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sobre Benissa
Municipio que combina un casco histórico medieval muy bien conservado con calas de ensueño
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Benissa tiene mercado los lunes. El resto de la semana, el ritmo es más lento. El pueblo está a diez minutos del mar, pero no se nota. La costa aquí son calas pequeñas, no un paseo continuo. Si buscas ambiente playero constante, quizá te quedes corto.
Aparcar y moverse
La AP‑7 tiene salida directa a Benissa. Desde ahí se llega en unos minutos.
Aparcar en el centro es un problema cuando hay gente. Las calles del casco antiguo son estrechas y con cuesta. No intentes meter el coche dentro. Deja el vehículo en los aparcamientos públicos de las avenidas de alrededor y baja andando.
Para las calas, cada una tiene su zona para dejar el coche. En temporada alta se llenan rápido. En la Cala Fustera suele estar completo antes de mediodía. A Pinets se va más por la tarde, así que a veces hay hueco. La Cala Advocat solo se alcanza por escaleras; no es buena idea si vas con niños muy pequeños o con problemas de movilidad.
Qué ver aquí
La iglesia de la Purísima Xiqueta domina la plaza principal. Es grande, de piedra, empezada hace más de un siglo. Por dentro parece una catedral pequeña. No suele haber mucho ruido; entras, lo miras y sigues.
El casco antiguo se recorre en poco tiempo: calles estrechas, algunas con el pavimento original, fachadas de portalón grande. No hay un museo clave ni un monumento estrella. Es un paseo breve.
Lo mejor del entorno es la sierra de Bèrnia, al lado mismo del pueblo. Tiene rutas para caminar. Una sigue un sendero antiguo que pasa por el Forat, un agujero natural que atraviesa la montaña. Necesitas varias horas y agua suficiente. En verano hace mucho calor y casi no hay sombra.
Por la zona también hay abrigos con pinturas rupestres. Las figuras son pequeñas y están desgastadas. Lo interesante es el camino hasta ellas y que el lugar se conserva bastante bien.
Comer algo local
En invierno a veces ponen putxero de polp, guiso de pulpo con patata. No siempre está disponible; pregunta si te interesa. Otra opción común es el arroz amb naps i costelles: arroz meloso con nabo y costillas.
En las fiestas de San Jaume suelen hacer coca a la llumà. Es dulce, lleva anís. No es para todos los gustos.
Después de comer aún se toma mistela de moscatel. Es un licor dulce y fuerte. La cooperativa agrícola vende botellas sin etiquetas sofisticadas. Con un vasito pequeño basta.
Fiestas en el pueblo
Las fiestas de la Purísima Xiqueta son a finales de abril: conciertos, actos religiosos, torneos taurinos. Un momento tranquilo es la ofrenda floral desde la iglesia hasta la plaza, breve y con mucha participación local.
En octubre montan una feria medieval en las calles del centro: puestos, gente disfrazada, talleres. Es algo que ya hacen muchos sitios, pero aquí el escenario —el casco antiguo— le viene bien.
En enero, para San Antón, bendicen animales en la plaza: caballos, perros, algún animal de granja.
Un consejo final
Benissa no da para una estancia larga solo por sí misma. Funciona como parada tranquila dentro de la Marina Alta: pasear por el pueblo viejo, acercarse a una cala o subir a Bèrnia y ya está.
Si puedes elegir cuándo venir, prueba en primavera o al principio del otoño. En julio o agosto todo el mundo quiere lo mismo: las calas y aparcar cerca se convierte en una lucha diaria. Trae agua y crema solar; aquí el sol calienta incluso cuando parece que no debería