conectaban Villahermosa con los municipios vecinos se han convertido en senderos que permiten descubrir rincones de gran valor paisajístico, como las fuentes naturales que surgen entre las rocas y los antiguos corrales donde se refugiaba el ganado.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Villahermosa del Río. Los senderos que parten del casco urbano permiten explorar los barrancos circundantes y ascender a los cerros próximos, desde donde se obtienen vistas panorámicas del Alto Mijares. La ruta del río Villahermosa es especialmente recomendable en primavera y verano, cuando el agua fluye con más caudal.
Para los aficionados a la fotografía de naturaleza, el municipio ofrece escenarios únicos durante el otoño, cuando los colores rojizos y dorados de la vegetación contrastan con la piedra caliza de las montañas. Las primeras horas de la mañana y el atardecer proporcionan las mejores condiciones de luz.
La gastronomía local se basa en los productos de la huerta y la montaña. Los restaurantes del pueblo sirven platos tradicionales como el arroz al horno, la olla churra y las migas, elaborados con ingredientes de temporada. Los embutidos caseros, el aceite de oliva virgen de los olivares cercanos y la miel de montaña son productos que reflejan la autenticidad de la cocina serrana.
Durante los meses de invierno, cuando la nieve puede cubrir las montañas próximas, Villahermosa del Río se convierte en un refugio ideal para disfrutar del silencio y la tranquilidad, con la chimenea encendida y la contemplación de paisajes nevados.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villahermosa del Río gira en torno a las tradiciones religiosas y agrícolas. Las fiestas patronales se celebran en agosto en honor a la Purísima Concepción, con procesiones, música tradicional y actividades para toda la familia. Durante estos días, el pueblo se llena de vida con la llegada de emigrantes que regresan para el encuentro anual.
En enero se celebra la festividad de San Antonio Abad con la bendición de animales, una tradición que mantiene viva la memoria del pasado ganadero del municipio. La hoguera de San José en marzo marca el final del invierno y el inicio de la temporada agrícola.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles empedradas del pueblo. El silencio de la montaña amplifica el sonido de los pasos y crea una atmósfera de profundo recogimiento.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Castellón de la Plana, tomar la CV-20 hacia Alcora y posteriormente la CV-195 hasta Ludiente, continuando por carreteras locales hasta Villahermosa del Río. El trayecto es de aproximadamente 70 kilómetros y una hora y media de conducción por carreteras de montaña.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (octubre-noviembre) ofrecen las mejores condiciones climáticas para disfrutar del entorno natural. El verano es ideal para escapar del calor de la costa, mientras que el invierno aporta el encanto de los paisajes nevados.
Consejos: Se recomienda llevar calzado adecuado para caminar por terreno irregular y ropa de abrigo, especialmente en los meses fríos. Es aconsejable consultar el estado de las carreteras en invierno, especialmente si se prevén precipitaciones.