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sobre Jérica
Villa histórica con un patrimonio excepcional situada junto al río Palancia; destaca su torre mudéjar única en la comunidad y su castillo en lo alto
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En el corazón de la comarca del Alto Palancia, Jérica se alza como un testimonio vivo de la historia valenciana. Este encantador municipio de 1.794 habitantes, situado a 523 metros de altitud, conserva un patrimonio arquitectónico excepcional que narra siglos de convivencia entre culturas. Sus calles empedradas y murallas medievales invitan a perderse en un viaje al pasado, mientras que su entorno natural ofrece paisajes de suaves colinas mediterráneas salpicadas de almendros y olivos.
La localidad destaca especialmente por su impresionante conjunto mudéjar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que convierte cada paseo en una lección de arte e historia. Jérica es uno de esos pueblos donde el tiempo parece haberse detenido para permitir que el visitante disfrute de la autenticidad del interior castellonense, lejos del bullicio costero pero con todo el encanto del Mediterráneo rural.
Qué ver en Jérica
El Castillo de Jérica, de origen árabe y posteriormente reformado en época cristiana, corona la localidad desde lo alto de un cerro rocoso. Sus murallas y torres ofrecen vistas panorámicas excepcionales del valle del Palancia y constituyen el punto de partida ideal para conocer la historia local. Aunque conserva principalmente restos de la fortificación medieval, el conjunto resulta impresionante por su integración con el paisaje.
La Torre Mudéjar representa la joya arquitectónica del municipio. Esta elegante construcción del siglo XIV, con sus característicos arcos de herradura y decoración geométrica de ladrillo y cerámica, forma parte del conjunto de torres mudéjares valencianas reconocidas por la UNESCO. Su estilo único refleja la maestría de los artesanos musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la Reconquista.
El Palacio de los Duques de Jérica, aunque en ruinas, mantiene la grandeza de lo que fue una de las residencias nobiliarias más importantes de la zona. Sus restos góticos y renacentistas permiten imaginar el esplendor de épocas pasadas, cuando la villa era cabeza de uno de los ducados más relevantes del Reino de Valencia.
La Iglesia del Salvador combina elementos góticos con posteriores intervenciones barrocas, creando un conjunto arquitectónico de gran interés. Su campanario mudéjar y el retablo mayor merecen una visita detenida para apreciar el arte sacro local.
Qué hacer
Los senderos del Alto Palancia convierten Jérica en un punto de partida perfecto para excursiones por la sierra. La ruta hacia el Pico Espadán ofrece panorámicas excepcionales, mientras que el sendero que sigue el curso del río Palancia permite descubrir la flora y fauna autóctonas en un entorno de gran belleza natural.
El casco histórico invita a paseos tranquilos por calles que conservan su trazado medieval. La Calle Mayor y los alrededores de la Plaza de la Iglesia mantienen edificaciones tradicionales con balcones de forja y fachadas de piedra que crean una atmósfera única.
Para los aficionados a la gastronomía local, Jérica ofrece la oportunidad de degustar la cocina tradicional del Alto Palancia. Los productos de la huerta, el aceite de oliva virgen extra de la zona, y especialidades como el gazpacho manchego o la olla de verduras representan la esencia culinaria serrana. Los almendros de la comarca proporcionan frutos secos de excelente calidad que se incorporan a postres y dulces tradicionales.
La almazara tradicional permite conocer el proceso artesanal de elaboración del aceite de oliva, uno de los productos estrella de la zona, especialmente durante la época de recolección en noviembre y diciembre.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran en agosto con procesiones, danzas tradicionales y actos religiosos que mantienen vivo el folklore local. Durante estos días, la localidad se engalana con decoraciones tradicionales y se organizan actividades para todas las edades.
En febrero, los carnavales aportan color y alegría a las calles con disfraces, comparsas y celebraciones que involucran a toda la comunidad. La Semana Santa también tiene un lugar destacado en el calendario festivo, con procesiones que recorren las calles empedradas creando una atmósfera de gran recogimiento.
Las fiestas de la almendra en flor, en enero o febrero según el año, celebran uno de los espectáculos naturales más bellos de la comarca, cuando los campos se tiñen de blanco y rosa con la floración de los almendros.
Información práctica
Desde Castellón de la Plana, Jérica se encuentra a 65 kilómetros por la CV-20 y posteriormente la N-234, con un trayecto aproximado de una hora en coche. Desde Valencia, la distancia es de unos 70 kilómetros tomando la A-23 dirección Sagunto y luego la CV-25.
La primavera y el otoño constituyen las épocas ideales para visitar la localidad, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje muestra sus mejores galas. El invierno puede ofrecer la sorpresa de la floración de los almendros, mientras que el verano, aunque más caluroso, permite disfrutar de las fiestas locales.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y subir hasta el castillo. La oficina de turismo local proporciona mapas y información actualizada sobre horarios de visitas y rutas recomendadas.