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sobre Chodos/Xodos
Pueblo de alta montaña situado a los pies del pico Penyagolosa; excelente base para excursionistas y amantes de la naturaleza alpina mediterránea
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En las alturas de la comarca de l'Alcalatén, a más de mil metros sobre el nivel del mar, se encuentra uno de los pueblos más pequeños y cautivadores de la provincia de Castellón. Chodos, o Xodos en valenciano, es una aldea de apenas 117 habitantes que parece suspendida en el tiempo, donde el silencio de la montaña y la autenticidad rural se conservan como un tesoro.
Este diminuto núcleo urbano, encaramado a 1.063 metros de altitud, ofrece una experiencia única para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la España más profunda. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y la majestuosa presencia del paisaje montañoso circundante convierten cada paseo en un viaje al pasado, donde la vida transcurre al ritmo pausado que marca la naturaleza.
La ubicación estratégica de Chodos, en plena montaña castellonense, lo convierte en un mirador natural privilegiado desde donde contemplar los valles circundantes y las cumbres que dibujan el horizonte. Es el destino perfecto para los amantes del turismo rural auténtico, donde cada rincón cuenta una historia y donde la hospitalidad de sus gentes se siente desde el primer momento.
Qué ver en Chodos/Xodos
El patrimonio arquitectónico de Chodos, aunque modesto en escala, resulta fascinante por su perfecta integración con el entorno montañoso. La iglesia parroquial, dedicada a San Bartolomé, constituye el corazón espiritual del pueblo y un excelente ejemplo de la arquitectura religiosa tradicional de la zona. Su campanario se alza como un faro sobre las casas, visible desde varios puntos del valle.
El casco urbano conserva la estructura medieval típica de los pueblos de montaña, con calles estrechas adaptadas a la topografía y casas construidas con materiales locales que han resistido el paso de los siglos. Cada esquina revela detalles arquitectónicos tradicionales: dinteles de piedra, balcones de hierro forjado y fachadas que narran la historia de generaciones de montañeses.
Los alrededores naturales constituyen, sin duda, el mayor atractivo de Chodos. El paisaje montañoso ofrece vistas panorámicas espectaculares hacia los valles del interior castellonense y las sierras que caracterizan esta parte de la Comunidad Valenciana. Los bosques de pino, las formaciones rocosas y los antiguos bancales abandonados crean un mosaico paisajístico de gran belleza.
Las fuentes naturales y los pequeños barrancos que rodean el pueblo añaden un elemento de frescura al entorno, especialmente apreciable durante los meses de calor, cuando Chodos se convierte en un refugio natural de las altas temperaturas del litoral.
Qué hacer
Chodos es un paraíso para los aficionados al senderismo y las caminatas por la montaña. Desde el pueblo parten diversos senderos que permiten explorar los parajes circundantes, adaptados a diferentes niveles de dificultad. Las rutas ofrecen la posibilidad de descubrir rincones ocultos, antiguas masías abandonadas y puntos de vista únicos sobre el territorio de l'Alcalatén.
La observación de la flora y fauna local constituye otra actividad destacada. La altitud y el entorno natural favorecen la presencia de especies vegetales y animales características de la montaña mediterránea, convirtiendo cada paseo en una lección de naturaleza al aire libre.
Para los interesados en la fotografía, Chodos ofrece infinitas posibilidades: desde los detalles arquitectónicos del pueblo hasta los amplios paisajes montañosos que se divisan desde sus miradores naturales. Los amaneceres y atardeceres desde esta atalaya natural resultan especialmente espectaculares.
La gastronomía local, aunque sencilla, refleja la tradición culinaria de la montaña castellonense. Los productos de la tierra, la caza y los guisos tradicionales forman parte de una cocina rural auténtica que se puede disfrutar en el ambiente acogedor que caracteriza a este tipo de poblaciones.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé se celebran hacia finales de agosto, coincidiendo con la festividad del santo patrón. Durante estos días, el pequeño pueblo cobra vida con actividades tradicionales que reúnen tanto a los vecinos como a los hijos del pueblo que regresan para la ocasión.
Las celebraciones navideñas tienen un carácter especialmente entrañable en Chodos, donde las tradiciones se mantienen vivas y la celebración adquiere un ambiente familiar y acogedor. La Misa del Gallo en la iglesia parroquial constituye uno de los momentos más emotivos del año.
A lo largo del calendario, diversas romerías y pequeñas celebraciones religiosas marcan el ritmo de la vida local, manteniendo vivas las tradiciones que han pasado de generación en generación en este rincón de la montaña castellonense.
Información práctica
Para llegar a Chodos desde Castellón de la Plana, hay que tomar la CV-10 en dirección a l'Alcora y posteriormente seguir las indicaciones hacia Xodos por carreteras comarcales. El trayecto, de aproximadamente 50 kilómetros, serpentea por paisajes de gran belleza que ya anticipan el encanto del destino.
una de las mejores época para visitar Chodos abarca desde la primavera hasta el otoño, cuando las temperaturas son más agradables para las actividades al aire libre. Los veranos ofrecen un clima fresco muy apreciable, mientras que el otoño regala colores espectaculares en los bosques circundantes.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para la montaña, ya que las temperaturas pueden variar considerablemente. La tranquilidad del pueblo invita a estancias de varios días para disfrutar plenamente del ritmo pausado de la vida rural.