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sobre Benifato
El pueblo más pequeño de la Vall de Guadalest; puerta de acceso a la Sierra de Aitana
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En las montañas de la Marina Baixa, entre valles tapizados de almendros y olivos centenarios, se esconde uno de los pueblos más pequeños y auténticos de la provincia de Alicante. Benifato, con sus apenas 140 habitantes, se alza a 658 metros de altitud como un mirador privilegiado sobre la comarca, ofreciendo al viajero una experiencia de turismo rural en estado puro.
Este diminuto núcleo urbano, que conserva intacto el sabor de la España interior, invita a desconectar del ritmo acelerado de la vida moderna. Sus calles empedradas, casas encaladas y el murmullo constante de las fuentes naturales crean una atmósfera de serenidad que pocos lugares pueden ofrecer. Desde sus miradores naturales, las vistas se extienden hasta el Mediterráneo en días despejados, creando un contraste fascinante entre la montaña y el mar.
La autenticidad de Benifato radica en su capacidad para mantenerse fiel a sus tradiciones mientras abraza respetuosamente al visitante. Aquí, el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por el ciclo de las estaciones y las labores agrícolas que han dado forma a este paisaje durante siglos.
Qué ver en Benifato
El patrimonio arquitectónico de Benifato, aunque modesto en tamaño, resulta enormemente significativo por su valor etnológico. La iglesia parroquial de San Roque, del siglo XVIII, preside el pequeño casco urbano con su campanario que se ha convertido en emblema del pueblo. Su interior alberga retablos de factura artesanal y una imagen del santo patrón que cobra especial protagonismo durante las fiestas locales.
El conjunto urbano tradicional constituye en sí mismo un museo al aire libre de la arquitectura rural mediterránea. Las casas de dos plantas, con sus característicos tejados de teja árabe y muros encalados, se organizan siguiendo la topografía del terreno. Destacan especialmente las construcciones auxiliares como hornos de pan, balsas de riego y corrales que testimonian la vida agrícola tradicional.
El entorno natural de Benifato ofrece paisajes de gran belleza, enmarcados por las estribaciones de la Sierra de Aitana. Los bancales de almendros crean un espectáculo cromático inolvidable, especialmente durante la floración invernal, cuando miles de flores blancas y rosadas tiñen las laderas. Los olivares centenarios, algunos con ejemplares que superan los 500 años, constituyen auténticos monumentos naturales.
Las fuentes naturales que brotan en diversos puntos del término municipal han sido tradicionalmente el motor económico y social del pueblo. La Fuente del Molino y la Fuente de la Salud mantienen su caudal constante y ofrecen aguas de excelente calidad que han abastecido históricamente a la población.
Qué hacer
Benifato es un destino ideal para el senderismo de montaña, con rutas que se adaptan a diferentes niveles de dificultad. El sendero que conecta con la vecina Confrides ofrece panorámicas espectaculares de la comarca y permite descubrir antiguos caminos de herradura utilizados para el comercio entre pueblos. La ruta hacia los miradores naturales del término municipal recompensa con vistas de 360 grados que abarcan desde el valle de Guadalest hasta la costa mediterránea.
La observación de aves encuentra en estos parajes montañosos un escenario privilegiado. Águilas, halcones y una gran variedad de especies forestales habitan estos ecosistemas mediterráneos de montaña. Los amantes de la fotografía descubrirán en cada rincón encuadres únicos, desde los detalles de la arquitectura tradicional hasta los grandes paisajes que cambian de color según las horas del día.
La gastronomía local, basada en productos de la huerta de montaña y la tradición ganadera, ofrece sabores auténticos que reflejan el carácter del territorio. Los guisos tradicionales, elaborados con verduras de temporada y aceite de oliva autóctono, representan una cocina de aprovechamiento que ha sabido convertir la sencillez en exquisitez. Los dulces tradicionales, especialmente los elaborados durante las fiestas patronales, mantienen recetas transmitidas de generación en generación.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benifato gira en torno a las celebraciones de San Roque, que tienen lugar en agosto. Durante estos días, el pueblo dobla su población con el regreso de emigrantes y la llegada de visitantes que participan en procesiones, actos religiosos y celebraciones populares que mantienen vivas las tradiciones centenarias.
Las fiestas de San Antonio Abad, a mediados de enero, incluyen la tradicional bendición de animales y la elaboración comunitaria de dulces típicos. Esta celebración reviste especial importancia por su carácter participativo, donde toda la comunidad se involucra en la preparación de los festejos.
Las celebraciones del ciclo agrícola, como las relacionadas con la floración del almendro en febrero y la recolección de la aceituna en noviembre, aunque menos formalizadas, mantienen el vínculo entre la comunidad y su entorno natural.
Información práctica
Para llegar a Benifato desde Alicante, se debe tomar la autovía A-7 dirección Valencia hasta la salida hacia Callosa d'En Sarrià, continuando después por carreteras comarcales durante aproximadamente una hora de viaje total. El acceso final se realiza por una carretera de montaña que ofrece vistas panorámicas durante todo el recorrido.
una de las mejores época para visitar Benifato se extiende de octubre a mayo, evitando los meses más calurosos del verano. La primavera resulta especialmente recomendable por la floración de los almendros y las temperaturas suaves ideales para el senderismo. El otoño ofrece colores espectaculares y coincide con la temporada de recolección.
Es recomendable planificar la visita contactando previamente con el ayuntamiento, dado el reducido tamaño del pueblo y la limitada oferta de servicios turísticos. El alojamiento en pueblos cercanos como Callosa d'En Sarrià o Polop puede complementar la experiencia con mayor variedad de opciones.