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sobre Novetlè
Pequeño municipio pegado a Xàtiva con industria del metal y tranquilidad
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A última hora de la tarde, cuando el sol baja por detrás de la sierra y el aire se enfría un poco, las calles de Novetlè se quedan casi en silencio. Solo se oye alguna persiana que se abre, una televisión encendida detrás de una puerta y, si es primavera, el olor del azahar que llega desde los campos de alrededor. En ese momento se entiende bien cómo es el turismo en Novetlè: un pueblo pequeño, agrícola, donde lo cotidiano sigue marcando el ritmo.
Novetlè está en la comarca de la Costera, muy cerca de Xàtiva, y ronda el millar de habitantes. El término es pequeño y prácticamente todo gira alrededor de la huerta y, sobre todo, de los cítricos. Desde cualquier calle del casco urbano se adivinan las filas de naranjos que empiezan casi en la última casa.
El centro del pueblo y la iglesia de Sant Pere
La iglesia parroquial de Sant Pere ocupa el centro del núcleo urbano. No es un edificio monumental; más bien una construcción sobria, de líneas sencillas, que ha ido cambiando con el tiempo. La torre se ve desde varios puntos del pueblo y sirve un poco de referencia cuando uno camina por las calles estrechas del centro.
Dentro el ambiente suele ser tranquilo, con una luz tenue filtrándose por los ventanales. Es una de esas iglesias donde todavía se percibe que el edificio sigue formando parte de la vida diaria del pueblo.
Alrededor de la iglesia se concentran algunas de las calles más antiguas. Fachadas encaladas, portones de madera bastante gastados y rejas de hierro que proyectan sombras finas sobre la pared cuando el sol cae de lado.
Calles cortas y casas pensadas para el calor
Novetlè se recorre andando en muy poco tiempo. La Calle Mayor y las calles que salen de ella conservan ese trazado corto y algo irregular típico de los pueblos agrícolas de la zona.
Muchas casas tienen patio interior o corral, y todavía se ven vigas de madera en algunas puertas abiertas. En verano se entiende por qué se construían así: muros gruesos, calles estrechas que crean sombra y corrientes de aire que refrescan un poco al final del día.
A media tarde es cuando más movimiento hay. Algún vecino saca la silla a la puerta y se queda charlando mientras pasan coches muy de vez en cuando.
Los campos de naranjos que rodean Novetlè
Basta caminar cinco minutos para salir del casco urbano y entrar en la huerta. Los caminos agrícolas que rodean Novetlè discurren entre parcelas de naranjos y limoneros, separados por acequias y pequeños márgenes de tierra.
En primavera el olor del azahar se nota incluso dentro del pueblo. Y en temporada de cosecha es habitual ver cajas apiladas junto a los caminos o tractores entrando y saliendo de las parcelas.
No son rutas señalizadas como tal, pero varios caminos rurales se pueden recorrer andando o en bicicleta sin dificultad. El terreno es llano y las distancias cortas. Conviene ir temprano en verano: a partir del mediodía el calor cae con fuerza y apenas hay sombra fuera de los campos.
La plaza y la vida tranquila del pueblo
La plaza principal funciona más como punto de encuentro que como lugar turístico. Bancos de piedra, algunos árboles que dan sombra y vecinos que se paran a hablar sin demasiada prisa.
Al caer la tarde suele haber más movimiento: niños jugando, gente que vuelve de trabajar en Xàtiva o en los campos, conversaciones largas que se alargan mientras baja la luz.
Si buscas ambiente animado de bares o tiendas abiertas hasta tarde, aquí no lo vas a encontrar. Novetlè mantiene un ritmo bastante tranquilo.
Fiestas y tradiciones locales
Las celebraciones del pueblo suelen girar alrededor de la parroquia y del calendario agrícola. Las fiestas dedicadas a Sant Pere, el patrón, suelen celebrarse a finales de junio con actos religiosos y actividades organizadas por los vecinos.
También es habitual que durante el año aparezcan pequeños actos ligados al campo o a las asociaciones del pueblo. No son eventos grandes ni pensados para atraer turismo masivo; más bien encuentros que mantienen viva la vida comunitaria.
Cuándo acercarse a Novetlè
La primavera es probablemente el momento más agradable para pasear por los caminos de alrededor, cuando los naranjos están en flor y las temperaturas todavía son suaves.
En verano el calor aprieta bastante durante el día, así que conviene moverse a primera hora de la mañana o ya al atardecer. En invierno el ambiente es muy tranquilo y algunos días el pueblo parece quedarse casi en pausa.
Desde Valencia capital se llega en coche en algo más de una hora, normalmente pasando por la zona de Xàtiva. Es una parada corta, de paseo lento entre calles y huerta, más que un destino para llenar un fin de semana entero. Aquí lo interesante está en fijarse en los detalles: la luz en las paredes blancas, el olor de los campos y ese silencio breve que aparece cuando cae la tarde.