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sobre Vall de Gallinera
Valle de la cereza formado por 8 pueblos; famoso por la alineación solar de la Foradada
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Enclavado en las montañas del interior de la Marina Alta, Vall de Gallinera es un destino que conquista por su autenticidad y belleza natural. Este pequeño municipio de apenas 581 habitantes se extiende a 295 metros de altitud, formando un mosaico de ocho núcleos rurales unidos por una historia milenaria y paisajes de ensueño. Aquí, entre bancales centenarios y almendros que tiñen de blanco el valle cada febrero, el tiempo parece haberse detenido.
La Vall de Gallinera representa la esencia del turismo rural mediterráneo, donde cada rincón cuenta una historia diferente. Sus pueblecitos —Alpatró, Benirrama, Benissivà, Benitaia, Benissili, La Carroja, Llombai y Benialí— se distribuyen como perlas engarzadas en un collar verde, ofreciendo al viajero la oportunidad de descubrir la Valencia más íntima y preservada. Es un territorio donde la tradición agrícola se mantiene viva y donde el silencio solo se rompe con el canto de los pájaros y el murmullo de las fuentes naturales.
Qué ver en Vall de Gallinera
El patrimonio arquitectónico de la Vall de Gallinera refleja siglos de historia multicultural. Destacan las iglesias parroquiales de cada núcleo, siendo particularmente notable la de Benirrama, con su campanario que domina el paisaje del valle. En Benialí, la antigua almazara restaurada constituye un testimonio fascinante de la tradición oleícola de la zona.
Los restos del Castillo de Gallinera, aunque en ruinas, ofrecen una panorámica excepcional del valle y permiten imaginar la importancia estratégica que tuvo esta zona durante la época musulmana. El sistema de bancales y acequias, declarado Bien de Relevancia Local, forma un paisaje cultural único que ha sido modelado durante más de mil años por la mano humana.
La naturaleza es, sin duda, la gran protagonista. El Barranc de l'Infern y el Barranc de la Encantada son dos enclaves naturales de extraordinaria belleza, con pozas cristalinas y cascadas estacionales que invitan al descanso y la contemplación. Los almendros centenarios, especialmente abundantes en las laderas orientadas al sur, crean durante la floración uno de los espectáculos naturales más bellos de la Comunidad Valenciana.
Qué hacer
La red de senderos que recorre la Vall de Gallinera es perfecta para los amantes del senderismo de nivel medio. La ruta circular que conecta los ocho núcleos poblacionales permite conocer la diversidad paisajística del valle en una jornada completa. Para quienes prefieren rutas más cortas, el sendero hasta las Fonts de l'Algar ofrece un paseo relajante entre huertos tradicionales.
La gastronomía local se basa en productos de proximidad y recetas tradicionales que han pasado de generación en generación. Los embutidos artesanales, el aceite de oliva virgen extra de producción local y los dulces caseros son protagonistas indiscutibles. Durante la temporada de almendras, entre febrero y marzo, muchas casas rurales organizan talleres para conocer los procesos tradicionales de recolección y transformación.
La fotografía encuentra aquí un escenario privilegiado, especialmente durante el amanecer y el atardecer, cuando la luz dorada baña los bancales y resalta las formas caprichosas de las montañas circundantes. Los aficionados a la astronomía también encuentran en este valle, libre de contaminación lumínica, un lugar excepcional para la observación nocturna.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de la Vall de Gallinera mantiene vivas tradiciones centenarias. En febrero se celebra la Festa de l'Ametller Florit, coincidiendo con la floración de los almendros, que incluye rutas guiadas, degustaciones gastronómicas y actividades culturales. Cada núcleo celebra sus fiestas patronales durante el verano, destacando las de Benirrama en agosto y las de Benialí a principios de septiembre.
La Fira de l'Artesania i la Natura, que se celebra a mediados de octubre, pone en valor los productos locales y las técnicas artesanales tradicionales. Es una oportunidad única para adquirir productos autóctonos y conocer de primera mano el trabajo de los artesanos locales.
Durante la Semana Santa, la tradición de "hacer mona" reúne a familias enteras en el campo, perpetuando una costumbre que hermana a toda la comarca de la Marina Alta.
Información práctica
Para llegar a la Vall de Gallinera desde Alicante, se toma la AP-7 hasta Ondara y después la CV-700 en dirección a Pego. Desde ahí, la CV-720 conduce directamente al valle. El trayecto completo dura aproximadamente una hora y media. Desde Valencia, la ruta más directa pasa por Gandia y Pego, con un tiempo de viaje similar.
una de las mejores época para visitar el valle es de febrero a mayo, cuando los almendros están en flor y las temperaturas son suaves, aunque cada estación tiene su encanto particular. El otoño ofrece colores espectaculares y es ideal para la recolección de aceitunas y almendras.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para la montaña, ya que las temperaturas pueden variar considerablemente entre el día y la noche. Es aconsejable informarse previamente sobre el estado de los senderos, especialmente después de lluvias intensas.