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sobre Massanassa
Municipio pegado a la Albufera con zona comercial y casco antiguo tradicional
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El turismo en Massanassa empieza por entender dónde está el pueblo. En plena Horta Sud, a pocos kilómetros al sur de Valencia y muy cerca del entorno de l’Albufera, el término sigue marcado por la red de acequias que reparte el agua del Turia desde época medieval. Una de ellas, la acequia de Faitanar, todavía riega los campos que rodean el casco urbano. Esa presencia del regadío explica muchas cosas: los cultivos, la cocina local y también la forma en que creció el municipio, hoy con algo más de diez mil habitantes.
Massanassa queda lo bastante cerca de la capital como para llegar en un rato, pero la lógica del lugar sigue siendo la de la huerta. Entre acequias, caminos agrícolas y parcelas estrechas se entiende mejor el ritmo del pueblo que mirando el reloj.
El señorío que marcó el crecimiento del pueblo
Parte de la configuración histórica de Massanassa se relaciona con los señoríos que controlaron estas tierras tras la conquista cristiana. La documentación menciona a la familia Boïl y a los Rabaça de Perellós como propietarios de distintas partes del término, y durante siglos hubo disputas por la jurisdicción. Ese reparto del poder acabó influyendo en el desarrollo del núcleo urbano, que fue creciendo en torno al camino principal y a las tierras de cultivo.
La iglesia de Sant Pere Apòstol ocupa el centro del pueblo. Como ocurre en muchos lugares de la huerta valenciana, se levantó sobre una antigua mezquita tras la conquista cristiana. El edificio actual es fruto de varias ampliaciones, sobre todo de época moderna. El campanario, añadido más tarde, se ve desde buena parte del término y funciona como referencia cuando uno se mueve entre calles y acequias.
Desde la plaza donde se sitúa la iglesia se entiende bien la escala de Massanassa: calles cortas, casas de dos alturas y algunos edificios que recuerdan la prosperidad agrícola de los siglos XVIII y XIX, cuando la huerta intensiva generó riqueza en toda esta franja al sur de Valencia.
Huerta, acequias y caminos
El paisaje alrededor del municipio sigue dominado por la huerta. Acequias, caminos agrícolas y pequeños puentes de obra forman un entramado que se recorre bien a pie o en bicicleta. No es un territorio de grandes desniveles: aquí lo interesante está en cómo funciona el regadío tradicional y en la continuidad del cultivo.
La acequia de Faitanar, una de las más importantes del sistema hidráulico de la zona, atraviesa parte del término y todavía se utiliza para distribuir el agua. A lo largo de su recorrido aparecen compuertas, pequeños partidores y casetas de riego que explican cómo se gestionaba —y en muchos casos se sigue gestionando— el reparto del agua.
Desde Massanassa también es fácil acercarse hacia el entorno de l’Albufera siguiendo caminos agrícolas. El paisaje cambia poco a poco: de las parcelas de huerta se pasa a los campos de arroz que caracterizan la llanura próxima al lago.
Fiestas y cocina de la huerta
El calendario festivo gira en torno a las celebraciones habituales de muchos pueblos valencianos: fallas en marzo, fiestas patronales y celebraciones ligadas al verano. En la noche de San Juan suele haber actos populares en las calles y participación de agrupaciones locales, incluida la banda de música del municipio, con larga tradición.
En cuanto a la cocina, el arroz manda. En las casas se prepara paella con productos de la huerta cercana —conejo, garrofón, verduras de temporada— y también otros arroces que cambian según la época del año. En invierno siguen apareciendo platos de cuchara con alubias, cardo o nabo, muy ligados a la tradición agrícola.
La horchata y los fartons forman parte del paisaje gastronómico de toda la huerta valenciana. Aunque su origen se asocia sobre todo a los pueblos de l’Horta Nord, es habitual encontrarlos también en esta zona, especialmente cuando llega el calor.
Cómo llegar y cuándo acercarse
Massanassa está a pocos kilómetros de Valencia y se llega en coche en poco tiempo por las vías que conectan la capital con los municipios de l’Horta Sud.
También tiene estación de metro dentro de la red metropolitana, lo que permite llegar desde Valencia sin coche. Desde la estación hasta el centro del pueblo hay un paseo corto.
La primavera suele ser el momento más agradable para recorrer la huerta: temperaturas suaves y actividad agrícola en marcha. En verano el calor y la humedad aprietan más, algo habitual en toda la llanura cercana a l’Albufera. En cualquier caso, Massanassa funciona sobre todo como visita tranquila de medio día o como parada dentro de un recorrido más amplio por los pueblos de la huerta sur de Valencia.