Artículo completo
sobre Canet lo Roig
Conocido por sus olivos milenarios monumentales que configuran un paisaje único; pueblo tranquilo con una iglesia imponente que domina el casco urbano
Ocultar artículo Leer artículo completo
El término municipal de Canet lo Roig está cubierto de olivos muy antiguos, muchos de la variedad farga, que aquí forman parte del paisaje cotidiano. No aparecen como algo aislado: están en los márgenes de los caminos, en las lomas que rodean el pueblo y en parcelas que llevan generaciones trabajándose. Esa continuidad agrícola explica por qué Canet existe como núcleo propio desde el siglo XVI.
Un territorio para el olivo
El Baix Maestrat interior es una sucesión de lomas calizas donde el suelo no siempre permitía grandes cosechas de cereal. El olivo, en cambio, se adapta bien a estas pendientes pedregosas y a un clima de veranos secos e inviernos fríos.
La variedad farga, extendida en esta parte del norte de Castellón y el sur de Tarragona, crece despacio y desarrolla troncos muy gruesos con los siglos. En el término de Canet se han catalogado numerosos ejemplares considerados milenarios por su perímetro, lo que convierte la zona en uno de los lugares con mayor concentración de estos árboles en el Mediterráneo occidental.
Caminar entre ellos da una medida del tiempo agrícola. Muchos troncos tienen formas retorcidas, huecos abiertos por los años y una base que parece más cercana a la escultura que a un árbol corriente.
Un pueblo de órdenes militares
El origen medieval del pueblo está relacionado con la reorganización del territorio tras la conquista cristiana. A finales del siglo XIII estas tierras quedaron vinculadas a órdenes militares que gestionaban amplias zonas del Maestrazgo.
En la parte alta del casco urbano se encuentra la iglesia parroquial, que conserva rasgos de edificio fortificado. En muchos pueblos de la comarca ocurrió algo parecido: el templo servía también como punto de defensa.
A mediados del siglo XVI Canet obtuvo el rango de villa independiente, separándose de la jurisdicción de Traiguera. El trazado del casco antiguo aún responde a ese origen: calles estrechas que suben hacia la plaza y casas de piedra donde aparecen, de vez en cuando, escudos o portadas antiguas.
El aceite como hilo conductor
El aceite de oliva sigue siendo una de las claves del lugar. Las cooperativas y pequeños productores trabajan sobre todo con aceituna farga, que suele dar aceites suaves, con notas que recuerdan a frutos secos.
En el calendario local hay momentos ligados directamente a esta actividad. Tradicionalmente se organizan jornadas dedicadas al aceite donde se presentan cosechas y se hacen catas. Tiene más que ver con la vida agrícola de la comarca que con atraer visitantes.
En los alrededores también quedan pequeñas explotaciones ganaderas y huertos que aprovechan las zonas donde el terreno retiene algo más de humedad.
Cómo recorrer los olivos milenarios
En el término municipal hay varios itinerarios señalizados que pasan junto a algunos de los olivos más antiguos. Muchos están identificados con placas que indican su perímetro y una estimación de edad basada en ese dato.
Los caminos suelen seguir antiguos accesos agrícolas, con tramos de piedra seca, bancales y pequeñas casetas de campo. No es un recorrido exigente, pero conviene llevar calzado cómodo porque el terreno es irregular.
Desde algunos altos cercanos al pueblo se abre la vista hacia el interior del Maestrat y, hacia el este, hacia la llanura que baja hasta la costa.
Información práctica
Canet lo Roig está en el interior del Baix Maestrat, a unos kilómetros de Sant Mateu y de la costa de Vinaròs. Se llega por carreteras comarcales que atraviesan zonas de olivar.
El pueblo es pequeño y se recorre andando sin dificultad. Si te interesa el paisaje agrícola, conviene salir del casco urbano y caminar por los caminos rurales. Ahí es donde se entiende este lugar: un territorio modelado durante siglos alrededor del olivo.