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sobre Vallés
Pequeño municipio junto al río Cànyoles con encanto rural
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Vallés es de esos sitios que, si pasas por la carretera sin saber qué hay ahí, igual ni te planteas parar. Y sin embargo, cuando entras con el coche y recorres dos o tres calles, te das cuenta de que aquí la vida sigue un ritmo distinto. Más de pueblo pequeño de verdad, no de decorado.
Este municipio de la comarca de la Costera ronda los 160 habitantes, así que conviene ajustar expectativas desde el principio. En Vallés no hay grandes monumentos ni un casco histórico lleno de palacios. Lo que hay es otra cosa: un pueblo agrícola que todavía funciona como tal. Casas encaladas, huertos alrededor y ese silencio que solo rompen los tractores o algún vecino charlando en la puerta.
El paisaje que rodea el pueblo es el típico del interior cercano a Xàtiva: lomas suaves, parcelas de cultivo y caminos rurales que llevan de un campo a otro. En invierno y a finales de febrero los almendros suelen poner algo de color al paisaje; en verano todo se vuelve más seco, con esa luz fuerte que conocemos bien por aquí.
Qué ver en Vallés
El centro del pueblo gira en torno a la iglesia de San Juan Bautista. No es un edificio monumental ni especialmente grande, pero marca el punto de referencia del casco urbano, como pasa en muchos pueblos pequeños de la Costera. Es uno de esos templos que han ido cambiando con el tiempo: arreglos, ampliaciones, capas de historia más práctica que estética.
A partir de ahí, lo interesante es simplemente caminar un rato. Las calles son cortas y tranquilas, con fachadas blancas, rejas de hierro y portones de madera que ya han visto bastantes décadas. No hay escaparates pensados para el visitante ni tiendas de recuerdos. Aquí vive gente todo el año y se nota.
En los alrededores todavía quedan corrales antiguos, pequeños pozos y construcciones ligadas al trabajo del campo. Algunos siguen en uso y otros han quedado como parte del paisaje. Conviene recordar que muchas parcelas son privadas y siguen siendo explotaciones agrícolas activas.
Caminar por los caminos de alrededor
Si te gusta pasear o salir con la bici, Vallés tiene bastantes caminos rurales que conectan con los campos cercanos. No esperes rutas señalizadas ni infraestructuras pensadas para excursionistas. Son caminos de trabajo que usan los agricultores y que cualquiera puede recorrer con respeto.
A cambio, tienes algo que a veces cuesta encontrar: silencio y paisaje abierto. Nada espectacular, pero sí muy representativo de esta parte de la Costera.
En primavera y otoño el paseo se disfruta mucho más. En verano el calor aprieta bastante y el sol cae a plomo al mediodía, así que si vas en esa época lo más sensato es madrugar un poco.
Fiestas y costumbres del pueblo
Como en muchos municipios pequeños de la zona, el calendario festivo gira alrededor de las celebraciones religiosas y del ciclo agrícola.
Las fiestas patronales dedicadas a San Juan Bautista suelen celebrarse en verano y son el momento en que el pueblo cambia completamente de ambiente. Calles con más movimiento, música tradicional valenciana y actos organizados por los propios vecinos.
En enero también se mantienen las hogueras de San Antonio Abad, una tradición bastante extendida en el mundo rural valenciano. Es la típica escena de plaza con fuego, gente reunida alrededor y bendición de animales.
Son celebraciones sencillas, muy de pueblo, donde lo importante no es el programa sino el ambiente de comunidad.
Cómo llegar a Vallés
Llegar a Vallés es fácil si ya estás por la zona de Xàtiva. Se encuentra a pocos kilómetros y se accede por carreteras locales que atraviesan campos de cultivo y pequeñas poblaciones de la comarca.
Desde Valencia capital el trayecto en coche suele rondar aproximadamente una hora, dependiendo del tráfico y del camino que elijas.
Mi consejo es verlo como una parada corta dentro de una ruta por la Costera. Das un paseo tranquilo por el pueblo, te asomas a los caminos que lo rodean y en un rato entiendes bastante bien cómo es la vida en un municipio valenciano de apenas un centenar y medio de vecinos. A veces eso ya dice más que cualquier monumento grande.