Artículo completo
sobre Castalla
Capital de la Hoya de Castalla; dominada por un castillo espectacular y famosa por su gastronomía (gazpachos)
Ocultar artículo Leer artículo completo
Aparcas el coche al pie del cerro y lo primero que ves es el castillo. Ahí arriba, vigilante. En ese instante ya sabes cómo va a ser la visita: una cuesta, un poco de sol y la sensación de subir a un lugar que mira este valle desde hace mucho.
El turismo en Castalla tiene mucho que ver con esa silueta. Desde arriba, la Foia se despliega como un cuenco ancho de campos y pueblos. Si el día está despejado, a veces se intuye la claridad del Mediterráneo al fondo.
El castillo que vigila toda la Foia
El castillo de Castalla no es una postal de cuento. Es más bien muro serio y piedra áspera. Lleva en lo alto del cerro siglos, ocupando un sitio que ya tenía importancia antes de los musulmanes.
Con los años fue cambiando. Los cristianos añadieron defensas y levantaron la Torre Grossa, un cilindro enorme que sigue marcando el perfil del pueblo cuando llegas por carretera. No es una fortaleza decorativa. Recuerda que este paso entre interior y costa siempre fue territorio disputado.
Subir andando compensa por el conjunto más que por una pieza concreta. Las calles pasan por el antiguo arrabal morisco, son estrechas y curvas para que el sol entre a ratos. Cuando llegas arriba entiendes por qué este cerro era tan codiciado: se controla toda la Foia.
Por el casco antiguo quedan rincones de épocas movidas. En el pueblo aún se habla de las batallas de la Guerra de la Independencia que se libraron por aquí.
Moros y Cristianos y otras maneras de hacer ruido
Si vienes en septiembre, el pueblo no pasa desapercibido. Llegan las fiestas de Moros y Cristianos y la pólvora forma parte del ambiente. Las comparsas recorren las calles con música desde por la mañana. Las banderas se bailan en la plaza con una energía que impresiona aunque no seas muy de fiestas.
Entre desfile y desfile aparece otro clásico local: el gaspatxo de la zona. No tiene nada que ver con el andaluz. Aquí es un guiso caliente con carne de caza o corral, setas en temporada y trozos de torta de pan que absorben el caldo. Es comida de cuadrilla, de cazuela grande.
En verano suelen celebrarse fiestas dedicadas a San Roque. El casco antiguo cambia esos días porque algunas calles se preparan para suelta de vaquillas. El ambiente se vuelve más de peña y vecino.
El Xorret del Catí: cuando la carretera se pone seria
A pocos kilómetros del pueblo empieza uno de esos puertos que los ciclistas mencionan con respeto: el Xorret del Catí. No es largo pero tiene rampas duras.
Incluso si no vas en bici, la zona invita a una escapada. El paisaje cambia rápido: pinares, roca caliza y miradores naturales desde donde se ve buena parte de la provincia. Hay rutas conocidas que pasan por el Balcón de Alicante, un punto donde el terreno se abre y aparece el litoral a lo lejos.
Para algo más tranquilo está la propia Foia. Caminos agrícolas, campos de almendros y olivos y ese silencio que solo rompen los tractores al atardecer.
Dulces de horno de pueblo
Castalla tiene tradición repostera ligada al horno tradicional. Los sequillos aparecen en casi cualquier casa con café de sobremesa. Son secos, ligeros y desaparecen rápido del plato.
También es fácil cruzarse con tonyas, un bollo contundente que muchos llevan al campo porque aguanta bien las horas. Y están los rotllets bollits, que primero pasan por agua con anís y luego al horno. Tienen textura curiosa, entre galleta y bollo.
Cuando aprieta el calor mucha gente tira de helado de turrón o mantecado. Tiene gracia comer sabores tan navideños en verano pero aquí el turrón forma parte del día a día.
Una escapada sencilla desde Alicante
Castalla queda a menos hora desde Alicante así que mucha gente viene para mañana o tarde sin complicaciones. El plan suele ser simple: subir al castillo sin prisa dar una vuelta por las calles viejas sentarse un rato en plaza cuando baja sol. Luego cada uno decide algunos caminan entre campos otros prefieren acercarse hacia sierra Maigmó o Xorret Catí para estirar piernas. Castalla no es enorme ni pretende serlo Se recorre rápido Pero tiene algo me gusta equilibrio entre pueblo vivo paisaje alrededor empieza casi última casa Das diez minutos paseo cuesta arriba ya miras media comarca desde muralla Para escapada corta funciona mejor parece