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sobre Barracas
Localidad del altiplano conocida por ser paso obligado entre Valencia y Aragón; clima frío en invierno y entorno de carrascas y cultivos de secano
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El turismo en Barracas es tranquilo y breve. Llegas, das una vuelta y sigues camino por el Alto Palancia. El pueblo es pequeño, unas pocas calles y poco más. Si vienes con expectativas de pasar todo el día dentro del casco urbano, te sobrará tiempo.
Llegar y aparcar
Barracas queda cerca del eje que conecta Valencia con Teruel y Zaragoza. El desvío no tiene pérdida. En invierno conviene mirar el tiempo porque esta zona se enfría rápido y a veces aparece hielo en carretera.
Dentro del pueblo las calles son estrechas. Nada raro en pueblos de este tamaño. Lo práctico es dejar el coche en algún espacio abierto a la entrada y moverse andando. En diez minutos cruzas el casco urbano.
El pueblo
El centro gira alrededor de la calle Mayor. Desde ahí se llega a la iglesia de San Pedro. Es el edificio que más se reconoce desde fuera. Piedra, fachada sobria y poco adorno.
No hay grandes plazas ni edificios monumentales. Las casas siguen el patrón típico del interior castellonense: muros de piedra, alturas bajas y reformas recientes en muchas fachadas. Las calles suben y bajan con cuestas suaves. No existe un recorrido turístico marcado. Aquí simplemente caminas y ya.
En media hora lo has visto todo con calma.
Paseos por el entorno
Lo interesante de Barracas está fuera del casco urbano. El término abre hacia pinares, encinas sueltas y campos de secano. Es paisaje típico del Alto Palancia. Bastante abierto y con horizonte largo.
Desde los caminos que salen del pueblo se ven sierras cercanas y otras más lejanas del sistema Ibérico. No hay miradores preparados ni paneles. Son pistas forestales y caminos agrícolas de toda la vida.
Algunos senderos conectan con pueblos cercanos como Caudiel o Sacañet. Otros se meten en monte bajo y zonas más tranquilas. El terreno tiene desniveles continuos. No son montañas duras, pero acabas notando las cuestas si caminas varias horas.
A veces se ven rapaces sobrevolando los pinares. Es zona bastante abierta para observarlas si te gusta mirar al cielo un rato.
Cosas prácticas antes de venir
El viento se nota bastante en esta parte del Palancia. En verano el calor aprieta menos que en la costa, pero el sol pega fuerte si sales a caminar. Lleva agua.
El invierno es otra historia. Frío seco y días cortos. Si cae nieve o hielo, el ambiente cambia rápido.
La cocina local sigue la línea del interior: guisos contundentes, carne y embutido de matanza cuando toca temporada. Nada sofisticado. Comida de pueblo.
En otoño hay quien viene por setas. Solo tiene sentido si sabes lo que recoges. El monte es el mismo que en otras zonas del interior y no todo lo que aparece es comestible.
También conviene venir con lo básico resuelto. Los servicios son los de un municipio muy pequeño. Mejor no depender de encontrar de todo al llegar.
Si pasas por Barracas, tómalo como parada corta. Paseo rápido por el pueblo y luego al monte o a la carretera otra vez. Aquí la vida va despacio y tampoco pretende otra cosa.