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sobre Castell de Castells
Pueblo en el interior montañoso; destaca por el arte rupestre y el paraje de Els Arcs
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Encaramado en las montañas de la Marina Alta, a 551 metros de altitud, Castell de Castells es uno de esos pueblos valencianos que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas 445 habitantes, esta pequeña localidad alicantina se alza orgullosa entre valles y cumbres, ofreciendo a quien la visita una experiencia auténtica del interior mediterráneo. Sus calles empedradas y casas de piedra testimonian siglos de historia en un entorno natural privilegiado.
El municipio forma parte del Parque Natural del Carrascal de la Font Roja y se encuentra estratégicamente ubicado en el corazón de las montañas pre-béticas. Desde sus miradores naturales, la vista se extiende hasta el Mediterráneo en días claros, creando un contraste extraordinario entre el azul del mar y el verde intenso de los bosques de carrasca que rodean el pueblo. Esta posición elevada ha marcado su carácter a lo largo de los siglos, convirtiéndolo en un balcón natural sobre la comarca.
Qué ver en Castell de Castells
El patrimonio arquitectónico de Castell de Castells refleja su pasado medieval y morisco. La iglesia parroquial de la Sangre de Cristo, construida en el siglo XVIII, preside el núcleo urbano con su sobria fachada barroca y su campanario que marca el ritmo de la vida local. En su interior se conservan retablos de notable factura y una imagen de la Virgen del Rosario muy venerada por los habitantes.
El casco urbano mantiene la estructura típica de los pueblos de montaña valencianos, con calles estrechas que se adaptan a la orografía del terreno. Destacan las casas tradicionales de mampostería, muchas de ellas restauradas respetando la arquitectura original, con tejados de teja árabe y portadas de piedra labrada. El ayuntamiento, de estilo regional, alberga pequeñas exposiciones sobre la historia local.
Los alrededores del municipio ofrecen un paisaje montañoso excepcional. Las formaciones rocosas calizas crean un entorno ideal para la observación de la naturaleza mediterránea de interior. Los bosques de carrasca, pino carrasco y madroño se extienden por las laderas, creando un mosaico verde que cambia de tonalidad según las estaciones. Las fuentes naturales que brotan en diversos puntos del término municipal han sido tradicionalmente lugares de encuentro y descanso.
Qué hacer
Las actividades en Castell de Castells giran en torno al turismo de naturaleza y la vida rural tradicional. La red de senderos que parte del pueblo permite explorar los valles circundantes y alcanzar miradores naturales con vistas panorámicas sobre la Marina Alta. Estas rutas, señalizadas y de diferentes niveles de dificultad, atraviesan bosques autóctonos donde es posible avistar jabalíes, zorros y una gran variedad de aves rapaces.
La gastronomía local mantiene las tradiciones culinarias de la montaña valenciana. Los platos de caza, especialmente de jabalí y conejo, se elaboran siguiendo recetas ancestrales. Las hierbas aromáticas que crecen silvestres en los montes circundantes - romero, tomillo, salvia - aromatizan guisos y asados. Los embutidos artesanos y los quesos de cabra local forman parte de una despensa rural que conserva los sabores auténticos del interior mediterráneo.
Durante los meses de otoño, la recolección de setas se convierte en una actividad muy popular entre locales y visitantes. Los bosques de carrasca ofrecen especies como níscalos y senderillas, siempre con el conocimiento de expertos locales que conocen los mejores lugares.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Castell de Castells mantiene vivas las tradiciones rurales valencianas. Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario se celebran en octubre, con procesiones, danzas tradicionales y verbenas que reúnen a todo el pueblo. Durante estos días, las calles se engalanan y los vecinos preparan dulces caseros siguiendo recetas familiares transmitidas de generación en generación.
La festividad de San Antonio Abad, en enero, incluye la tradicional bendición de animales y la preparación de la típica "coca amb tomata". En agosto, las fiestas de verano combinan actos religiosos con actividades lúdicas al aire libre, aprovechando las temperaturas más suaves de la montaña.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico. Las representaciones de la Pasión, interpretadas por los propios vecinos, mantienen una tradición teatral de varios siglos de antigüedad.
Información práctica
Para llegar a Castell de Castells desde Alicante, hay que tomar la autopista A-7 en dirección Valencia hasta la salida de Benidorm/Callosa d'En Sarrià, continuando por la CV-70 hasta Callosa y después por carreteras comarcales que ascienden serpenteando por la montaña. El trayecto dura aproximadamente una hora y media, pero merece la pena detenerse en los miradores del camino para contemplar el paisaje.
una de las mejores época para visitar el municipio es primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los colores del paisaje alcanzan su máximo esplendor. En verano, la altitud proporciona un clima más fresco que en la costa, convirtiéndolo en un refugio ideal del calor mediterráneo.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos de montaña. Los fines de semana suele haber más ambiente en el pueblo, especialmente durante las festividades locales, cuando cobra vida con la llegada de visitantes de pueblos cercanos.