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sobre Benifallim
Pequeño refugio de montaña cerca de la Sierra del Rentonar; destaca por su castillo árabe
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Benifallim es uno de esos pueblos que te encuentras casi por accidente. Vas conduciendo por el interior de Alicante, curvas, monte bajo, alguna masía suelta… y de repente aparece un núcleo pequeño en lo alto. Paras el coche, das una vuelta y piensas: “vale, aquí viven de otra manera”.
Eso es el turismo en Benifallim: parar un rato en un lugar donde todo va más despacio.
Con poco más de un centenar de habitantes, este municipio de l’Alcoià queda bastante fuera de las rutas más transitadas del interior alicantino. Está a unos 700 metros de altitud y rodeado de montaña. No hay grandes reclamos ni monumentos espectaculares. Lo que hay es vida rural de la de verdad.
Un pueblo pequeño y bastante tranquilo
El casco urbano de Benifallim se entiende rápido. Un puñado de calles que suben y bajan alrededor de una plaza pequeña. Casas pegadas unas a otras, muchas con ese aire de piedra y cal que se repite por toda la montaña alicantina.
En el centro aparece la iglesia de San Miguel Arcángel, levantada en el siglo XVIII. No es un templo monumental. Más bien lo contrario: sobrio, muy de pueblo. Pero encaja con el tamaño del lugar y con la sensación general de sencillez.
El origen del pueblo se remonta a época musulmana. De hecho el propio nombre apunta a eso. Luego, como en buena parte de la comarca, la vida giró durante siglos alrededor del campo y de los bancales.
Si te fijas al salir del casco urbano, todavía se ven muchas terrazas de cultivo en las laderas. Aquí se conocen como marjades. Son esas paredes de piedra que sujetan la tierra para poder plantar almendros, olivos o algo de huerta.
Caminar por la sierra alrededor de Benifallim
Lo que realmente explica Benifallim está fuera del pueblo. El término municipal forma parte del entorno de la Serra de Mariola, una de las sierras más conocidas del interior de Alicante.
El paisaje es el típico de esta zona: pinos, encinas dispersas y mucho matorral aromático. Tomillo, romero, salvia… en primavera el olor se nota incluso caminando por las pistas forestales.
Desde el pueblo salen caminos que conectan con sendas de la sierra y con otros pueblos cercanos. Algunas rutas pasan por antiguos molinos harineros y por pequeñas fuentes que durante mucho tiempo fueron clave para el día a día del campo.
Conviene tener en cuenta algo: aunque las distancias sobre el mapa parezcan cortas, aquí casi todo es subida o bajada. No es terreno plano. Un paseo puede acabar siendo una caminata bastante seria si te animas a seguir senderos hacia la montaña.
La comida: cocina de interior sin complicaciones
En un pueblo de este tamaño no vas a encontrar una escena gastronómica sofisticada. Y casi mejor.
La cocina que suele aparecer por aquí es la típica del interior alicantino. Platos contundentes, pensados para gente que trabajaba en el campo o en la montaña. Arroces al horno, guisos con carne, aceite de oliva de la zona y productos que llegan de huertas cercanas.
Nada de cartas interminables ni experimentos raros. Más bien comida directa, de la que llena y te deja con ganas de dar un paseo después.
Fiestas y vida local
Las fiestas patronales suelen celebrarse a finales de septiembre en honor a San Miguel. Son las típicas celebraciones de pueblo pequeño: procesiones, música y actividades organizadas por los propios vecinos.
En verano también se montan algunas verbenas o cenas populares cuando el calor afloja por la noche. Es el momento en que el pueblo se llena un poco más, sobre todo con gente que tiene aquí casa familiar y vuelve unos días.
Cómo llegar y cuándo acercarse
Llegar a Benifallim normalmente implica pasar antes por Alcoy y después seguir por carreteras comarcales que se van adentrando en la sierra. El último tramo ya es de curvas y paisaje abierto.
La primavera y el otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar por la zona. En verano el sol aprieta bastante durante el día, aunque por la noche refresca más que en la costa.
Un consejo sencillo: ven sin prisa y con calzado cómodo. Benifallim no es un sitio para tachar cosas de una lista. Es más bien ese tipo de parada que haces durante una ruta por la montaña, das un paseo por sus calles, miras el paisaje alrededor… y sigues camino con la sensación de haber visto un trozo bastante real del interior de Alicante.