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sobre Benilloba
Pueblo de tradición textil situado en un entorno natural privilegiado; conserva un molino harinero
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En el corazón de la comarca de El Comtat, entre suaves colinas y bancales centenarios, se alza Benilloba como un testimonio vivo de la esencia rural valenciana. Este pequeño municipio de 741 habitantes, situado a 520 metros de altitud, conserva intacto el encanto de los pueblos de interior mediterráneos, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y cada rincón cuenta una historia.
El carácter auténtico de Benilloba se respira en sus calles empedradas, en la arquitectura tradicional de sus casas y en el paisaje que lo circunda, salpicado de almendros, olivos y frutales que tiñen el territorio de colores cambiantes según las estaciones. Aquí, lejos del bullicio turístico de la costa alicantina, se encuentra un refugio perfecto para quienes buscan conectar con la tradición y disfrutar de la tranquilidad del mundo rural valenciano.
Qué ver en Benilloba
El patrimonio arquitectónico de Benilloba gira en torno a su iglesia parroquial dedicada a la Purísima Concepción, un templo que preside el núcleo urbano con su sencilla pero elegante silueta. Su construcción, que refleja la sobriedad característica de la arquitectura religiosa rural valenciana, invita a descubrir los elementos decorativos y artísticos que se conservan en su interior.
Pasear por el casco antiguo es todo un placer para los sentidos. Las casas tradicionales, muchas de ellas rehabilitadas con respeto hacia la arquitectura original, muestran elementos típicos como balcones de hierro forjado, tejas árabes y fachadas encaladas que reflejan la luz mediterránea. Destacan especialmente algunos ejemplos de arquitectura popular que han sabido mantener su autenticidad a lo largo de los años.
El entorno natural que rodea Benilloba ofrece paisajes típicamente valencianos de interior, con bancales que ascienden por las laderas circundantes creando un mosaico agrícola de gran belleza visual. Los campos de almendros proporcionan un espectáculo especial durante la floración invernal, mientras que los cultivos tradicionales de la zona pintan el paisaje de verdes intensos en primavera.
Qué hacer
Benilloba es un punto de partida ideal para rutas de senderismo que permiten conocer el territorio de El Comtat a pie. Los senderos que parten del pueblo conectan con caminos rurales históricos, ofreciendo la posibilidad de descubrir masías tradicionales, fuentes naturales y miradores desde donde contemplar el valle y las montañas que lo enmarcan.
La gastronomía local representa uno de los mayores atractivos del municipio. Los productos de la huerta valenciana de interior, combinados con las tradiciones culinarias de la comarca, dan lugar a platos auténticos donde destacan las verduras de temporada, los embutidos artesanales y los dulces tradicionales. Los almendros que rodean el pueblo proporcionan uno de los ingredientes más apreciados de la repostería local.
Para los amantes de la fotografía y el turismo rural, Benilloba ofrece innumerables oportunidades de capturar la esencia del mundo agrícola valenciano. Los amaneceres y atardeceres desde los alrededores del pueblo proporcionan momentos de especial belleza, cuando la luz dorada se filtra entre los árboles frutales y los bancales.
La cercanía a otros pueblos de la comarca permite organizar rutas temáticas por El Comtat, descubriendo la diversidad paisajística y cultural de esta zona de transición entre la montaña y la llanura alicantina.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benilloba mantiene vivas las tradiciones rurales valencianas a lo largo del año. Las fiestas patronales, que se celebran en agosto, constituyen el momento más importante del año para la comunidad local, con actividades que combinan los elementos religiosos tradicionales con celebraciones populares donde participan habitantes y visitantes.
Durante estas fechas estivales, el pueblo se engala con decoraciones tradicionales y se organizan actividades que van desde procesiones hasta eventos gastronómicos donde se pueden degustar los platos más representativos de la cocina local. La música tradicional valenciana suele acompañar estas celebraciones, creando un ambiente festivo que refleja el carácter acogedor de sus habitantes.
A lo largo del año, otras festividades menores marcan el ritmo de la vida local, especialmente aquellas relacionadas con el ciclo agrícola y las tradiciones religiosas populares, que se mantienen como parte del patrimonio inmaterial del municipio.
Información práctica
Para llegar a Benilloba desde Alicante, hay que tomar la N-340 en dirección Valencia hasta Xàtiva, y después la CV-40 hacia Ontinyent. Desde allí, carreteras comarcales conducen hasta el municipio. El trayecto total desde la capital provincial es de aproximadamente una hora y media, atravesando paisajes representativos del interior valenciano.
una de las mejores época para visitar Benilloba es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus colores más intensos. El invierno, especialmente entre enero y febrero, ofrece el espectáculo de la floración de los almendros, mientras que el verano permite disfrutar de las fiestas locales y de las noches estrelladas del mundo rural.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y ropa apropiada para actividades al aire libre, así como cámara fotográfica para capturar la belleza de los paisajes comarcales.