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sobre Anna
Famosa por su abundancia de agua con el lago de la Albufera de Anna y el Palacio de los Condes
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En Anna el problema no es qué ver. Es dónde dejas el coche. La plaza del Ayuntamiento suele ser el primer intento, pero no siempre hay hueco. Si ves sitio, aprovéchalo y baja andando por la calle Mayor. El pueblo se recorre rápido.
El Palacio de los Condes de Cervellón aparece enseguida. Una mole de piedra que empezó como fortaleza almohade y terminó en residencia señorial. Muchas veces la puerta está cerrada. La fachada se ve bien desde fuera y no lleva mucho tiempo.
Sigue caminando y acabarás en el Gorgo Gaspar. Un charco grande de agua clara donde los vecinos se bañan cuando aprieta el calor. Los críos se tiran desde la roca como si fuera piscina municipal. Anna funciona así: agua a cada poco.
El murmullo que da nombre
Anna suele relacionarse con la palabra árabe para “agua”. Paseas un rato y se entiende. Aparecen manantiales a cada paso: Fuente de Abajo, Fuente de Arriba, Gorgo Catalán, Fuente Negra.
El pueblo marcó hace tiempo el Camino de las Fuentes para enlazarlos. Arranca en la plaza del Surtidor y vuelve al mismo punto tras un recorrido circular de unos 3,5 kilómetros. Hay cuestas suaves y sendero claro. Nada técnico. Cuando llega el calor, mucha gente acaba metiendo los pies en el agua.
La Fuente Negra recibe bastante movimiento. Está a unos veinte minutos andando desde el centro, dentro de una zona con pinos y mesas de piedra. El agua sale fría todo el año. En noviembre suelen llevar aquí a escolares de la comarca por la Catalineta, una merienda con chocolate caliente y cazuelas de barro. El resto del tiempo se ven vecinos llenando garrafas.
Tres cascadas y un lago
La llamada Ruta de las 3 Cascadas empieza cuando termina el asfalto. Primero aparece el Gorgo Gaspar. Después la Cascada de los Vikingos. Más abajo está el Gorgo de la Escalera.
Para llegar a este último hay que bajar 136 peldaños tallados en la roca. Abajo queda un lago encajado entre paredes húmedas donde entra poca luz. El agua ronda los 12 grados incluso en agosto. El primer contacto espabila a cualquiera.
Si no te apetece bajar escaleras, la Albufera de Anna es más sencilla. Es un lago artificial con una zona de arena donde la gente se baña sin complicaciones. Hay sombra y mesas cerca. Los fines de semana llegan muchas familias de Xàtiva y de pueblos alrededor. Entre semana está bastante más tranquilo.
Lo que come la gente
El arroz al horno aquí sigue la receta de la zona: costilla, garbanzos, patata y tocino. Los domingos es fácil olerlo por las casas antes de la hora de comer.
En Carnaval aparece la torta sainosa. Es dulce y lleva manteca de cerdo. Las recetas antiguas hablan de varios días de reposo para la masa. Las versiones que se venden hoy duran bastante menos en la mesa.
Las monas de Pascua salen en las panaderías desde Semana Santa. Son planas, con masa de pan dulce y azúcar por encima. La tradición dice que el padrino la regala al ahijado el lunes de Pascua. Ahora muchas familias resuelven el asunto pasando por la tienda.
Cuándo ir y por qué
Primavera funciona bien aquí. Los almendros florecen en febrero y los manantiales suelen bajar con agua. Temperatura suave y senderos secos.
En verano el pueblo cambia. Parte de la gente se va a la costa y el resto busca los gorgos. Si vienes en julio o agosto, intenta llegar temprano. A media mañana ya cuesta aparcar cerca de la Fuente Negra.
Otoño trae vendimia en la comarca y algo de movimiento en los caminos si el campo viene húmedo. En invierno hay días tranquilos, aunque el barro aparece en algunos senderos.
Consejo claro: Anna no da para un viaje largo. Funciona mejor como excursión de un día o una noche. Ven con el depósito del coche lleno y una toalla en el maletero. Tarde o temprano acabarás cerca del agua.