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sobre Sella
Pueblo de montaña a los pies de Aitana; paraíso para escaladores y senderistas
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Enclavado en las estribaciones de la Sierra de Aitana, Sella emerge como una joya oculta de la Marina Baixa que invita a desconectar del bullicio costero. Este pequeño pueblo de montaña, con apenas 607 habitantes, se alza a 429 metros de altitud ofreciendo un remanso de paz entre almendros, olivos y pinos que tiñen el paisaje de tonalidades mediterráneas.
Sus calles empedradas y casas de piedra tradicional parecen haber detenido el tiempo, creando un ambiente auténtico donde aún se respira la esencia de la Comunidad Valenciana más rural. Desde sus miradores naturales, las vistas se extienden hacia el valle del río Sella y los picos circundantes, prometiendo experiencias únicas para quienes buscan el turismo de interior en estado puro.
La tranquilidad de Sella contrasta con la proximidad de destinos más conocidos, convirtiéndolo en el refugio perfecto para los amantes de la naturaleza y la cultura tradicional valenciana. Aquí, cada rincón cuenta historias de siglos pasados y cada sendero descubre paisajes de belleza serena.
Qué ver en Sella
El patrimonio arquitectónico de Sella refleja siglos de historia mediterránea. La Iglesia Parroquial de San Pedro, construcción del siglo XVIII, domina el centro urbano con su sencilla pero elegante fachada de piedra local. Su interior alberga elementos decorativos de gran valor artístico que merecen una visita pausada.
El casco histórico conserva la estructura urbanística tradicional, con calles estrechas que se adaptan a la topografía montañosa. Las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, con sus portadas de piedra labrada y balcones de hierro forjado, testimonian la importancia que tuvo el municipio en épocas pasadas.
El entorno natural constituye el verdadero tesoro de Sella. La Sierra de Aitana, techo de la provincia de Alicante, ofrece paisajes de montaña mediterránea donde conviven especies autóctonas como el pino carrasco, la encina y el madroño. Los barrancos que rodean el pueblo han creado formaciones geológicas de gran interés, especialmente el Barranco de Sella, que serpentea hacia el río del mismo nombre.
Los antiguos bancales de cultivo, muchos aún en uso, dibujan un paisaje agrícola en terrazas que habla de la sabiduría ancestral para aprovechar cada metro de terreno cultivable en la montaña.
Qué hacer
Sella es un paraíso para el senderismo, con rutas que se adaptan a diferentes niveles de dificultad. El sendero hacia la Sierra de Aitana ofrece una experiencia completa de montaña mediterránea, con panorámicas espectaculares hacia el interior alicantino y la costa. Para los menos experimentados, los paseos por los alrededores del pueblo permiten descubrir fuentes naturales, ermitas rurales y miradores con vistas privilegiadas.
La gastronomía local se basa en los productos de la huerta y la montaña. Los platos tradicionales como el arroz al horno, las gachas, la olla de verduras y los embutidos artesanales forman parte de una cocina ancestral que se puede degustar en los establecimientos locales. Los productos de temporada, especialmente almendras, aceitunas y hierbas aromáticas, reflejan la riqueza agrícola de la zona.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en Sella motivos únicos: desde los amaneceres sobre las montañas hasta los contrastes cromáticos de los cultivos en terrazas, pasando por la arquitectura popular perfectamente conservada.
La observación de aves rapaces es otra actividad destacada, ya que las corrientes térmicas de las sierras circundantes atraen especies como águilas, halcones y buitres que pueden avistarse desde varios puntos del municipio.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Sella mantiene vivas las tradiciones valencianas más auténticas. Las Fiestas Patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, combinando actos religiosos con actividades populares que reúnen a todo el pueblo en las plazas y calles del centro histórico.
En agosto tiene lugar la Fiesta de la Virgen de los Desamparados, una celebración que incluye procesiones, música tradicional y degustaciones gastronómicas donde los visitantes pueden conocer de cerca las costumbres locales.
Las fiestas navideñas cobran especial encanto en este entorno rural, con representaciones del Belén Viviente que aprovechan los rincones más pintorescos del casco histórico, creando estampas de gran belleza y autenticidad.
Información práctica
Llegar a Sella desde Alicante capital requiere aproximadamente una hora de viaje por carretera. La ruta más directa pasa por Villajoyosa y Finestrat, ascendiendo después hacia el interior por carreteras comarcales bien señalizadas que atraviesan paisajes de gran belleza.
una de las mejores época para visitar Sella abarca desde octubre hasta mayo, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra sus mejores colores. Los meses de primavera resultan especialmente atractivos por la floración de almendros y la verdosidad del paisaje tras las lluvias invernales.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y, si se planea hacer senderismo, equipamiento adecuado para montaña. La tranquilidad del pueblo invita a estancias de varios días para disfrutar plenamente de su ambiente relajado y sus posibilidades excursionistas.