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sobre Altea
La cúpula del Mediterráneo; pueblo blanco de artistas con un casco antiguo empedrado y vistas espectaculares
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Altea es uno de esos pueblos mediterráneos que logran conquistar el corazón desde el primer vistazo. Situada en la comarca de la Marina Baixa, esta villa costera de 23.820 habitantes se alza sobre una colina a 61 metros de altitud, ofreciendo una de las estampas más reconocibles de la Costa Blanca. Sus casas encaladas, sus callejuelas empedradas y las características cúpulas azules de su iglesia parroquial han convertido a Altea en un destino que combina a la perfección tradición mediterránea y ambiente bohemio.
El casco histórico de Altea, conocido como "El Fornet", parece suspendido en el tiempo. Sus murallas medievales abrazan un laberinto de calles estrechas donde cada rincón invita a perderse entre galerías de arte, talleres artesanales y miradores que regalan vistas espectaculares al Mediterráneo. La luz especial que baña esta villa ha atraído durante décadas a artistas de todo el mundo, creando una comunidad creativa que ha enriquecido enormemente el carácter cultural del municipio.
Qué ver en Altea
La iglesia parroquial de Nuestra Señora del Consuelo es, sin duda, el símbolo más reconocible de Altea. Sus dos cúpulas azules, cubiertas de azulejos tradicionales, se han convertido en una imagen icónica que identifica al pueblo en cualquier postal. La iglesia, construida en el siglo XX sobre los restos de un templo anterior, ofrece desde su plaza unas vistas privilegiadas de la bahía de Altea.
El casco antiguo merece una visita pausada para descubrir sus rincones más auténticos. Las murallas medievales, parcialmente conservadas, delimitan un conjunto urbano de gran valor histórico donde destacan la Plaza de la Iglesia y el Portal Vell. Paseando por sus calles empedradas se pueden admirar casas señoriales con balcones de hierro forjado y fachadas encaladas que conservan el sabor de la arquitectura mediterránea tradicional.
Para los amantes de la naturaleza, la playa del Mascarat y el Club Náutico ofrecen espacios donde disfrutar del litoral alteano. La costa se caracteriza por alternar pequeñas calas de guijarros con zonas de playa más amplias, todas ellas enmarcadas por la imponente presencia de la Sierra de Bernia al fondo, que aunque no pertenece al término municipal, forma parte del paisaje identitario de Altea.
Qué hacer
Altea invita a ser recorrida sin prisas, especialmente su centro histórico, donde cada calle revela talleres de artesanos, galerías de arte y estudios de pintura. El ambiente bohemio del pueblo se respira especialmente en las tardes, cuando artistas locales y visitantes se reúnen en las terrazas para contemplar la puesta de sol sobre el Mediterráneo.
Los aficionados al senderismo pueden explorar los senderos que conectan Altea con los pueblos vecinos, siguiendo antiguas veredas que atraviesan campos de naranjos y almendros. Una ruta muy recomendable es la que lleva hasta el Cap Negret, desde donde se obtienen panorámicas excepcionales de toda la bahía.
La gastronomía local ofrece los sabores auténticos de la Marina Baixa. Los platos de arroz, el pescado fresco y las verduras de la huerta valenciana protagonizan una cocina mediterránea que se puede disfrutar tanto en establecimientos tradicionales como en locales de nueva creación. No hay que perderse los dulces artesanales, especialmente los que elaboran con almendras locales.
Para quienes buscan actividades acuáticas, el puerto deportivo es punto de partida para excursiones en barco por la costa, rutas de buceo o simplemente para disfrutar de un paseo marítimo contemplando el skyline único de Altea desde el agua.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo alteano está marcado por celebraciones que reflejan tanto la tradición cristiana como las costumbres marineras. Las fiestas en honor a la Virgen del Consuelo se celebran a principios de agosto con procesiones, actos religiosos y festivales musicales que llenan de vida las calles del casco histórico.
En septiembre se desarrollan las fiestas de Moros y Cristianos, una tradición profundamente arraigada en toda la zona que recrea episodios históricos con desfiles, representaciones y espectáculos de gran vistosidad. Las comparsas locales preparan durante todo el año estos fastos que culminan con la espectacular "entrada mora" y la "entrada cristiana".
Durante el verano, Altea acoge diversos festivales de música que aprovechan espacios únicos como la Plaza de la Iglesia para ofrecer conciertos de diferentes géneros musicales, desde jazz hasta música clásica, consolidando el carácter cultural del municipio.
Información práctica
Altea se encuentra a 50 kilómetros al norte de Alicante, con excelentes conexiones por carretera a través de la autopista AP-7 y la carretera nacional N-332. Desde la capital provincial, el trayecto en coche dura aproximadamente 45 minutos. También existe conexión en autobús regular que une Altea con Alicante y otras localidades de la Marina Baixa.
una de las mejores época para visitar Altea es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y se puede disfrutar tanto de los paseos por el casco histórico como de las actividades al aire libre. Los veranos, aunque más calurosos, tienen el atractivo de las fiestas locales y la mayor animación en las terrazas junto al mar.
Es recomendable llevar calzado cómodo para recorrer las calles empedradas del centro histórico y prever tiempo suficiente para perderse entre sus rincones sin prisa, ya que el encanto de Altea radica precisamente en su capacidad para ralentizar el ritmo del visitante.