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sobre Muro de Alcoy
Importante villa a los pies de la Mariola; combina industria y tradición con un casco antiguo interesante
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Si buscas turismo en Muro de Alcoy, empieza por lo práctico. El parking del Castillo suele tener sitio y es gratuito. Desde ahí bajas cinco minutos al centro. Mejor eso que meterte con el coche por calles estrechas donde dar la vuelta cuesta.
Un pueblo normal
Muro ronda los 9.000 habitantes y se nota. No vive del turismo. Durante años tiró del textil y del campo, y esa inercia sigue ahí. Caminas por la calle Mayor y ves balcones con ropa tendida, gente mayor sentada en la puerta y bares con parroquianos de toda la vida. Nada preparado para la foto.
La plaza de la Señoría junta el ayuntamiento, un palacio renacentista y la iglesia de San Juan. No es un conjunto espectacular, pero funciona. La escalinata de la iglesia se usa mucho para sentarse un rato. El campanario marca las horas todo el día. Si duermes ligero, tenlo en cuenta.
El mirador del castillo
Lo que aquí llaman castillo no es medieval. Es un edificio del siglo XIX que hoy hace de mirador. Dentro hay un pequeño museo sobre las fiestas de Moros y Cristianos: trajes, armas de desfile y bastante olor a pólvora vieja.
Se ve rápido. Lo mejor está fuera. Desde la terraza se abre la vista hacia la Sierra de Mariola y el valle lleno de olivos. En verano pega el sol y hay poca sombra.
Comer aquí
La cocina local es directa. Platos de cuchara y raciones que llenan.
El trigo picado aparece mucho en invierno. Es un guiso de trigo partido con habas y carne de cerdo. También se ven bajoques farcides, pimientos rellenos que muchas casas preparan los fines de semana. Y la llamada olla de músico, que cambia según quién la haga pero suele llevar embutido.
No hay mucha vuelta moderna a estos platos. Aquí se siguen haciendo como siempre.
Alrededores: un olivo viejo y senderos
A unos cinco kilómetros está el olivo del Tío de la Cañada. Se dice que tiene más de mil años. El tronco está hueco y cabe gente dentro. Está en medio del campo, sin vallas ni centro de interpretación. Vas, lo miras y ya.
El acceso final es por pista de tierra. Si ha llovido fuerte, mejor pensarlo dos veces.
Si te gusta caminar, la Sierra de Mariola queda muy cerca. Hay varias sendas señalizadas que salen de los alrededores del pueblo. Algunas son paseos cortos hasta fuentes; otras suben más y el desnivel se nota. Lleva agua. En el monte no hay dónde comprar nada.
Consejo directo
Muro funciona mejor entre semana y por la mañana. Aparcas fácil y el centro está tranquilo.
En mayo celebran Moros y Cristianos y el pueblo cambia bastante. Hay arcabuces, música y ruido desde temprano. En enero también es habitual ver hogueras por San Antón.
Si vienes un día normal, lo verás tal como es. Un pueblo que sigue con su ritmo y una sierra muy cerca para estirar las piernas. Si buscas decorado turístico, hay otros sitios. Aquí la cosa va más sencilla.