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sobre Benigembla
Municipio del Valle del Pop con arte urbano en sus fachadas; rodeado de montañas y riuraus
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En el corazón de la Marina Alta, entre valles y montañas que susurran historias milenarias, se encuentra Benigembla, un pequeño tesoro de 537 habitantes que conserva intacta la esencia de la Valencia rural más auténtica. A 314 metros de altitud, este municipio alicantino se alza como un mirador privilegiado sobre paisajes de ensueño, donde los almendros en flor pintan de blanco los campos y los bancales de cítricos perfuman el aire con su aroma mediterráneo.
Benigembla es la invitación perfecta para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de la ciudad. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y la hospitalidad de sus vecinos crean una atmósfera única que transporta al visitante a una época donde el tiempo discurría más pausado. Este rincón de la Comunidad Valenciana representa el turismo rural en estado puro, un lugar donde cada rincón cuenta una historia y cada atardecer regala una postal inolvidable.
Qué ver en Benigembla
La joya arquitectónica de Benigembla es su iglesia parroquial, un templo que refleja siglos de devoción y arte religioso. Su campanario se alza como centinela del pueblo, visible desde cualquier punto del municipio y convertido en referencia ineludible para los visitantes que recorren sus calles.
Los amantes de la arquitectura tradicional encontrarán en el casco antiguo un museo al aire libre. Las casas señoriales de piedra, con sus portadas trabajadas y balcones de hierro forjado, hablan de un pasado próspero ligado a la agricultura. Perderse por sus callejuelas es descubrir rincones fotogénicos a cada paso, desde antiguos lavaderos públicos hasta fuentes centenarias que aún manan agua cristalina.
El entorno natural de Benigembla constituye uno de sus mayores atractivos. Los campos de almendros que rodean el pueblo ofrecen un espectáculo único durante la floración invernal, cuando el paisaje se transforma en un mar de flores blancas y rosadas. Las terrazas de cítricos, perfectamente ordenadas en las laderas, muestran la sabiduría ancestral de aprovechamiento del terreno mediterráneo.
Qué hacer
Benigembla es el punto de partida ideal para rutas de senderismo que recorren la Marina Alta. Los senderos que parten del pueblo serpentean entre barrancos y collados, ofreciendo vistas panorámicas de la comarca. La ruta hacia los montes cercanos permite descubrir la flora mediterránea autóctona: romero, tomillo, lentisco y algarrobos que perfuman cada paso.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en los alrededores del pueblo infinitas oportunidades. Los amaneceres desde las colinas ofrecen perspectivas únicas del valle, mientras que los atardeceres tiñen de colores dorados las fachadas de piedra del casco urbano. La luz mediterránea, especialmente intensa en estas tierras alicantinas, convierte cualquier momento del día en una oportunidad para capturar imágenes memorables.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la huerta y los cítricos de la zona son protagonistas de una cocina tradicional que conserva sabores auténticos. Los platos de arroz, preparados con verduras de temporada, y los guisos de legumbres con productos del campo ofrecen al visitante una experiencia gastronómica genuina.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benigembla refleja las tradiciones valencianas más arraigadas. En agosto, las fiestas patronales llenan de vida las calles del pueblo con verbenas, procesiones y actividades para toda la familia. Es el momento perfecto para conocer la hospitalidad local y participar en las celebraciones que unen a toda la comunidad.
Las fiestas de primavera, coincidiendo con la floración de los almendros, ofrecen una experiencia única. Los vecinos organizan actividades que celebran el despertar de la naturaleza, combinando tradición y belleza paisajística en jornadas inolvidables.
La Navidad en Benigembla mantiene las costumbres valencianas más auténticas. Los belenes familiares, los villancicos tradicionales y las reuniones en torno al fuego crean una atmósfera especial que envuelve al visitante en la calidez de las celebraciones rurales.
Información práctica
Para llegar a Benigembla desde Alicante, una de las mejores opción es tomar la autopista A-7 dirección Valencia y después la salida hacia Denia por la CV-725. El pueblo se encuentra a unos 80 kilómetros de la capital provincial, un trayecto de aproximadamente una hora que permite disfrutar de los paisajes mediterráneos.
una de las mejores época para visitar Benigembla abarca desde febrero hasta mayo y de septiembre a noviembre. Los meses de floración de los almendros (febrero-marzo) ofrecen un espectáculo natural único, mientras que el otoño brinda temperaturas ideales para las rutas de senderismo y la exploración del entorno natural.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos rurales. Los fines de semana son ideales para disfrutar del ambiente local, aunque entre semana el pueblo muestra su cara más tranquila y auténtica.