Artículo completo
sobre Quatretondeta
Pequeño pueblo a los pies de la Serrella; famoso por sus agujas de roca (Els Frares)
Ocultar artículo Leer artículo completo
Aparca donde puedas al entrar. Suele haber hueco junto a las primeras casas. El pueblo es pequeño y se recorre en diez minutos. Las calles son estrechas, mejor no meter el coche.
El casco urbano ocupa poco espacio. Calles cortas, fachadas encaladas y alguna casa de piedra con portón viejo. La iglesia de San Juan Bautista está en el centro. Es el edificio más alto, pero no esperes una catedral. Ha tenido varias reformas.
Los bancales mandan
Lo importante aquí está fuera. Alrededor del pueblo verás bancales de piedra seca con almendros y olivos viejos. Ese es el paisaje real, el que ha dado trabajo aquí durante años.
Si vienes en febrero, los almendros pueden estar en flor. El valle se llena de blanco unas semanas. El resto del año el terreno se ve seco, como es normal por esta zona del interior.
Caminar sin planes
Desde las últimas casas salen caminos. No hace falta mapa complicado. Algunos van hacia Benimassot o Famorca por sendas antiguas.
No hay miradores señalados ni rutas turísticas. Con caminar cinco minutos ya ves el valle y la sierra. Aquí no pasa casi nada. Se oye poco más que el viento o algún animal suelto.
Comida y lo demás
La cocina es la de siempre: arroz con verdura, guisos de invierno, embutido de la matanza cuando toca. Los dulces suelen llevar almendra, que es lo que hay.
Cuando llueve bien, algunos salen a buscar setas al monte. Es una costumbre local.
Las fiestas son para los del pueblo: San Juan Bautista en junio y la Virgen de la Asunción en agosto. Esos días vuelve gente que vive fuera y hay más movimiento.
Cuánto tiempo le dedicas
En media hora has visto todo dentro del pueblo. Si te quedas más será para andar un rato por los caminos de alrededor o para seguir ruta por otros pueblos del Comtat. Mi consejo: no vengas solo hasta aquí. Aparca, da una vuelta rápida y échate a andar un poco hacia los bancales. Luego sigue camino. Este ha sido siempre un lugar de paso breve. Sigue siéndolo hoy