Artículo completo
sobre Crevillent
Ciudad de la alfombra y puerta al desierto alicantino; destaca por su Semana Santa y el parque natural de El Hondo
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón del Baix Vinalopó, Crevillent se alza como una de las ciudades más auténticas de la provincia de Alicante. Con más de 30.000 habitantes, esta localidad valenciana combina tradición artesanal, patrimonio histórico y paisajes mediterráneos en un equilibrio perfecto que invita a descubrir los tesoros del interior alicantino.
Situada a 130 metros de altitud, Crevillent conserva el encanto de una ciudad que ha sabido mantener sus raíces mientras abraza la modernidad. Sus calles guardan siglos de historia, desde vestigios íberos hasta la huella de la cultura islámica, pasando por el legado cristiano que define gran parte de su arquitectura actual. El visitante encontrará aquí un destino donde la hospitalidad mediterránea se vive en cada rincón.
Qué ver en Crevillent
El casco antiguo de Crevillent constituye el punto de partida ideal para cualquier visita. La Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de Belén, edificio del siglo XVIII, domina el paisaje urbano con su imponente fachada barroca y su campanario. En su interior, destaca un notable retablo mayor y diversas capillas que reflejan la devoción popular de la ciudad.
El Museo Arqueológico, ubicado en una antigua casa señorial, alberga una interesante colección que abarca desde la prehistoria hasta la época moderna. Sus piezas íberas y romanas son especialmente relevantes para comprender el pasado de la comarca del Vinalopó.
No puede faltar una visita al Museo de la Semana Santa, que expone una valiosa colección de bordados en oro, sedas y terciopelos que han convertido a Crevillent en referente nacional de este arte. Las piezas aquí expuestas son auténticas obras maestras del bordado tradicional valenciano.
Para los amantes de la naturaleza, la Sierra de Crevillent ofrece paisajes de montaña baja mediterránea con formaciones rocosas calcáreas y una vegetación adaptada al clima semiárido. El parque natural que la protege incluye rutas de senderismo de diferentes niveles de dificultad.
Qué hacer
Crevillent es famosa por su artesanía del bordado, una tradición que se mantiene viva en numerosos talleres familiares. Muchos de estos talleres abren sus puertas a los visitantes, ofreciendo la oportunidad de conocer de cerca técnicas que se transmiten de generación en generación.
El senderismo en la Sierra de Crevillent constituye una actividad imprescindible. La ruta que conduce al Pic de l'Àguila, el punto más alto de la sierra, recompensa con vistas panorámicas sobre la comarca del Vinalopó y, en días despejados, hasta el mar Mediterráneo.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán rutas adaptadas por los caminos rurales que circundan la ciudad, atravesando campos de almendros y olivos que caracterizan el paisaje agrícola local.
La gastronomía crevillentina merece una exploración pausada. Los productos de la huerta local, especialmente los cítricos y las hortalizas, protagonizan platos tradicionales como el arroz con verduras o las gachas dulces. Los dulces conventuales, elaborados según recetas centenarias, son otro de los placeres gastronómicos que ofrece la ciudad.
Fiestas y tradiciones
La Semana Santa crevillentina, declarada de Interés Turístico Nacional, se celebra con especial esplendor. Las procesiones, que recorren las calles del casco histórico entre marzo y abril, lucen los famosos bordados locales en mantos y túnicas que son auténticas obras de arte textil.
En agosto tienen lugar las Fiestas Patronales en honor a San Francisco de Asís, con actos religiosos, conciertos y actividades para toda la familia. Es una ocasión perfecta para conocer las tradiciones populares valencianas y disfrutar del ambiente festivo local.
Las fiestas de Moros y Cristianos, que se celebran a finales de septiembre, rememoran la historia medieval de la zona con desfiles, representaciones teatrales y el tradicional castillo de fuegos artificiales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Alicante capital, Crevillent se encuentra a unos 35 kilómetros por la A-7 y la CV-855, con un tiempo de viaje aproximado de 30 minutos en coche. También existe servicio regular de autobús que conecta ambas localidades.
Mejor época para visitar: Los meses de abril a junio y de septiembre a noviembre ofrecen temperaturas agradables para caminar por la ciudad y realizar excursiones por la sierra. La primavera es especialmente recomendable por la floración de los almendros.
Consejos prácticos: El centro histórico se recorre cómodamente a pie. Para las rutas de senderismo, es recomendable llevar calzado apropiado y agua suficiente, especialmente en los meses más cálidos. La oficina de turismo local proporciona mapas detallados y información actualizada sobre horarios de monumentos y talleres artesanos.