Artículo completo
sobre Gilet
Puerta de la Sierra Calderona con el monasterio de Santo Espíritu en un valle precioso
Ocultar artículo Leer artículo completo
El turismo en Gilet suele empezar por el mismo punto: el monasterio de Sancti Spiritu. Aparece entre campos de naranjos, a las puertas de la Sierra Calderona, en un lugar que parece más pensado para el recogimiento que para un gran edificio religioso. No está en el casco urbano, sino algo apartado, como ocurría con muchas fundaciones medievales. Ese detalle ya da una pista sobre cómo ha crecido el pueblo: primero el monasterio, luego los caminos y, con el tiempo, el núcleo que hoy forma Gilet.
La torre que hoy guarda libros
A finales del siglo XVI la costa valenciana vivía pendiente de los ataques corsarios. Sagunto, muy cerca, tenía puerto y actividad comercial suficiente como para justificar un sistema de vigilancia en los cerros cercanos. En ese contexto se levantó la torre de Gilet.
El edificio ha tenido varias vidas. Durante siglos funcionó como torre defensiva y punto de observación; más tarde se utilizó como almacén agrícola y también como vivienda. Hoy alberga la biblioteca municipal. El contraste es curioso: estanterías y mesas de lectura dentro de un volumen que nació con funciones militares.
Desde lo alto del cerro donde se levanta se abre una buena panorámica del Camp de Morvedre. En días claros se distingue la línea del mar y, hacia el interior, las primeras lomas de la Calderona.
El monasterio de Sancti Spiritu
La fundación del monasterio se vincula a María de Luna, reina consorte de Aragón y esposa de Martín I. A comienzos del siglo XV impulsó la creación de este convento franciscano en las afueras de lo que entonces era un pequeño asentamiento rural.
El edificio que se ve hoy corresponde en gran parte a reformas posteriores, sobre todo del siglo XVII, cuando se levantó la iglesia actual. El conjunto mantiene una organización bastante clara: iglesia, claustro y dependencias conventuales articuladas alrededor de patios interiores.
A lo largo de los siglos el monasterio ha pasado por periodos de abandono y de recuperación. Tras la desamortización del siglo XIX quedó vacío durante un tiempo y más tarde volvió a tener uso religioso. También se utilizó como hospital durante la Guerra de la Independencia. Es uno de esos lugares donde cada etapa histórica ha dejado alguna huella visible: escudos en las fachadas, rejas añadidas, muros que se cerraron o se abrieron según las necesidades del momento.
Hoy sigue teniendo actividad religiosa y forma parte de la vida cotidiana del municipio.
La parroquia que marcó la separación de Sagunto
La iglesia parroquial de San Antonio Abad se empezó a levantar en el siglo XVI, cuando Gilet comenzó a funcionar como municipio independiente de Sagunto. En aquella época construir una parroquia propia era una forma bastante clara de afirmar autonomía.
El edificio es sobrio: nave única, muros de mampostería y una fachada reformada siglos después. En el interior se conservan algunos elementos artísticos anteriores a las reformas modernas, entre ellos retablos y piezas devocionales que remiten a la tradición parroquial del lugar.
La iglesia ocupa la plaza principal, que sigue siendo el centro del pueblo. Allí se concentran los edificios municipales y el movimiento cotidiano: vecinos que paran a hablar, gente que cruza hacia las calles más antiguas o hacia los caminos que salen hacia la huerta.
Caminos entre la huerta y la Calderona
Gilet se sitúa en una posición peculiar: a poca altitud, pero justo donde empieza a levantarse la Sierra Calderona. Al sur quedan las huertas de naranjos; al norte, los pinares y las primeras sendas de montaña.
Una caminata frecuente parte del entorno del monasterio y sube hacia la ermita de San Miguel, situada en una de las lomas cercanas. El camino discurre por pista forestal y senderos sencillos. Desde arriba se entiende bien la posición del pueblo, entre el corredor costero y la sierra.
También hay recorridos que enlazan con Sagunto atravesando barrancos y antiguos caminos agrícolas. Algunos tramos pasan por el lecho seco de ramblas, por lo que conviene llevar agua y calzado cómodo.
Cómo llegar y cuándo ir
Gilet está a unos treinta minutos en coche de Valencia. El acceso habitual es por la A‑7 hasta Sagunto y, desde allí, por la carretera que se adentra hacia la Calderona.
También hay conexión en autobús con Sagunto y otras localidades cercanas.
El casco urbano es pequeño y se recorre sin prisa en una hora. Lo interesante es combinar la visita con alguno de los caminos de la sierra o con un paseo por la huerta que rodea el pueblo.
La primavera suele ser el momento más agradable, cuando los campos de naranjos están en flor y la Calderona mantiene todavía algo de verde. En verano el calor aprieta entre los montes, y en invierno el viento puede notarse más de lo que uno espera en un pueblo tan cercano al mar.