Artículo completo
sobre Famorca
El municipio menos poblado de la provincia (a menudo); enclavado en la sierra de la Serrella
Ocultar artículo Leer artículo completo
El turismo en Famorca tiene mucho que ver con su posición en la sierra del interior alicantino. El pueblo se encuentra en la comarca de El Comtat, en una ladera que ronda los 680 metros de altitud, rodeado de bancales y monte bajo. Hoy viven aquí apenas unas decenas de personas. El caserío conserva la lógica de los asentamientos de montaña: compacto, adaptado al terreno y con la agricultura muy presente en el paisaje.
Más que monumentos, lo que define el lugar es esa relación con la tierra. Las casas de mampostería, los tejados de teja y las puertas de madera hablan de una economía doméstica basada en aprovechar lo que había a mano. En pueblos así la arquitectura no responde a modas, sino a necesidades: protegerse del viento, guardar la cosecha, mantener el calor en invierno.
La huella de la historia en su paisaje urbano
El pequeño núcleo urbano se organiza alrededor de la iglesia parroquial dedicada a San Cayetano. El edificio actual suele situarse en el siglo XVIII, cuando muchos pueblos del interior ampliaron o reconstruyeron sus templos tras la expulsión morisca y la posterior repoblación. Es una iglesia sencilla, como corresponde a un municipio de tamaño muy reducido.
Desde el entorno de la plaza se entiende bien cómo creció el pueblo: calles cortas, algunas con pendiente, y casas adosadas que buscan resguardo unas de otras. No hay grandes alineaciones urbanas; el trazado se adapta al relieve.
En las fachadas todavía se ven detalles de la arquitectura popular de la zona: muros encalados, ventanas pequeñas y chimeneas anchas. Muchas viviendas se orientan hacia el sur o el sureste, una solución habitual en los pueblos de montaña para aprovechar mejor el sol en los meses fríos.
Paisaje agrícola y bancales de piedra
Alrededor del pueblo se extiende un paisaje muy característico del interior de Alicante: terrazas agrícolas sostenidas por muros de piedra seca. Estos bancales permitieron cultivar en laderas que, de otro modo, serían difíciles de trabajar.
Tradicionalmente se han plantado almendros y olivos, junto a pequeñas huertas en las zonas donde era posible aprovechar mejor el agua. A finales del invierno y principios de primavera, cuando florecen muchos almendros, el valle cambia de aspecto durante unas semanas.
El monte cercano combina pino carrasco, carrasca y matorral mediterráneo. Barrancos y pequeñas lomas rodean el término municipal y marcan el límite entre las zonas cultivadas y el terreno más abrupto.
Caminos entre sierras
Desde Famorca salen varios caminos tradicionales que comunicaban el pueblo con otros núcleos del Comtat y con zonas de cultivo alejadas del casco urbano. Muchos de esos recorridos se siguen utilizando hoy como senderos.
Algunos discurren por antiguos pasos de ganado o por trazados que conectaban fuentes, corrales y parcelas agrícolas. En el camino todavía se encuentran muros de piedra seca, pequeñas construcciones rurales o restos de antiguos sistemas de riego.
Son rutas que atraviesan un paisaje bastante tranquilo. Conviene tener en cuenta que el terreno es montañoso y que algunos tramos presentan pendientes o firme irregular.
Cocina y calendario del pueblo
La cocina local responde a lo que ha dado siempre el campo de esta zona: almendra, aceite de oliva, verduras de temporada y, en determinados momentos del año, carne de caza. En las casas todavía se preparan arroces al horno, guisos contundentes para los meses fríos o distintas variedades de cocas saladas.
El calendario festivo sigue marcado por celebraciones religiosas y reuniones vecinales. San Cayetano, patrón del pueblo, se celebra en verano y suele concentrar buena parte de las actividades del año. En enero se mantiene la tradición de la bendición de animales, una costumbre ligada a épocas en las que la ganadería tenía más peso en la economía local.
Cómo llegar y qué tener en cuenta
Famorca está en el interior de la provincia de Alicante, dentro de la comarca de El Comtat. Se llega por carreteras comarcales de montaña que conectan los pueblos del valle con Alcoy y otras localidades cercanas. Son vías con curvas y tramos estrechos, habituales en esta parte de la sierra.
El pueblo es pequeño y se recorre en poco tiempo. Lo más interesante suele ser pasear sin prisa por las calles y asomarse a los caminos que salen hacia los bancales y el monte.
En invierno las temperaturas pueden bajar bastante y el viento se nota en las zonas altas. En primavera y otoño el clima suele ser más suave. El verano es caluroso durante el día, aunque por la noche refresca con relativa facilidad debido a la altitud.