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sobre Soneja
Pueblo situado junto al río Palancia con un interesante museo del yeso; rodeado de huertas y naturaleza accesible
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Enclavado en el corazón de la comarca del Alto Palancia, Soneja emerge como una auténtica joya del interior castellonense que cautiva por su atmósfera serena y su rico patrimonio histórico. Con apenas 1.508 habitantes y situado a 263 metros de altitud, este encantador municipio valenciano ofrece un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece discurrir a un ritmo diferente, alejado del bullicio de las grandes urbes.
Sus calles empedradas y sus casas tradicionales configuran un paisaje urbano de gran belleza, mientras que el entorno natural que lo rodea invita a perderse entre senderos y caminos rurales. Soneja es ese tipo de destino que conquista desde el primer momento, especialmente a quienes buscan desconectar y sumergirse en la esencia más auténtica de la Comunidad Valenciana.
Qué ver en Soneja
El casco histórico de Soneja constituye por sí mismo una visita imprescindible. Sus calles estrechas y serpenteantes conservan el trazado medieval original, creando un laberinto de rincones llenos de encanto donde cada esquina depara una sorpresa. Las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, con sus fachadas de piedra y balcones de hierro forjado, testimonian el pasado próspero del municipio.
La iglesia parroquial de la Asunción, construida en el siglo XVII, domina la silueta del pueblo con su elegante campanario. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y una talla de la Virgen de la Asunción que data del siglo XVI. No menos interesante resulta la ermita de San Roque, situada en las afueras del núcleo urbano, desde donde se obtienen magníficas panorámicas de la vega del Palancia.
Los restos del castillo medieval, aunque parcialmente conservados, ofrecen una ventana al pasado musulmán y cristiano de la localidad. Desde esta atalaya privilegiada se contempla todo el valle, comprendiendo la importancia estratégica que tuvo este enclave durante siglos.
El patrimonio natural también merece especial atención. Los alrededores de Soneja están salpicados de fuentes naturales y manantiales que han dado nombre al pueblo, siendo el manantial de la Font Major uno de los más conocidos. Los bosques de pinos y encinas que cubren las laderas cercanas proporcionan agradables paseos y refugio durante los meses más calurosos.
Qué hacer
Soneja se presta especialmente al turismo de naturaleza y al senderismo. Varios senderos señalizados parten del municipio, permitiendo descubrir la riqueza paisajística del Alto Palancia. La ruta que conduce al Pico Espadan ofrece vistas espectaculares de toda la comarca, mientras que el camino hacia las fuentes naturales permite conocer la importancia del agua en el desarrollo histórico del pueblo.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la huerta del Palancia, las carnes de caza y los embutidos tradicionales forman la base de una cocina rica y variada. Los guisos de caza, especialmente el jabalí y el conejo, constituyen especialidades locales que no debes perderte. Los dulces tradicionales, como las tortas de aceite y los rosegones, completan una oferta gastronómica que refleja fielmente la cultura culinaria valenciana del interior.
Las actividades de turismo rural cobran especial relevancia en Soneja. Muchas masías de los alrededores han adaptado sus instalaciones para ofrecer experiencias auténticas de vida rural, desde la participación en tareas agrícolas hasta degustaciones de productos locales. La recolección de setas en otoño o la observación de aves durante todo el año son actividades que atraen a numerosos visitantes.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Soneja mantiene vivas las tradiciones más arraigadas del pueblo. Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran a mediados de agosto, combinando actos religiosos con actividades lúdicas que reúnen a toda la comunidad. Durante estos días, el pueblo se engalana y las calles se llenan de música y color.
En enero, la festividad de San Antonio Abad incluye la tradicional bendición de animales, una costumbre que conecta directamente con el pasado agrícola y ganadero del municipio. Las hogueras de San Vicente en febrero marcan otro momento destacado del año, cuando las llamas iluminan las noches invernales creando un ambiente mágico.
La Semana Santa se vive con especial intensidad, con procesiones que recorren las calles del casco histórico. Las celebraciones navideñas incluyen representaciones del Belén viviente, aprovechando los espacios naturales del entorno para recrear escenas de gran belleza y emotividad.
Información práctica
Soneja se encuentra a 42 kilómetros de Castellón de la Plana por la CV-225, un trayecto de aproximadamente 45 minutos en coche que discurre por paisajes de gran belleza. Desde Valencia, la distancia es de unos 65 kilómetros, tomando la A-23 hasta Sagunto y después la CV-225.
una de las mejores época para visitar Soneja abarca desde abril hasta octubre, cuando las temperaturas son más agradables para las actividades al aire libre. Los meses de primavera y otoño resultan especialmente recomendables por la suavidad del clima y la belleza de los paisajes.
Se aconseja llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa adecuada si se planea hacer senderismo. El municipio cuenta con establecimientos donde poder degustar la gastronomía local y pequeños comercios que ofrecen productos típicos de la zona.