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sobre Lorcha
Pueblo a orillas del Serpis con un castillo templario; final de la Vía Verde del Serpis
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En las estribaciones meridionales de la Sierra de Mariola, donde los paisajes mediterráneos se visten de verde intenso y el aroma a hierbas aromáticas impregna el aire, se encuentra Lorcha. Este pequeño municipio alicantino de apenas 587 habitantes es una joya escondida en la comarca de El Comtat, un refugio de tranquilidad a 268 metros de altitud que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica.
Rodeado de montañas, barrancos y una exuberante vegetación mediterránea, Lorcha representa la esencia del interior valenciano. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y su entorno natural privilegiado lo convierten en un destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo frenético de la ciudad y sumergirse en un ambiente donde el tiempo parece haberse detenido.
El municipio forma parte del Parque Natural de la Sierra de Mariola, lo que garantiza un entorno natural de gran valor ecológico y paisajístico. Aquí, entre fuentes naturales, senderos ancestrales y vistas panorámicas espectaculares, los visitantes pueden redescubrir el placer de los ritmos pausados y la belleza de lo simple.
Qué ver en Lorcha
El patrimonio arquitectónico de Lorcha, aunque modesto en dimensiones, resulta encantador por su autenticidad. La Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel constituye el corazón religioso del pueblo, un templo de estilo sobrio que refleja la devoción de sus habitantes a lo largo de los siglos. Su campanario se alza como referencia visual desde cualquier punto del municipio.
El casco urbano conserva la estructura típica de los pueblos de montaña valencianos, con calles estrechas que se adaptan perfectamente a la orografía del terreno. Las casas tradicionales de mampostería, con sus características tejas árabes y fachadas encaladas, crean un conjunto arquitectónico armonioso que invita al paseo tranquilo.
Los alrededores de Lorcha ofrecen numerosos miradores naturales desde donde contemplar panorámicas excepcionales de la Sierra de Mariola y los valles circundantes. Las fuentes naturales que brotan en diversos puntos del término municipal han sido tradicionalmente lugares de encuentro y descanso para vecinos y visitantes.
La Font de la Vila es uno de los rincones más fotografiados del municipio, un manantial de aguas cristalinas rodeado de vegetación autóctona que invita a hacer una parada refrescante durante las caminatas.
Qué hacer
Lorcha es un paraíso para los amantes del senderismo y la naturaleza. El municipio cuenta con varias rutas señalizadas que permiten explorar los rincones más bellos de la Sierra de Mariola. El sendero PR-CV 39 conecta Lorcha con Castell de Castells, ofreciendo un recorrido de dificultad media que atraviesa paisajes de gran belleza natural.
Los aficionados al cicloturismo también encontrarán en este territorio un escenario ideal para practicar su deporte favorito, con caminos rurales que serpentean entre cultivos de almendros y olivos centenarios.
La gastronomía local merece una mención especial. Aunque el pueblo no cuenta con grandes restaurantes, las tradiciones culinarias se mantienen vivas en las casas particulares y en las celebraciones comunitarias. Los embutidos caseros, el aceite de oliva de producción local y los dulces tradicionales forman parte del patrimonio gastronómico que los visitantes pueden descubrir.
La recolección de hierbas aromáticas constituye una actividad tradicional que aún se practica, aprovechando la riqueza botánica de la Sierra de Mariola. Tomillo, romero, salvia y otras plantas medicinales crecen de forma silvestre en los alrededores del pueblo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Lorcha gira en torno a las tradiciones religiosas y agrícolas que han marcado el ritmo de vida del pueblo durante generaciones. Las fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre, convirtiendo las calles del pueblo en un escenario de devoción y alegría popular.
En agosto tiene lugar la fiesta de verano, una celebración más informal pero igualmente entrañable que reúne a vecinos y visitantes en torno a actividades al aire libre y degustaciones de productos locales.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, manteniendo tradiciones centenarias que reflejan la profunda religiosidad de sus habitantes. Las procesiones, aunque sencillas, poseen una emotividad particular en este entorno rural.
Durante el año se suceden otras celebraciones menores vinculadas al calendario agrícola, momentos perfectos para conocer de cerca las costumbres locales y la hospitalidad de los lorchanos.
Información práctica
Para llegar a Lorcha desde Alicante, se debe tomar la autopista A-7 dirección Valencia hasta la salida 61 (Alcoy), y desde allí seguir la CV-70 hasta Cocentaina, donde se toma la CV-720 que conduce directamente al pueblo. El trayecto completo dura aproximadamente una hora y media.
Desde Valencia, la ruta más directa es por la A-7 hasta Xàtiva, donde se toma la A-31 hasta Alcoy, y desde allí seguir las mismas indicaciones que desde Alicante.
La mejor época para visitar Lorcha es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra todo su esplendor. Los meses de abril, mayo, septiembre y octubre resultan ideales para las actividades al aire libre.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por los senderos y las calles empedradas del pueblo. También conviene portar agua y protección solar durante las excursiones por la sierra.