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sobre Murla
Cuna de la pilota valenciana; pueblo histórico del interior de la Marina Alta
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En el corazón de la Marina Alta alicantina, donde las montañas abrazan pequeños valles de naranjos y almendros, se encuentra Murla, un pueblo que conserva intacta la esencia del Mediterráneo interior. Con apenas 575 habitantes que viven a 285 metros de altitud, este rincón de la Comunidad Valenciana invita a descubrir la tranquilidad de un mundo donde el tiempo transcurre al ritmo de las estaciones y las tradiciones se mantienen vivas en cada rincón.
Murla es uno de esos destinos que no aparecen en las guías turísticas masivas, pero que precisamente por ello conservan un encanto auténtico. Sus calles empedradas, sus casas de arquitectura tradicional valenciana y el paisaje mediterráneo que lo rodea ofrecen una experiencia de turismo rural alejada de las multitudes. Es el lugar perfecto para quienes buscan reconectar con la naturaleza y descubrir el verdadero sabor de los pueblos valencianos de interior.
Qué ver en Murla
El patrimonio arquitectónico de Murla refleja siglos de historia mediterránea. La Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, construida en el siglo XVIII, preside el centro del pueblo con su campanario característico que se alza como punto de referencia visual desde cualquier rincón de la localidad. Su interior conserva elementos decorativos de la época y representa un buen ejemplo de la arquitectura religiosa de la Marina Alta.
Paseando por el casco histórico, descubrirás casas tradicionales con fachadas encaladas, rejas de hierro forjado y patios interiores que mantienen la frescura durante los meses de verano. La Plaza Mayor constituye el centro neurálgico del pueblo, donde se concentra la vida social y desde donde parten las principales calles que serpentean siguiendo la orografía del terreno.
Los alrededores de Murla ofrecen paisajes de gran belleza natural. Los campos de cítricos que rodean el pueblo crean un mosaico de colores que cambia con las estaciones, desde el blanco de los azahares en primavera hasta el naranja dorado de la cosecha en invierno. Las terrazas de almendros en las laderas cercanas ofrecen un espectáculo único durante la floración de febrero y marzo.
Qué hacer
Murla es un destino ideal para el senderismo y las rutas a pie. Varios senderos locales permiten explorar los alrededores del pueblo, adentrándose en paisajes de montaña baja mediterránea donde abundan los pinos, las encinas y la vegetación aromática típica de la región. Estas rutas son perfectas para observar la flora y fauna autóctonas, así como para disfrutar de vistas panorámicas de la comarca.
La gastronomía local representa otra de las grandes atracciones de Murla. En el pueblo se mantienen vivas las recetas tradicionales valencianas, con platos elaborados con productos de la huerta local y especialidades de la cocina mediterránea. Los cítricos de la zona son especialmente apreciados por su calidad, y durante la temporada de cosecha es posible participar en la recolección o adquirir productos directamente de los agricultores.
Para los amantes de la fotografía rural, Murla ofrece infinitas posibilidades. Los contrastes entre el verde de los cultivos, el ocre de la tierra y el azul del cielo mediterráneo crean composiciones naturales de gran belleza. Los amaneceres y atardeceres desde las elevaciones cercanas al pueblo proporcionan una luz dorada que realza los colores del paisaje.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Murla mantiene vivas tradiciones centenarias que reflejan el carácter auténtico del pueblo. Las Fiestas Patronales en honor a San Miguel Arcángel se celebran en septiembre, combinando actos religiosos con celebraciones populares donde participa toda la comunidad. Durante estos días, el pueblo se engalana y las calles se llenan de actividades tradicionales.
En enero, la festividad de San Antonio Abad incluye la tradicional bendición de animales, una ceremonia que conecta directamente con el pasado agrícola y ganadero de la localidad. La Semana Santa se vive con especial recogimiento, con procesiones que recorren las calles principales del pueblo en un ambiente de profunda religiosidad popular.
Las celebraciones del verano incluyen verbenas y actividades al aire libre que aprovechan las noches templadas mediterráneas. Estos eventos representan momentos perfectos para que los visitantes se integren en la vida local y conozcan de primera mano la hospitalidad de los murlatinos.
Información práctica
Para llegar a Murla desde Alicante, se toma la autopista AP-7 dirección Valencia hasta la salida de Ondara/Denia, y después la carretera CV-715 que conduce directamente al pueblo en un trayecto de aproximadamente una hora. Desde Valencia, el recorrido por la A-7 hasta la misma salida requiere algo menos de dos horas.
La mejor época para visitar Murla es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. Los meses de febrero y marzo son especialmente recomendables para contemplar la floración de los almendros.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y los senderos rurales. La oferta de alojamiento en el propio pueblo es limitada, por lo que muchos visitantes optan por alojarse en localidades cercanas como Denia o Xàbia y realizar excursiones de día a Murla.