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sobre Chodos/Xodos
Pueblo de alta montaña situado a los pies del pico Penyagolosa; excelente base para excursionistas y amantes de la naturaleza alpina mediterránea
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Hay pueblos que parecen puestos ahí arriba para comprobar si de verdad querías venir. Xodos es uno de esos. Subes curvas, dejas atrás la llanura de Castellón y, cuando ya empiezas a pensar que te has equivocado de carretera, aparece el pueblo agarrado a la montaña. Pequeño. Callado. Con ese aire de lugar donde las cosas pasan despacio.
Estamos en l'Alcalatén, a más de mil metros de altura. Aquí el paseo tranquilo por avenidas no existe. Hay cuestas, piedra y calles que obligan a caminar mirando dónde pisas.
Un pueblo pequeño, de los que aún se usan
Xodos ronda el centenar de habitantes. Eso se nota enseguida. No hay sensación de escenario preparado ni de sitio rehecho para el fin de semana. Es un pueblo que sigue funcionando como siempre ha funcionado.
El casco urbano conserva esa forma irregular que tienen muchos pueblos de montaña. Calles estrechas, escalones improvisados y casas de piedra levantadas con lo que había cerca. Muchas puertas son bajas y gruesas, como recordatorio de inviernos largos y viento fuerte.
En el centro aparece la iglesia de San Bartolomé, levantada en el siglo XVI según suele contarse por aquí. El campanario se ve desde casi cualquier punto y durante mucho tiempo sirvió como referencia para quien andaba por los bancales o volvía con el ganado.
Si paseas sin prisa verás detalles que cuentan bastante del pasado del pueblo: balcones de hierro, antiguos establos bajo las viviendas o dinteles de piedra que todavía conservan marcas talladas.
Caminar alrededor de Xodos
Lo interesante de Xodos no está solo dentro del casco urbano. Basta salir unos minutos para empezar a ver lo que fue el paisaje agrícola de la zona.
Las laderas están llenas de bancales antiguos. Muchos ya no se cultivan. Los pinos han ido ocupando el terreno poco a poco, pero todavía se adivinan las terrazas donde se sembraban cereales o se movía el ganado.
Por los alrededores pasan senderos que siguen rutas tradicionales. Algunas eran vías ganaderas; otras simplemente conectaban masías y campos. Caminando por ellas es fácil cruzarse con balsas viejas, restos de molinos de agua o casas abandonadas que en su día tuvieron vida.
Es el típico paseo donde de repente te das cuenta de que llevas media hora sin escuchar un coche.
Agua entre barrancos y fuentes
Aunque el paisaje parece seco a primera vista, el agua está más presente de lo que parece. En los barrancos cercanos suelen aparecer pequeñas fuentes que los vecinos han utilizado durante generaciones.
Siguiendo algunos caminos señalizados es fácil encontrarlas. No son grandes áreas recreativas ni nada parecido. Más bien caños sencillos donde parar, beber y seguir.
Cuando las lluvias acompañan, en algunos rincones se forman pequeñas pozas naturales. Nada espectacular, pero suficiente para refrescarse después de caminar por la sierra.
Montaña, plantas y animales
Toda esta zona está muy ligada al entorno del Penyagolosa, que domina el horizonte en muchos puntos. Desde ciertos altos cerca de Xodos se ve la montaña aparecer entre nubes o cubierta de niebla, según el día.
El monte mezcla pinar con matorral mediterráneo. Romero, tomillo o lavanda silvestre aparecen a menudo junto a los senderos. Al atardecer no es raro ver moverse algún zorro o escuchar cabras montesas en zonas más altas, aunque suelen mantenerse lejos.
Es un paisaje discreto. No intenta impresionar. Pero si caminas con calma empiezan a aparecer pequeños detalles por todas partes.
Fiestas y costumbres del pueblo
Xodos no vive de grandes eventos. La vida social sigue más ligada al calendario tradicional que al turismo.
La fiesta principal suele celebrarse en torno a San Bartolomé, hacia finales de agosto. Durante esos días se organizan actos religiosos y encuentros entre vecinos y gente que vuelve al pueblo en verano.
También se mantienen algunas romerías y celebraciones vinculadas al ciclo agrícola. Son cosas sencillas, muy del pueblo. Incluso en Navidad suele reunirse la gente en la iglesia para las celebraciones habituales, con un ambiente bastante familiar.
Cómo es llegar hasta aquí
Llegar a Xodos implica asumir que el último tramo se hace por carreteras de montaña. Curvas, subidas largas y tramos donde conviene ir con calma.
Desde Castellón el trayecto ronda la hora en coche, dependiendo del camino elegido. A medida que te acercas el paisaje cambia: menos industria, más bosque y pueblos cada vez más pequeños.
Y cuando por fin aparece Xodos, encaramado en la ladera, entiendes por qué este sitio sigue siendo tranquilo. No está de paso hacia ningún lado. Hay que venir expresamente. Y eso, hoy en día, ya dice bastante.