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sobre Olocau del Rey
Pueblo histórico situado en el límite con Aragón; destaca por su castillo y su arquitectura de piedra en un entorno de alta montaña
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En lo alto de la comarca de Els Ports, a 1.042 metros, Olocau del Rey es un pueblo mínimo (126 habitantes) y muy de los de antes: piedra, silencio y vida lenta. Está en las estribaciones de los Puertos de Beceite, rodeado de relieve calizo, barrancos y pinares. Aquí se viene a caminar, a mirar lejos y a entender cómo era (y a ratos sigue siendo) la montaña interior valenciana.
Qué ver en Olocau del Rey
El casco urbano se recorre en un paseo corto. La iglesia parroquial marca el perfil del pueblo con una arquitectura sobria, propia de estas sierras. Merece la pena callejear sin prisa: casas de piedra, balcones de forja, aleros de teja y rincones que conservan el uso cotidiano, sin decorado.
En cuanto sales, manda el paisaje: lomas y muelas, roca clara y barrancos. Desde los alrededores hay miradores naturales con panorámicas amplias; en días despejados, la vista se estira mucho más allá de la comarca.
En el término y alrededores se citan también abrigos con arte rupestre levantino (Patrimonio de la Humanidad). Si te interesa, conviene informarte antes sobre el acceso y las condiciones de visita.
Qué hacer
La red de senderos permite rutas cortas desde el mismo pueblo y otras más exigentes hacia cimas y barrancos. Es terreno de montaña: calzado adecuado y sentido común, sobre todo si cambia el tiempo.
De noche, cuando el cielo acompaña, la observación astronómica tiene buena fama por la baja contaminación lumínica.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en agosto. En enero, San Antonio Abad mantiene la tradición de hogueras y bendición de animales. La Semana Santa se vive con recogimiento.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco antiguo y la iglesia parroquial.
- Salida corta a algún punto alto cercano para ver el paisaje y hacer fotos.
- Paseo final por las calles más tranquilas del pueblo.
Errores típicos
- Llegar tarde y contar con encontrar restauración o alojamiento abiertos sin haberlo comprobado.
- Subestimar la carretera de montaña (tiempo y curvas), sobre todo en invierno o con niebla.
- Salir a caminar sin agua ni abrigo: aquí el tiempo cambia rápido.