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sobre Santa Pola
Villa marinera por excelencia; puerto pesquero, salinas y castillo fortaleza
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En la costa sur de la provincia de Alicante, donde el Mediterráneo abraza las tierras del Baix Vinalopó, se alza Santa Pola como un destino que combina magistralmente la tradición marinera con el turismo de calidad. Esta ciudad costera de casi 38.000 habitantes conserva intacto su carácter pesquero mientras ofrece algunas de las playas más apreciadas de la Costa Blanca, protegidas por las suaves colinas que descienden hasta el mar.
Santa Pola cautiva por su autenticidad mediterránea, donde el aroma salino se mezcla con el bullicio de su puerto pesquero y las gaviotas dibujan círculos sobre embarcaciones que mantienen viva una tradición centenaria. Sus apenas 6 metros de altitud sobre el nivel del mar la convierten en un balcón natural hacia el Mediterráneo, desde donde se divisan las siluetas de la isla de Tabarca y los perfiles montañosos del interior alicantino.
La ciudad ha sabido crecer sin perder su esencia, manteniendo ese equilibrio perfecto entre el desarrollo turístico sostenible y la preservación de su patrimonio natural y cultural, lo que la convierte en una escapada ideal tanto para familias como para viajeros en busca de experiencias auténticas en el litoral mediterráneo.
Qué ver en Santa Pola
El Castillo-Fortaleza de Santa Pola domina el paisaje urbano como testigo silencioso de siglos de historia. Esta imponente construcción del siglo XVI, edificada para defender la costa de las incursiones piratas, alberga hoy el Museo del Mar y ofrece unas vistas espectaculares del puerto y la línea costera. Sus murallas encierran una interesante colección de arqueología submarina y etnología marinera.
El Faro de Santa Pola, construido en 1858, se erige como símbolo de la ciudad desde el extremo del cabo. Aunque no es visitable en su interior, el paseo hasta él regala panorámicas excepcionales del litoral y constituye uno de los rincones más fotografiados del municipio.
La Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, del siglo XX, destaca por su arquitectura neogótica y su ubicación privilegiada en el centro histórico. Su interior alberga la imagen de la patrona de la ciudad, venerada especialmente por la comunidad marinera.
El Parque Natural de las Salinas de Santa Pola representa uno de los ecosistemas más valiosos de la región. Estas salinas milenarias, que continúan en explotación, constituyen un refugio fundamental para aves acuáticas, especialmente flamencos rosados que tiñen de color las lagunas durante gran parte del año. Los observatorios ornitológicos permiten contemplar más de 120 especies diferentes.
Las playas de Santa Pola merecen capítulo aparte: desde la céntrica Playa del Levante, perfecta para familias, hasta la salvaje Playa de los Arenales del Sol, pasando por las calas más recogidas del cabo, cada rincón costero ofrece un ambiente diferente pero siempre bañado por aguas cristalinas.
Qué hacer
La gastronomía marinera constituye una experiencia imprescindible en Santa Pola. Los restaurantes del puerto sirven pescado fresco capturado por la flota local, destacando especialidades como el caldero, la paella de mariscos o el pulpo a la plancha. Los chiringuitos de playa ofrecen tapas de pescaíto frito mientras se contempla el atardecer mediterráneo.
Las rutas en barco a la Isla de Tabarca parten regularmente desde el puerto deportivo. Esta pequeña isla, declarada Conjunto Histórico-Artístico, conserva murallas del siglo XVIII y fondos marinos protegidos ideales para el buceo y snorkel.
El senderismo por el Cabo de Santa Pola revela senderos que serpentean entre pinos y vegetación mediterránea, ofreciendo miradores naturales hacia el mar y calas escondidas. La Ruta de las Torres de Vigilancia conecta las antiguas atalayas defensivas con vistas panorámicas excepcionales.
Los deportes náuticos encuentran en Santa Pola condiciones ideales: windsurf, kitesurf, vela y pesca deportiva se practican en aguas protegidas y con escuelas especializadas para todos los niveles.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de Loreto se celebran en septiembre con procesiones marineras, donde las embarcaciones del puerto escoltan la imagen de la patrona por la bahía en una emotiva tradición centenaria.
La Semana Santa reviste especial solemnidad con procesiones que recorren el casco histórico y culminan en la playa, donde tiene lugar el encuentro entre las imágenes sagradas y el mar.
En julio, las Fiestas de Verano llenan las calles de música, bailes populares y eventos gastronómicos, mientras que en agosto se celebra la Noche de San Lorenzo con actividades astronómicas en el puerto.
Las Jornadas Gastronómicas del Pescado de Santa Pola, organizadas entre octubre y noviembre, permiten degustar las mejores elaboraciones de la cocina marinera local en restaurantes participantes.
Información práctica
Cómo llegar: Santa Pola se encuentra a 22 kilómetros de Alicante capital por la A-7 y N-332. El aeropuerto de Alicante-Elche está a apenas 15 minutos en coche. Autobuses regulares conectan con Alicante, Elche y otras poblaciones de la comarca.
Mejor época: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas ideales para caminar y disfrutar del patrimonio natural. El verano es perfecto para las actividades de playa, mientras que el invierno permite descubrir la ciudad con mayor tranquilidad.
Consejos: Reservar con antelación en temporada alta, especialmente alojamientos cerca del puerto. Llevar calzado cómodo para las rutas del cabo y no olvidar prismáticos para la observación de aves en las salinas.