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sobre Calles
Pueblo serrano atravesado por el río Tuéjar con el impresionante Acueducto de Peña Cortada cerca
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Hay pueblos por los que pasas porque ibas a otro sitio y acabas frenando el coche casi por instinto. A mí me pasó algo así con el turismo en Calles: carretera tranquila, montes alrededor y ese silencio que solo tienen los pueblos pequeños de verdad. Calles ronda los 450 habitantes y está en la comarca de Los Serranos, a poco más de una hora de Valencia, pero el ambiente es otro. Más seco, más pausado. Como si el reloj funcionara a otra velocidad.
No es un lugar de grandes monumentos ni de plazas espectaculares. Aquí el interés está en cómo se ha vivido siempre en esta parte del interior valenciano: bancales de piedra, huertos pequeños, caminos que suben y bajan entre monte bajo y casas pensadas para aguantar veranos duros e inviernos fríos.
Lo que todavía se puede ver allí
El casco urbano de Calles es pequeño, así que orientarse es fácil. La iglesia del pueblo actúa un poco como punto de referencia, más por ubicación que por tamaño. Es el tipo de edificio sobrio que encuentras en muchos pueblos de la comarca: piedra, teja y pocas florituras.
Alrededor salen calles estrechas con casas de mampostería y tejados de teja árabe. Algunas están encaladas; otras conservan el color de la piedra o tonos más terrosos. Si caminas sin prisa empiezas a fijarte en detalles que cuentan bastante del sitio: portales antiguos, rejas de hierro, pequeños balcones con plantas o patios que asoman detrás de muros bajos.
Lo interesante aquí no es “ver monumentos”, sino entender el conjunto. Calles sigue teniendo ese aire de pueblo agrícola de interior: viviendas compactas, calles pensadas más para el fresco que para lucirse y una relación muy directa con el campo que empieza prácticamente al salir del casco urbano.
Y en cuanto sales un poco, el paisaje cambia rápido. Aparecen laderas con carrasca, zonas de monte bajo y bancales escalonados donde todavía se trabajan algunos huertos. Es un paisaje típico de Los Serranos: seco, pedregoso en partes, pero con bastante vida si te paras a mirar.
Qué hacer sin complicarse
Aquí no hay un catálogo de actividades ni falta que hace. Lo más normal es calzarse unas zapatillas y salir a andar por los caminos que rodean el pueblo. Desde las afueras salen senderos que suben hacia pequeñas elevaciones desde donde se ve bien el valle y el mosaico de monte y cultivos.
Algunos tramos pican bastante hacia arriba, así que conviene tomárselo con calma, sobre todo en verano. También hay paseos más suaves para simplemente dar una vuelta antes de comer.
Después del paseo, la cocina que suele encontrarse por la zona es de las que llenan. Platos tradicionales de interior: migas, gazpacho manchego, guisos que llevan horas al fuego. Nada sofisticado, pero muy en la línea de lo que se ha comido siempre por aquí.
Si te gusta la fotografía, Calles tiene bastantes rincones agradecidos: bancales que dibujan curvas en la ladera, casas de piedra con puertas antiguas o esos atardeceres en los que el monte se vuelve casi rojizo. No es un paisaje espectacular a primera vista, pero tiene mucha textura.
Y por la noche pasa algo que en la costa ya cuesta encontrar: cielo oscuro. Cuando el tiempo acompaña, las estrellas se ven con bastante claridad. Incluso en verano refresca un poco, así que no sobra llevar una chaqueta ligera.
Celebraciones tradicionales
Como en muchos pueblos de Los Serranos, el calendario gira alrededor de las fiestas patronales de verano. Durante esos días el pueblo se llena más de lo habitual: música en la calle, actos religiosos y comidas compartidas entre vecinos y familiares que vuelven al pueblo.
También suele mantenerse la tradición de alguna romería hacia una ermita o paraje cercano, algo muy típico en la comarca. Más que un evento turístico, es un momento de reunión para la gente del lugar.
En otoño, en algunos pueblos de la zona todavía se organizan encuentros relacionados con la matanza tradicional. Hoy tienen más un carácter social que económico: reuniones largas alrededor de platos caseros y conversación tranquila.
Cómo llegar
Calles está en el interior de la provincia de Valencia, dentro de la comarca de Los Serranos. Desde Valencia capital lo más habitual es subir por la CV‑35 en dirección a Llíria y seguir hacia Chelva. A partir de ahí ya entras en carreteras más tranquilas de interior.
El trayecto ronda la hora y poco, dependiendo del tráfico al salir de la ciudad. A medida que avanzas, el paisaje se va volviendo más serrano y los pueblos aparecen más espaciados. Es uno de esos viajes cortos en kilómetros, pero que cambian bastante de ambiente según te alejas de la costa.