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sobre L'Alfàs del Pi
Municipio turístico internacional con gran colonia noruega; combina casco urbano interior con playa y faro
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El pino de la plaza Mayor tiene fecha de nacimiento: 1786. No es el original. El actual es uno más de una serie que se ha ido renovando con el tiempo y que remite a cuando este municipio de la Marina Baixa era apenas una pequeña comunidad agrícola dependiente de la baronía de Polop. El nombre lo explica bien: alfàs procede del árabe y alude a tierra cultivada. Durante siglos, lo que daba sentido al lugar era la huerta que ocupaba la llanura entre las primeras casas y el mar.
Del regadío a un municipio muy diverso
El Reg Major de l'Alfàs es una red de riego que suele situarse en el siglo XVI y que, con modificaciones, sigue en uso. Se organizó cuando este territorio aún dependía administrativamente de Polop y permitió consolidar una huerta intensiva en una zona donde el agua nunca ha sobrado. Las acequias dibujaron el paisaje mucho antes de que llegaran las urbanizaciones o el paseo marítimo.
La separación administrativa de Polop se produjo en el siglo XIX. Aun así, el cambio más visible llegó bastante después, a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando empezaron a instalarse residentes del norte de Europa. Muchos buscaban inviernos más suaves que los de sus países de origen. Con el tiempo la presencia extranjera se normalizó hasta formar parte de la vida cotidiana del municipio. Hoy conviven aquí decenas de nacionalidades, algo que se nota tanto en los idiomas que se oyen por la calle como en detalles curiosos: incluso hay un campo de cricket que utilizan comunidades británicas asentadas en la zona.
Restos antiguos entre la sierra y el mar
En la zona del Albir se localizaron restos de época romana, visibles en parte cerca de la playa. No son estructuras monumentales: fragmentos de muros, pavimentos y materiales que aparecieron en distintas campañas arqueológicas y que apuntan a pequeños asentamientos vinculados a la explotación agrícola y al litoral. La llamada Villa Romana del Albir, excavada en diferentes fases desde finales del siglo XX, ayuda a entender esa ocupación tardía del Imperio en esta franja de costa.
Más evidente es la Torre Bombarda, una torre vigía levantada en el siglo XVI dentro del sistema defensivo que protegía la costa valenciana de incursiones corsarias. Se sitúa en el extremo del paseo del Albir, donde comienza el camino que lleva al faro. Desde allí se domina un buen tramo de litoral y se entiende por qué ese punto se eligió para vigilar el mar.
El faro del Albir, del siglo XIX, sigue marcando la entrada a la bahía. El sendero que llega hasta él es sencillo y discurre por la ladera de la Serra Gelada, con vistas abiertas hacia el Mediterráneo.
El núcleo antiguo
El casco antiguo de l'Alfàs del Pi es pequeño y se organiza en torno a unas pocas calles que ascienden hacia la iglesia parroquial de San José. El templo actual se levantó en el siglo XVIII sobre una ermita anterior, cuando el asentamiento empezaba a consolidarse como núcleo propio.
Las casas responden al modelo tradicional de la Marina: planta baja para almacén o animales, la vivienda en el piso principal y una parte superior que servía como cámara para secar productos o guardar aperos. En algunos balcones y corredores todavía se reconocen elementos de madera que recuerdan esa arquitectura doméstica ligada al trabajo agrícola.
Cocina de huerta y costa
La cocina local mezcla productos de interior y del mar cercano. Las pilotes amb dacsa combinan carne con maíz, un ingrediente que se incorporó tras la llegada de cultivos americanos. La pebrera ofegá reúne pimiento y bacalao en una preparación lenta, mientras que la borreta mezcla legumbres, espinacas y pescado salado.
Las cocas saladas son habituales en reuniones familiares y fiestas: masa fina cubierta con verduras asadas, sardinas u otras combinaciones sencillas. En los alrededores del municipio también hay viñedos que mantienen una producción modesta en una comarca donde el suelo agrícola ha ido perdiendo terreno frente al desarrollo urbano.
Un festival que cambió el verano
Desde hace décadas el municipio organiza un festival internacional de cine que suele celebrarse a comienzos del verano. Durante esos días la plaza del pueblo se convierte en espacio de proyecciones al aire libre y llegan equipos de películas, actores y directores. En el llamado Paseo de las Estrellas se han ido colocando placas con nombres de figuras vinculadas al certamen.
Las fiestas del Santísimo Cristo del Buen Acierto, en otoño, siguen siendo la celebración tradicional del municipio. Incluyen actos religiosos, comparsas de moros y cristianos y actividades organizadas por las peñas. La presencia de vecinos llegados de otros países también se nota en la música o en la comida que aparece esos días en las calles.
Cómo recorrerlo
El núcleo antiguo se ve con calma en poco tiempo. El paseo del Albir y el camino que lleva al faro permiten caminar junto al mar y entrar en la Serra Gelada sin necesidad de grandes desniveles. Desde el municipio también hay transporte público que conecta con Benidorm y otros puntos cercanos de la Marina Baixa.
Fuera de los meses centrales del verano el ritmo es más tranquilo. Entonces resulta más fácil fijarse en lo que realmente explica l'Alfàs del Pi: una antigua huerta irrigada que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en uno de los lugares más diversos de la comarca.