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sobre Albalat dels Sorells
Municipio de la huerta norte valenciana destacado por su palacio condal y tranquilidad residencial
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La línea 3 de Metrovalencia sale de la capital hacia el norte y, en pocos minutos, entra en la huerta de l’Horta Nord. Una de sus paradas es Albalat dels Sorells, un municipio pequeño rodeado todavía por parcelas de cultivo. El núcleo urbano aparece entre campos de cítricos y caminos agrícolas, con el Castell de Sorells sobresaliendo entre las casas. No es una fortaleza militar en sentido estricto, sino una residencia señorial fortificada de finales de la Edad Media que hoy funciona como ayuntamiento y sigue marcando el centro del pueblo.
El nombre que cuenta una historia
Durante siglos el lugar se conoció simplemente como Albalat. El topónimo, de origen árabe, suele relacionarse con un camino o paso empedrado, algo frecuente en asentamientos vinculados a las rutas agrícolas de la huerta valenciana. Tras la conquista cristiana del siglo XIII pasó a manos de distintos señores.
El apellido “dels Sorells” llegó a finales del siglo XV, cuando la señoría fue adquirida por la familia Sorell, mercaderes valencianos con presencia en la vida política de la ciudad. El edificio que levantaron entre finales del Quattrocento y comienzos del siglo XVI es el actual Castell de Sorells. A primera vista parece sobrio: muros macizos, patio interior, algunos elementos defensivos más simbólicos que militares. Dentro conserva estructuras propias de una casa señorial valenciana de la época, con dependencias alrededor del patio y restos de antiguos aljibes.
Hoy alberga dependencias municipales. Es uno de esos lugares donde la historia convive con la vida cotidiana del pueblo: se entra para hacer un trámite y se atraviesa un edificio que tiene más de cinco siglos.
La parroquia y el centro del pueblo
La iglesia de los Santos Reyes ocupa el corazón del casco urbano. El edificio actual responde sobre todo a reformas del siglo XVIII, con una arquitectura barroca bastante contenida. En el interior hay retablos posteriores y algunas piezas devocionales de épocas distintas.
Más interesante que el templo en sí es su posición dentro del trazado del pueblo. A su alrededor se consolidó el núcleo cristiano tras la conquista medieval, cuando muchas alquerías dispersas de la huerta fueron perdiendo población y el asentamiento se concentró junto a la parroquia y la casa señorial.
Desde las calles próximas todavía se percibe bien la relación con el paisaje agrícola: en apenas unos minutos a pie aparecen acequias, caminos de servicio y parcelas de cultivo que forman parte del histórico sistema de regadío de la huerta de Valencia.
Un municipio pequeño dentro de la huerta histórica
Albalat dels Sorells tiene algo más de cuatro mil habitantes y un término municipal muy reducido. Eso explica que la huerta siga pegada al casco urbano. No hay grandes distancias: en cuanto se dejan atrás las últimas calles empiezan los campos.
El trazado agrícola responde al sistema de acequias que organiza el riego desde época andalusí. Muchas parcelas siguen la geometría tradicional y los caminos agrícolas conectan con pueblos vecinos como Foios, Meliana o Museros.
La cocina doméstica de la zona está ligada a lo que se cultiva en esta franja de huerta. Platos como el arroz al horno, el espencat o las cocas saladas forman parte del recetario habitual en muchas casas de la comarca, sobre todo en reuniones familiares y fines de semana.
Fiestas y calendario local
El calendario festivo sigue marcando momentos importantes del año. En enero se celebran las fiestas dedicadas a San Antonio Abad y los Santos Reyes, con actos religiosos y costumbres populares vinculadas a los animales domésticos, una tradición muy extendida en los pueblos de la huerta.
Como en casi toda la comarca, las Fallas también tienen presencia en marzo, aunque a una escala mucho más vecinal que en Valencia capital. Durante el verano suele haber celebraciones en honor a San Jaime, y en otoño la Virgen del Rosario mantiene su lugar en el calendario parroquial.
Son fiestas pensadas sobre todo para la gente del propio municipio, algo que se nota en el ambiente de las calles.
Cómo recorrer Albalat y su entorno
El casco urbano se recorre en poco tiempo. La visita suele centrarse en el Castell de Sorells, la iglesia parroquial y algunas calles antiguas alrededor de la plaza.
Donde mejor se entiende el lugar es en los caminos de la huerta. El terreno es completamente llano y se puede recorrer andando o en bicicleta siguiendo las acequias y los caminos agrícolas que conectan con otros pueblos de l’Horta Nord.
Conviene acercarse con calma, más como paseo que como lista de monumentos. Aquí lo interesante no está solo en los edificios, sino en el paisaje de regadío que todavía rodea al pueblo y explica por qué Albalat dels Sorells existe justo en este punto de la huerta valenciana.