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sobre Canet d'en Berenguer
Destino turístico de playa con una de las mejores playas de la provincia y faro histórico
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El turismo en Canet d'en Berenguer gira, en buena medida, alrededor de una franja de costa muy concreta y de un pueblo que históricamente no estuvo exactamente pegado al mar. El faro de Canet lo explica bien: no está en la línea de agua, sino tierra adentro, sobre un pequeño alto desde el que se domina la costa del Camp de Morvedre. Esa posición, algo extraña para quien imagina un faro en el borde del acantilado, tiene que ver con cómo se ha ocupado este territorio entre el Palancia y el Mediterráneo.
Un pequeño señorío entre marjales y cañaverales
El nombre de Canet suele relacionarse con los cañaverales que crecían en la zona baja próxima a la desembocadura del Palancia. Durante siglos el paisaje aquí fue una mezcla de huerta, marjal y pequeños núcleos de población dispersos.
Tras la conquista cristiana del siglo XIII, estas tierras pasaron por distintas manos. Tradicionalmente se menciona la vinculación con el monasterio de Santa María de Benifassà, aunque la consolidación del lugar como señorío se asocia más tarde a la familia Berenguer, ligada a Sagunto. De ahí el añadido “d'en Berenguer”, que acabó fijándose en el nombre del municipio.
En el siglo XVI el asentamiento era todavía muy pequeño. Para protegerlo de incursiones corsarias se levantó una muralla de tapia y una torre de vigilancia cerca de la costa. La población era reducida —las fuentes hablan de unas pocas decenas de vecinos— y dependía tanto de la huerta como de la pesca.
De aquella muralla queda hoy algún tramo integrado en el tejido urbano, detrás de la iglesia. No es un recinto monumental; más bien un resto que recuerda que el pueblo estuvo, literalmente, cerrado sobre sí mismo.
La iglesia de San Pedro y el crecimiento del pueblo
La iglesia de San Pedro Apóstol se levantó en el siglo XVIII, cuando el núcleo empezaba a estabilizarse y a crecer con cierta regularidad. Arquitectónicamente responde a un barroco bastante contenido, más cercano a la tradición parroquial valenciana que a los grandes templos urbanos.
El interior es más rico que la fachada, con presencia de dorados y retablos que contrastan con la sobriedad exterior. Más que por su ornamentación, el edificio interesa por lo que indica sobre el momento del pueblo: una comunidad todavía pequeña que, sin embargo, invierte en una iglesia de dimensiones considerables para su escala.
Desde el entorno del templo se entiende bien la relación entre el casco histórico y la costa. El barrio marítimo —el Racó de la Mar— queda a poca distancia, en una franja de arena que durante mucho tiempo estuvo ocupada por dunas, huertos y zonas húmedas.
El faro de Canet y la antigua torre de vigilancia
El faro actual se construyó a comienzos del siglo XX sobre la base de una torre anterior vinculada al sistema defensivo del litoral. Su función nunca fue señalar un puerto propio —Canet no lo tuvo— sino servir de referencia en un tramo de costa bajo y bastante uniforme.
Por eso se sitúa algo retirado del agua y sobre un pequeño montículo natural. Desde ahí se domina la línea costera entre Sagunto y Almenara, y también la desembocadura del Palancia. Según la ficha técnica del faro, la señal luminosa alcanza varias millas mar adentro y sigue funcionando con un ritmo regular de destellos.
Hoy es, sobre todo, un punto de paseo. A su alrededor se ha urbanizado buena parte del frente marítimo, aunque todavía se percibe que el núcleo original del pueblo estaba unos pasos más hacia el interior.
Un museo local para entender el Canet anterior al turismo
El Museo Etnológico de Canet ocupa una casa señorial del siglo XIX. Su pieza más llamativa es una maqueta de varios metros cuadrados que reconstruye el aspecto del pueblo entre los siglos XVIII y XIX.
En esa recreación aparecen la muralla, la iglesia como centro del caserío, los huertos cercanos y las barcas varadas en la playa. Más que una escenografía, funciona como síntesis de un periodo en el que la economía local combinaba agricultura de regadío y pesca.
El museo reúne también fotografías antiguas, documentos y objetos cotidianos vinculados a esas actividades. Es una forma bastante directa de entender cómo era Canet antes de la expansión residencial ligada a la costa.
Cómo orientarse al visitar Canet
El casco histórico es pequeño y se recorre andando sin dificultad: iglesia, restos de muralla y algunas casas tradicionales. Desde ahí se llega en pocos minutos a la zona del faro y al Racó de la Mar, la playa del municipio.
La playa se extiende algo más de un kilómetro y conserva un sistema dunar protegido en algunos tramos. En verano la población aumenta bastante, sobre todo con visitantes de Valencia y del propio Camp de Morvedre que tienen aquí segunda residencia.
Fuera de los meses más concurridos el ambiente es mucho más tranquilo. Entonces se aprecia mejor la escala real del lugar: un municipio que durante siglos fue agrícola y marinero, y que solo en tiempos recientes ha orientado parte de su vida hacia la costa. El faro, situado entre el pueblo y el mar, sigue marcando esa relación.