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sobre Vallés
Pequeño municipio junto al río Cànyoles con encanto rural
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En el corazón de la comarca de la Costera, a apenas 98 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Vallés, una pequeña joya rural que encarna la esencia más auténtica del interior valenciano. Con sus 150 habitantes, esta aldea representa el perfecto contrapunto al bullicio costero, ofreciendo a los viajeros una experiencia genuina de la vida tradicional mediterránea.
Vallés se extiende por un paisaje suavemente ondulado donde los cultivos de secano dibujan un mosaico de colores que cambia con las estaciones. Los almendros en flor de febrero, los campos dorados de cereales en verano y los viñedos rojizos del otoño crean una sinfonía visual que invita a la contemplación. Es un destino ideal para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de la ciudad y sumergirse en la tranquilidad de un entorno rural preservado.
Qué ver en Vallés
El patrimonio arquitectónico de Vallés, aunque modesto en escala, refleja siglos de historia mediterránea. La iglesia parroquial constituye el núcleo espiritual y arquitectónico del pueblo, con elementos que narran la evolución constructiva local a lo largo de diferentes épocas. Sus muros de piedra y cal han sido testigos silenciosos de generaciones de vallesinos.
Paseando por las calles del casco histórico, descubrirás la arquitectura popular valenciana en su expresión más pura. Las casas tradicionales, con sus fachadas encaladas y tejas árabes, conservan elementos originales como portones de madera, rejas de hierro forjado y pequeños patios interiores que hablan de un modo de vida adaptado al clima mediterráneo.
Los alrededores de Vallés ofrecen hermosos paisajes agrícolas donde destacan las construcciones auxiliares tradicionales: corrales, casetas de campo y antiguos pozos que formaban parte del sistema de riego tradicional. Estos elementos etnológicos constituyen un museo al aire libre de las técnicas agrícolas históricas de la región.
Qué hacer
La principal actividad en Vallés es disfrutar de la calma rural y explorar el entorno natural a pie o en bicicleta. Los caminos rurales que parten del pueblo se adentran entre campos de cultivo y pequeñas elevaciones que ofrecen vistas panorámicas de la comarca de la Costera.
La gastronomía local forma parte esencial de la experiencia vallésina. En las casas particulares que abren sus puertas a los visitantes, podrás degustar platos tradicionales elaborados con productos de la huerta local: arroz con verduras, guisos de legumbres, embutidos caseros y dulces tradicionales. Los productos de temporada marcan el ritmo culinario: espárragos silvestres en primavera, tomates y pimientos en verano, y setas en otoño.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en Vallés motivos excepcionales, especialmente durante las horas doradas del amanecer y atardecer, cuando la luz mediterránea baña los campos creando una atmósfera casi pictórica. Las estaciones del año ofrecen paletas cromáticas completamente diferentes, desde los verdes intensos de primavera hasta los ocres y dorados del final del verano.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vallés mantiene vivas las tradiciones populares valencianas. Las fiestas patronales, que se celebran durante el verano, constituyen el momento álgido de la vida social del pueblo. Durante estos días, las calles se engalanan y los vecinos organizan actividades tradicionales que incluyen música popular, bailes regionales y degustaciones gastronómicas.
En enero, como en muchos pueblos valencianos, se encienden las hogueras de San Antonio, una tradición que marca el calendario agrícola y refuerza los lazos comunitarios. Las fiestas de primavera, coincidiendo con la floración de los almendros, son especialmente emotivas y fotogénicas.
Durante el otoño, las fiestas de la cosecha celebran los frutos del campo con jornadas gastronómicas donde los productos locales son los protagonistas absolutos. Estas celebraciones ofrecen una oportunidad única para conocer de primera mano las tradiciones culinarias locales.
Información práctica
Para llegar a Vallés desde Valencia capital, la ruta más directa es tomar la A-7 dirección sur hasta la salida hacia Xàtiva, y desde allí seguir las carreteras comarcales que atraviesan la Costera. El trayecto, de aproximadamente una hora, transcurre por paisajes típicamente valencianos.
una de las mejores época para visitar Vallés es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el campo muestra sus mejores galas. Los meses de abril-mayo y septiembre-octubre son ideales para las actividades al aire libre y la fotografía paisajística.
Al ser una pequeña población rural, es recomendable contactar previamente con los vecinos si se desea degustar gastronomía local o conocer el patrimonio etnológico. La hospitalidad vallésina forma parte de la experiencia turística, pero requiere cierta planificación previa para disfrutarla plenamente.