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sobre Senija
Pequeña localidad a la entrada del Valle del Pop; gastronomía y arte al aire libre
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En el corazón de la Marina Alta, donde las montañas alicantinas dibujan un paisaje de suaves colinas mediterráneas, se encuentra Senija, un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo. Con apenas 670 habitantes, este encantador municipio se alza a 234 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo a sus visitantes la autenticidad de la España rural más genuina.
Senija es uno de esos destinos que invitan a desconectar del ritmo acelerado de la vida urbana. Sus calles empedradas, sus casas tradicionales de piedra y cal, y la tranquilidad que se respira en cada rincón convierten a este pueblo en un refugio perfecto para quienes buscan turismo de interior con sabor mediterráneo. La localidad conserva intacto el encanto de los pueblos valencianos de montaña, donde cada paseo se convierte en un viaje al pasado.
Qué ver en Senija
El patrimonio arquitectónico de Senija, aunque modesto en tamaño, resulta fascinante por su autenticidad. La Iglesia Parroquial de San Pedro, del siglo XVIII, domina la plaza principal del pueblo con su elegante campanario y su fachada de piedra local. En su interior, los visitantes pueden admirar retablos barrocos y una interesante colección de arte sacro que refleja la devoción popular de siglos pasados.
Paseando por el casco histórico, se descubren rincones llenos de encanto: casas señoriales con portadas de piedra labrada, antiguos lavaderos públicos y callejuelas que serpentean siguiendo la topografía natural del terreno. La arquitectura popular se caracteriza por el uso de materiales locales, con muros de mampostería y tejados de teja árabe que crean un conjunto armónico de gran belleza.
Los alrededores de Senija ofrecen paisajes naturales de notable interés. Los campos de almendros y olivos que rodean el pueblo se transforman según las estaciones: en febrero, la floración de los almendros tiñe de blanco y rosa todo el valle, creando un espectáculo visual inolvidable. Las zonas de huertos tradicionales mantienen vivos los sistemas de cultivo centenarios, con sus característicos bancales de piedra seca.
Qué hacer
Senija es un destino ideal para los amantes del senderismo suave y las rutas a pie. Diversos senderos locales permiten explorar los alrededores del pueblo, atravesando bosques de pinos y carrascas, barrancos secos y antiguas terrazas de cultivo. Estas rutas, señalizadas y de dificultad baja a moderada, son perfectas para familias y caminantes de cualquier edad.
La gastronomía local representa uno de los principales atractivos de la visita. Los productos de la huerta, los embutidos caseros, el aceite de oliva virgen extra y los dulces tradicionales forman parte de una cocina mediterránea auténtica. Los visitantes pueden degustar platos como el gazpacho manchego, las gachas dulces o los hornazos, especialmente durante las fiestas patronales.
Para los aficionados a la fotografía rural, Senija ofrece innumerables oportunidades: desde los detalles arquitectónicos de sus casas más antiguas hasta los amplios paisajes que se contemplan desde los miradores naturales de los alrededores. La luz mediterránea realza especialmente la belleza de la piedra local y los colores ocres del paisaje.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Senija mantiene vivas tradiciones centenarias que reflejan el carácter profundamente mediterráneo del pueblo. Las Fiestas Patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, combinando actos religiosos con actividades lúdicas para toda la familia. Durante estos días, las calles se engalanan y los vecinos organizan verbenas populares y comidas comunitarias.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, que incluyen actividades deportivas, concursos gastronómicos y actuaciones musicales en la plaza del pueblo. Estas celebraciones son una excelente oportunidad para conocer de cerca las tradiciones locales y la hospitalidad de los senijeros.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, manteniendo procesiones tradicionales que recorren las principales calles del casco histórico. Los pasos, cuidados con esmero por las cofradías locales, son obras de arte religioso de gran valor.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Alicante, se accede a Senija por la A-7 hasta Benissa, y luego por la CV-750. El trayecto total es de aproximadamente 85 kilómetros y se recorre en poco más de una hora. También es posible llegar desde Valencia por la AP-7, con un recorrido de unos 120 kilómetros.
Mejor época para visitar: Los meses de primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre) ofrecen las condiciones más agradables, con temperaturas suaves ideales para caminar y explorar. Febrero es especialmente recomendable para contemplar la floración de los almendros.
Consejos: Se recomienda calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y llevar agua si se van a realizar rutas senderistas. El pueblo cuenta con servicios básicos, pero es aconsejable planificar las comidas con antelación. Aparcar es sencillo en las proximidades del centro histórico.