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sobre Alcàsser
Población con fuerte actividad industrial y agrícola que conserva tradiciones locales y vida social activa
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Aparcar en el centro suele ser fácil fuera de horas de colegio y mercado. Si no encuentras sitio en la plaza, da una vuelta por las calles de alrededor y listo. Desde ahí todo queda cerca. El pueblo es pequeño y bastante llano. En una tarde lo tienes visto.
Lo que hay que ver (y lo que no)
La iglesia de San Martín es el edificio más claro del casco urbano. La base es del siglo XVII y luego tuvo ampliaciones. Dentro hay frescos que a veces se atribuyen al entorno de Vicente López. No todo el mundo está de acuerdo, pero el interior merece al menos una mirada rápida.
El antiguo palacio de la Baronía está muy transformado y normalmente no se visita. Desde la calle se ve parte del muro y poco más.
También queda una torre de origen islámico integrada en una vivienda. No está señalizada como monumento visitable. Si pasas por delante, la reconoces por la fábrica antigua, pero no hay mucho más que hacer ahí.
La necrópolis visigoda de la Senda de l’Horteta es un pequeño yacimiento excavado hace años. Hoy queda el cerramiento y algún panel. Si te interesa la arqueología local puede tener gracia. Si no, es fácil pasar de largo.
La huerta alrededor del pueblo
Alcàsser sigue muy ligado a la huerta. Al salir del casco urbano empiezan las parcelas de cítricos, caqui y algo de hortaliza. La llamada Ruta de la Huerta es básicamente un paseo por caminos agrícolas. Unos pocos kilómetros entre acequias y campos. Terreno plano.
En verano pega el sol sin contemplaciones. Sombra, poca. Lleva agua y gorra.
Por la zona también pasa un sendero señalizado que conecta con pueblos cercanos de la comarca. Sirve para caminar un rato entre campos, sin grandes vistas ni desniveles.
Comer sin complicaciones
Aquí la cocina tira de lo que hay alrededor. Arroces con conejo y verduras de la huerta, cocas saladas con tomate o atún y bastante uso del alioli.
En Semana Santa suelen aparecer los rosquilletos dulces en las panaderías. No hay una receta única. Cada horno y cada casa los hace a su manera. Algunos quedan bien; otros se pasan de azúcar.
Fiestas que conviene saber
Las fiestas mayores suelen caer a mediados de agosto, con actos religiosos, música por la noche y bastante ambiente en la calle.
En Semana Santa sale la procesión del Santo Entierro, muy seguida por la gente del pueblo. Y en torno a San Martín, en noviembre, se organizan actos alrededor del patrón.
Si vienes en fiestas, ten en cuenta que Alcàsser no tiene alojamientos turísticos como tal. Lo normal es dormir en Valencia y acercarse en coche o tren.
Cómo llegar y cuándo venir
En coche se llega rápido desde Valencia por la A‑7 o por la pista de Silla. En tren, Cercanías de la línea que baja hacia Gandía; el trayecto desde Valencia ronda los veinte minutos.
El invierno y la primavera son los momentos más agradecidos para caminar por la huerta. En agosto el calor aprieta y a veces se nota el olor de los fertilizantes. Si ha llovido fuerte, algunos caminos agrícolas se llenan de barro.
Consejo: ven por la mañana, date una vuelta por el centro y luego sal a caminar un rato por la huerta. Después puedes volver a Valencia sin prisas. Alcàsser funciona mejor como parada corta que como destino de fin de semana.