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sobre Loriguilla
Pueblo nuevo tras el traslado por el embalse situado cerca de la A-3
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Si vienes a Loriguilla, aparca al entrar. Vienes por la CV‑35, dejas el coche en cualquier calle ancha cerca de la plaza y te mueves a pie. No busques un casco antiguo: no está aquí. Está bajo el agua.
El embalse bajó el verano pasado y asomó el campanario viejo. Algunos paraban el coche, sacaban una foto por la ventanilla y seguían camino. Eso es Loriguilla: un pueblo que se mudó en los años cincuenta y que aún echa la vista atrás, hacia donde ahora está el pantano.
Aparcar, andar y bajar al agua
El pueblo es llano y funcional. Calles rectas, casas bajas, sin ornamentos. Se recorre en media hora.
La plaza Mayor es el centro: ayuntamiento, un par de bares, la iglesia nueva. La iglesia de San Juan Bautista es blanca y sencilla. Dentro guardan al patrón que ya salía en procesión en el pueblo hundido.
Detrás del ayuntamiento sale la pista que baja al embalse. Son tres kilómetros sin sombra hasta la presa. Sirve para ver las marcas del nivel del agua en la roca y el paisaje abierto del pantano. Abajo hay hormigón y tuberías. Si bajas, lleva agua contigo.
Cuando baja el nivel
En años secos, si el embalse retrocede mucho, aparecen restos del pueblo viejo: parte de las calles, el frontón, ese campanario que ya es una postal habitual. No dura. Cuando llueve aguas arriba, el Turia lo tapa otra vez.
No hay horarios ni garantías. Es cuestión de suerte y de sequía.
Por dónde caminar (y con agua)
El PR‑CV 92 sale cerca del polideportivo. Sube hacia el Mas de la Casa Grande en un circuito de más de diez kilómetros con desnivel. Lleva agua aunque haya fuente señalada.
Más fácil es seguir el antiguo camino de los trabajadores hacia Chulilla. Es prácticamente llano, va paralelo al río y mucha gente lo hace andando o en bici. En Chulilla puedes cruzar los puentes colgantes antes de volver.
Para BTT hay pistas pedregosas que conectan con Chulilla y Domeño; subidas cortas pero duras.
Comida y fechas
En febrero hueles la olla de la plana durante las Fallas de San Blas: alubias blancas con cardet y nabos. En enero está el porrat de San Antón, con bendición de animales. En agosto son las fiestas de San Juan, con verbenas. Algunos veranos montan una pequeña feria de cerveza artesana cerca del polideportivo; no es grande pero junta gente.
Consejo directo
Ven en primavera u otoño. En verano hace demasiado calor para caminar sin sombra; en invierno pega el aire frío del embalse. Aparca al entrar, coge agua en algún supermercado del pueblo y baja un rato por la pista hacia el pantano. En una mañana lo has visto todo. Loriguilla no pretende ser otra cosa: es un pueblo reconstruido que funciona como tal.Y eso ya tiene su valor