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sobre La Vall de Laguar
El balcón de la Marina; famoso por el Barranc de l'Infern y sus escalones moriscos
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Enclavada en las estribaciones de la Serra de Cavall Verd, La Vall de Laguar se presenta como uno de esos rincones valencianos donde el tiempo parece haberse detenido. Este pequeño municipio de 873 habitantes, situado a 450 metros de altitud en plena comarca de la Marina Alta, conserva intacto el sabor de la Valencia más auténtica, lejos del bullicio costero pero a apenas una hora de las playas de Denia.
Compuesto por cuatro núcleos urbanos —Benimaurell, Fleix, Fontilles y Campell—, La Vall de Laguar ofrece al visitante una experiencia única de turismo rural. Sus paisajes abancalados, donde los almendros y olivos dibujan geometrías ancestrales en las laderas montañosas, conforman uno de los entornos más fotogénicos de la provincia de Alicante. Aquí, entre senderos centenarios y cortijos de piedra seca, se respira la esencia mediterránea más pura.
Qué ver en La Vall de Laguar
El patrimonio de La Vall de Laguar refleja siglos de historia rural valenciana. La Iglesia de San Miguel Arcángel, en Benimaurell, constituye el principal exponente religioso del valle, con su arquitectura típica mediterránea que preside el núcleo urbano más importante del municipio. En Fleix, la pequeña ermita local mantiene viva la tradición devocional de estas tierras de interior.
Pero sin duda, el mayor tesoro de La Vall de Laguar radica en su patrimonio natural y etnológico. Los bancales de cultivo, construidos mediante técnicas milenarias de piedra seca, forman un paisaje cultural de extraordinario valor. Estos muros, algunos de varios siglos de antigüedad, no solo han modelado el territorio sino que constituyen un ejemplo excepcional de arquitectura popular sostenible.
El Salt de la Novia, una espectacular cascada de más de 60 metros de altura, representa uno de los fenómenos naturales más impresionantes de la comarca. Durante los períodos de lluvia, el agua se precipita desde las alturas creando un espectáculo visual que justifica por sí solo la visita al valle.
Los aljibes históricos diseminados por el territorio dan testimonio del ingenio tradicional para la gestión del agua en estas tierras de secano. Estas construcciones, perfectamente integradas en el paisaje, forman parte de un sistema de aprovechamiento hídrico que ha permitido la vida en el valle durante generaciones.
Qué hacer
La Vall de Laguar es un destino privilegiado para el senderismo y el turismo activo. La red de senderos locales conecta los diferentes núcleos urbanos atravesando paisajes de extraordinaria belleza. La ruta que conduce al Salt de la Novia constituye uno de los recorridos más populares, especialmente recomendable tras períodos lluviosos cuando la cascada luce en todo su esplendor.
Los amantes del cicloturismo encontrarán en las carreteras serpenteantes del valle un auténtico paraíso. Las pendientes moderadas y el tráfico escaso permiten disfrutar del ciclismo mientras se contemplan panorámicas excepcionales hacia el mar Mediterráneo y las montañas del interior alicantino.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la huerta valenciana, el aceite de oliva virgen extra de producción local y los dulces tradicionales elaborados con almendra configuran una propuesta culinaria auténtica. Las pequeñas almazaras del valle ofrecen la posibilidad de conocer el proceso de elaboración del aceite, un producto que ha sido base de la economía local durante siglos.
La fotografía de paisaje encuentra en La Vall de Laguar un escenario excepcional. Los amaneceres desde las alturas del valle, con la bruma matinal envolviendo los bancales de almendros, ofrecen imágenes de postal que cambian radicalmente según la estación del año.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de La Vall de Laguar mantiene vivas las tradiciones valencianas más auténticas. Las fiestas patronales de San Miguel, a finales de septiembre, congregan a vecinos y visitantes en torno a celebraciones que combinan actos religiosos con tradiciones populares. Durante estos días, el valle se llena de música, bailes regionales y degustaciones de productos locales.
En febrero, las fiestas de San Blas en Fontilles ofrecen un ambiente más íntimo pero igualmente entrañable, con bendiciones tradicionales y actividades familiares que reflejan el carácter acogedor de estas pequeñas comunidades rurales.
La época de floración de los almendros, entre febrero y marzo, aunque no constituye una fiesta oficial, se ha convertido en una celebración natural que atrae a numerosos visitantes. Los bancales cubiertos de flores blancas y rosadas crean un espectáculo visual que marca el renacer de la naturaleza tras el invierno.
Información práctica
Para llegar a La Vall de Laguar desde Alicante, se debe tomar la autopista AP-7 hasta la salida de Ondara, continuando después por carreteras locales durante aproximadamente 20 kilómetros. El trayecto total no supera los 90 minutos y ofrece hermosas vistas de la comarca de la Marina Alta.
una de las mejores época para visitar el valle abarca desde octubre hasta mayo, evitando los meses más calurosos del verano. Los meses de febrero y marzo resultan especialmente recomendables para contemplar la floración de los almendros, mientras que el otoño ofrece temperaturas ideales para las actividades al aire libre.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para la montaña, ya que las temperaturas pueden variar considerablemente entre el día y la noche debido a la altitud. La oferta de alojamiento se centra en casas rurales y pequeños establecimientos familiares que garantizan una experiencia auténtica de turismo rural valenciano.