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sobre Navajas
Localidad turística famosa por el Salto de la Novia y sus villas señoriales; entorno natural privilegiado con mucha agua y vegetación
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Navajas, en el Alto Palancia, es de esos pueblos del interior de Castellón donde apetece bajar el ritmo. Con apenas 840 habitantes y a 383 metros de altitud, se asienta en un entorno de laderas y valle, con el Palancia cerca y una presencia constante de agua en forma de fuentes y manantiales. El paseo por el casco urbano es corto y agradecido: calles tranquilas, casas de piedra y ese aire de lugar vivido todo el año.
Qué ver en Navajas
En el centro del pueblo está la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, referencia del perfil urbano. Cerca se localiza el Molino de la Esperanza, testimonio de la molienda tradicional ligada al río. Y, sobre todo, merece tiempo recorrer los manantiales y fuentes del término municipal: además de refrescar el ambiente, explican buena parte del paisaje de huerta y acequias de la zona.
Si te apetece estirar las piernas, desde el propio núcleo salen senderos hacia pinares, carrascales y campos de cultivo, con vistas abiertas al valle del Palancia.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella. El Camino del Agua acompaña acequias y puntos de surgencia, un recorrido agradecido cuando aprieta el calor. También es un buen lugar para fotografía de paisaje y observar aves típicas del bosque mediterráneo, especialmente a primera y última hora.
En la mesa manda la cocina de interior valenciano, con verduras de temporada, guisos, embutidos y aceite de la comarca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Bartolomé se celebran a finales de agosto. En enero, San Antonio Abad mantiene la bendición de animales y las hogueras. En primavera se organizan celebraciones locales y romerías según el año.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco urbano hasta la Iglesia de San Bartolomé.
- Acércate al Molino de la Esperanza.
- Termina con un recorrido tranquilo por fuentes y manantiales.
Errores típicos
- Ir en las horas centrales en verano: el paseo se disfruta más a primera hora o al atardecer.
- Estrenar calzado: entre callejeo y caminos, mejor llevar zapatilla cómoda.
- Tras lluvias, meterse en senderos sin preguntar antes por el estado del terreno.
Mejor época
Entre primavera y otoño el pueblo se disfruta con temperaturas más amables y el agua más presente. En pleno verano, si vas, procura madrugar o reservar las caminatas para última hora.