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sobre Benimassot
Conocido como el balcón de la Serrella; ofrece vistas impresionantes y formaciones rocosas curiosas
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En las montañas del interior alicantino, donde los valles se estrechan entre sierras calcáreas y el silencio solo se rompe con el murmullo de antiguos manantiales, se encuentra Benimassot. Esta pequeña aldea de apenas 93 habitantes se alza a 729 metros de altitud en la comarca de El Comtat, como un testimonio vivo de la España más auténtica y preservada.
Benimassot es un refugio para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de las ciudades costeras. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y sus bancales centenarios dibujan un paisaje que parece detenido en el tiempo. Aquí, cada rincón cuenta una historia de siglos de vida rural, de tradiciones que se mantienen vivas y de una relación ancestral entre el hombre y la montaña.
La aldea se presenta como el destino perfecto para el turismo rural consciente, ese que valora la autenticidad por encima de las multitudes y encuentra en la sencillez su mayor riqueza. En Benimassot no hay grandes monumentos ni atracciones turísticas masivas, pero sí una belleza serena que cautiva a primera vista y un ambiente de paz que invita a quedarse.
Qué ver en Benimassot
El patrimonio de Benimassot se integra armoniosamente en su entorno natural. El núcleo urbano conserva la arquitectura tradicional valenciana de montaña, con casas de piedra y techos de teja árabe que se adaptan perfectamente a la orografía del terreno. Las calles estrechas y serpenteantes invitan a pasear sin prisa, descubriendo pequeños detalles arquitectónicos y rincones con encanto.
La iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel, constituye el elemento patrimonial más destacado de la localidad. Este templo, de origen medieval aunque reformado en épocas posteriores, se erige en el centro del pueblo como punto de encuentro de la comunidad local. Su sencilla pero elegante fachada y su campanario son referencias visuales que se divisan desde varios puntos del valle.
Los alrededores de Benimassot ofrecen un paisaje de media montaña excepcional. Los bancales o terrazas de cultivo, herencia del legado musulmán, descienden por las laderas creando un mosaico geométrico que cambia de color según las estaciones. Antiguos molinos y fuentes naturales salpican el territorio, recordando la importancia que el agua ha tenido siempre en estas tierras.
La naturaleza circundante forma parte del Parque Natural de la Serra de Mariola, lo que garantiza la conservación de ecosistemas mediterráneos de gran valor. Desde Benimassot se pueden contemplar magníficas vistas de los picos y barrancos que caracterizan esta sierra, especialmente espectaculares durante el amanecer y el atardecer.
Qué hacer
Benimassot es un punto de partida excelente para rutas de senderismo que se adentran en la Serra de Mariola. Los senderos señalizados permiten explorar barrancos, ascender a miradores naturales y descubrir la flora aromática típica de estas montañas, donde abundan el romero, tomillo y otras plantas medicinales.
Las rutas en bicicleta de montaña encuentran en los caminos rurales que rodean la aldea un terreno ideal para practicar este deporte. Los desniveles moderados y los paisajes cambiantes hacen que cada pedalada sea una nueva sorpresa visual.
La gastronomía local se basa en los productos de la huerta de montaña y en las recetas tradicionales valencianas adaptadas al interior. Los platos de caza, las migas, los gazpachos manchegos y las gachas dulces forman parte de un recetario que se puede degustar en el ambiente familiar que caracteriza a estos pequeños pueblos.
La recolección de setas en otoño, la observación de aves durante todo el año y la fotografía de paisajes son actividades que encuentran en Benimassot un escenario privilegiado. La ausencia de contaminación lumínica convierte también a la aldea en un lugar excepcional para la contemplación del cielo estrellado.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre, coincidiendo con el final del verano y el inicio de las tareas agrícolas de otoño. Durante estos días, los pocos habitantes del pueblo se reúnen para mantener vivas tradiciones centenarias que incluyen procesiones, música popular y comidas comunitarias.
La Semana Santa se vive con recogimiento y tradición, con celebraciones que conservan el carácter rural y familiar. En agosto, las fiestas de verano reúnen a los habitantes locales con aquellos que han emigrado y regresan durante las vacaciones estivales.
Las celebraciones gastronómicas, como las jornadas de la matanza en invierno o las fiestas de la cosecha, mantienen vivas las tradiciones culinarias y el espíritu comunitario que caracteriza a estos pequeños pueblos de montaña.
Información práctica
Para llegar a Benimassot desde Alicante (95 kilómetros), se toma la autopista A-7 hasta Alcoy y después la carretera CV-795 en dirección a Muro de Alcoy, desde donde una carretera local conduce hasta la aldea. El trayecto dura aproximadamente una hora y quince minutos.
una de las mejores época para visitar Benimassot es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los colores del paisaje alcanzan su máximo esplendor. El verano también es recomendable por la altitud del pueblo, que proporciona un clima más fresco que en la costa.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y senderos naturales. La aldea cuenta con servicios básicos, aunque es aconsejable proveerse de lo necesario en poblaciones más grandes antes de llegar.