Artículo completo
sobre Benissa
Municipio que combina un casco histórico medieval muy bien conservado con calas de ensueño
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la Marina Alta, entre viñedos centenarios y calas de aguas cristalinas, se alza Benissa como un perfecto ejemplo de la dualidad mediterránea. Esta villa alicantina de 12.279 habitantes combina magistralmente la tradición del interior valenciano con los encantos de la costa, ofreciendo a sus visitantes tanto el sosiego de sus calles empedradas como la brisa marina de sus acantilados.
Situada a 254 metros de altitud, Benissa conserva intacto el sabor de los pueblos marineros del Mediterráneo, donde las casas blancas se apiñan en torno a una iglesia neogótica que domina el paisaje urbano. Sus 4 kilómetros de litoral esconden algunas de las calas más hermosas de la Costa Blanca, mientras que su casco histórico invita a perderse entre callejuelas que guardan siglos de historia comercial y marinera.
Qué ver en Benissa
El patrimonio arquitectónico de Benissa tiene su máximo exponente en la Iglesia de la Purísima Xiqueta, conocida popularmente como la "Catedral de la Marina". Este templo neogótico, construido entre 1902 y 1929, destaca por sus dos torres campanario y su imponente fachada que se alza sobre la Plaza de la Iglesia, el verdadero corazón del pueblo.
Paseando por el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, descubrirás la Lonja Medieval (Llotja), un edificio gótico del siglo XV que testimonia la importancia comercial de la villa. Las murallas medievales aún conservan algunos lienzos originales, especialmente visibles en la zona del Portal de la Marina y el Portal de les Comes.
El Convento de los Franciscanos y la Casa Abadía completan el conjunto monumental del centro urbano, mientras que en los alrededores merece una visita la Ermita de la Divina Pastora, situada en una colina que ofrece excelentes vistas panorámicas del valle.
La costa benissera regala paisajes espectaculares en calas como Cala Advocat, Cala Fustera y Cala Pinets. Estas pequeñas ensenadas de arena y grava, protegidas entre acantilados de pino, mantienen un carácter salvaje que contrasta con el desarrollo turístico de otras zonas costeras.
Qué hacer
La Ruta dels Riuraus constituye una experiencia única para conocer el paisaje agrícola tradicional. Estos antiguos secaderos de uva moscatel, con sus características arcadas de piedra, salpican los campos de Benissa y pueden visitarse siguiendo senderos señalizados que atraviesan viñedos centenarios.
Para los amantes del senderismo, el Sendero Ecológico de Benissa conecta el casco urbano con la costa a través de 3,5 kilómetros de recorrido que serpentea entre pinares y bancales de almendros. El trayecto ofrece múltiples miradores naturales desde donde contemplar la línea de costa.
La gastronomía local tiene su base en el arroz y los productos del mar, con especialidades como el arroz con costra, la olleta benissera y los vinos de moscatel con Denominación de Origen. Los mercadillos semanales, especialmente el mercado de los sábados, son perfectos para adquirir productos locales y artesanía tradicional.
Las actividades náuticas encuentran en las calas de Benissa un escenario ideal. El snorkel en Cala Advocat permite descubrir fondos marinos de gran riqueza, mientras que las rutas en kayak revelan rincones costeros inaccesibles desde tierra.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo benissero gira en torno a las Fiestas Patronales en honor a la Purísima Xiqueta, que se celebran del 6 al 10 de diciembre con procesiones, mascletaes y espectáculos pirotécnicos que iluminan las noches invernales.
En abril tienen lugar las Fiestas de Moros y Cristianos, una celebración que recrea las batallas medievales con desfiles de comparsas ataviadas con lujosos trajes. Los arcabuceros y sus salvas añaden espectacularidad a estas jornadas festivas.
El verano trae las fiestas de barrio, especialmente las de Les Cansalades en julio y las de la Fustera en agosto, donde la paella popular y los bailes tradicionales congregan a vecinos y visitantes en torno a las ermitas rurales.
La Fira i Porrat de Sant Antoni en enero mantiene viva la tradición agrícola con bendición de animales, degustaciones de productos locales y el tradicional concurso de dulces típicos.
Información práctica
Benissa se encuentra a 73 kilómetros al norte de Alicante, accesible por la autopista AP-7 (salida 63) o por la carretera N-332. Desde Alicante, el trayecto en coche dura aproximadamente una hora. El servicio de autobuses ALSA conecta la villa con las principales ciudades de la provincia.
una de las mejores época para visitar Benissa se extiende de abril a octubre, cuando las temperaturas son más suaves y se puede disfrutar tanto de las actividades costeras como de los paseos por el interior. Los meses de mayo y septiembre resultan especialmente recomendables por su clima templado y menor afluencia turística.
Para explorar cómodamente tanto el casco histórico como las calas, se recomienda establecer la base en el centro urbano, donde se concentra la oferta de alojamientos rurales y restaurantes tradicionales. El aparcamiento gratuito está disponible en las proximidades del casco histórico, desde donde todo es accesible a pie.