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sobre l'Alcora
Capital de la cerámica conocida internacionalmente por su industria azulejera; cuenta con un importante museo y un entorno natural ideal para rutas a pie cerca del embalse
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En las suaves colinas de la comarca de l'Alcalatén, l'Alcora se alza como uno de los tesoros mejor guardados del interior de Castellón. Esta villa de 10.526 habitantes, situada a 279 metros de altitud, ha sabido conservar su esencia tradicional mientras abraza una rica historia industrial que la convirtió en referente de la cerámica valenciana durante siglos.
Pasear por sus calles es descubrir el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. L'Alcora invita a sumergirse en su legado ceramista, explorar su patrimonio arquitectónico y disfrutar de la tranquilidad de un pueblo que respira autenticidad. Sus plazas sombreadas, sus talleres artesanos y su entorno natural conforman el escenario ideal para una escapada que combina cultura, historia y naturaleza mediterránea.
Qué ver en l'Alcora
El corazón histórico de l'Alcora gira en torno a la Plaza de la Vila, donde se concentran algunos de sus edificios más emblemáticos. La Iglesia de la Asunción, de estilo neoclásico, domina el paisaje urbano con su imponente campanario y su fachada de líneas sobrias que invita a la contemplación.
Sin duda, la gran protagonista de cualquier visita es la Real Fábrica de Loza, fundada en 1727 por el Conde de Aranda. Este complejo industrial, pionero en la producción de cerámica artística en España, conserva parte de sus instalaciones originales y alberga el Museo de Cerámica, donde se puede conocer la evolución de esta artesanía desde sus orígenes hasta la actualidad. Las piezas expuestas narran tres siglos de innovación y maestría artesanal.
El Palacio del Conde de Aranda es otra parada imprescindible. Esta elegante construcción del siglo XVIII refleja la importancia que llegó a tener l'Alcora como centro de producción cerámica. Sus jardines y su arquitectura señorial transportan al visitante a la época dorada de la villa.
Para los amantes de la arquitectura religiosa, la Ermita de San Cristóbal, situada en una pequeña elevación, ofrece hermosas vistas panorámicas del municipio y los campos de naranjos circundantes. El ascenso hasta la ermita se convierte en un agradable paseo que combina devoción y naturaleza.
Qué hacer
L'Alcora es sinónimo de cerámica, por lo que visitar alguno de sus talleres artesanos resulta casi obligatorio. Muchos alfareros locales mantienen viva la tradición y reciben visitantes para mostrar las técnicas ancestrales de modelado y esmaltado. Es una oportunidad única para llevarse una pieza auténtica como recuerdo.
Los senderos naturales que rodean la localidad permiten descubrir el paisaje mediterráneo de interior. La Ruta de los Manantiales conecta varias fuentes naturales históricas, mientras que el Camino de la Font del Salze discurre entre huertos y campos de cultivo, ofreciendo una perspectiva auténtica de la vida rural valenciana.
La gastronomía local merece una atención especial. Los restaurantes del pueblo sirven platos tradicionales donde destacan el arroz al horno, la paella de verduras de la huerta y los embutidos artesanos. Las pastelerías locales elaboran dulces típicos como los rollets de anís y los suspiros de monja, perfectos para acompañar un café en alguna de las terrazas de la plaza principal.
Durante la temporada de cítricos, entre octubre y marzo, es posible participar en rutas gastronómicas que incluyen visitas a explotaciones agrícolas donde degustar naranjas recién recolectadas y conocer los procesos de cultivo tradicional.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de l'Alcora refleja la profunda tradición mediterránea de sus habitantes. Las Fallas, que se celebran en marzo, llenan las calles de color y música, con monumentos falleros que a menudo rinden homenaje al legado ceramista del pueblo.
En agosto tienen lugar las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción, con procesiones, verbenas y actividades culturales que congregan tanto a locales como a visitantes. Es el momento perfecto para vivir la cara más festiva y hospitalaria de l'Alcora.
La Feria de Cerámica, que se suele celebrar en septiembre, atrae a artesanos de toda la Comunidad Valenciana y convierte el centro histórico en una gran exposición al aire libre donde se puede admirar y adquirir piezas de gran calidad artística.
Información práctica
L'Alcora se encuentra a apenas 30 kilómetros al noroeste de Castellón de la Plana. El acceso más directo es por la CV-20 hasta Vila-real y después la CV-194, un trayecto de aproximadamente 35 minutos en coche. Desde Valencia, la distancia es de unos 80 kilómetros por la A-7 y posteriormente las mismas carreteras secundarias.
La primavera y el otoño son las épocas ideales para visitar l'Alcora, cuando las temperaturas son suaves y el campo muestra sus mejores colores. Durante estos meses, las actividades al aire libre resultan especialmente agradables.
Para una visita completa, se recomienda dedicar al menos medio día, aunque quienes deseen profundizar en la cultura ceramista y disfrutar de las rutas naturales encontrarán suficientes atractivos para una estancia de fin de semana. La oficina de turismo, situada en el centro histórico, proporciona mapas y información actualizada sobre horarios y actividades.