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sobre Castelló de la Plana
Capital de la provincia que combina un centro histórico comercial con el distrito marítimo del Grao; ciudad abierta al mar con museos y parques
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Castelló de la Plana emerge como una sorprendente síntesis entre el Mediterráneo y la tradición valenciana, donde los naranjos dibujan el paisaje urbano y las playas de arena dorada se extienden a pocos minutos del centro histórico. Capital de la provincia que lleva su nombre, esta ciudad de más de 175.000 habitantes conserva el encanto de una urbe mediterránea auténtica, lejos del turismo de masas pero rica en propuestas para el viajero curioso.
Fundada en el siglo XIII por el rey Jaime I, Castelló combina la monumentalidad de su patrimonio histórico con la vitalidad de una ciudad universitaria moderna. Sus amplias avenidas bordeadas de palmeras, su puerto pesquero activo y sus extensos naranjales crean un mosaico urbano destacado en la costa valenciana. La proximidad del Parque Natural del Desierto de las Palmas añade una dimensión natural excepcional a esta capital mediterránea.
Qué ver en Castelló de la Plana
El corazón histórico de la ciudad gravita en torno a la Plaza Mayor, dominada por la imponente Concatedral de Santa María la Mayor, un magnífico ejemplo del gótico valenciano construido entre los siglos XIII y XIV. Su campanario octogonal, conocido como "El Fadri", se ha convertido en símbolo indiscutible de la ciudad y ofrece una de las mejores panorámicas sobre el mar y la huerta castellonense.
El Palacio Episcopal, adyacente a la concatedral, alberga el Museo Diocesano con una notable colección de arte sacro. Muy cerca, la Lonja del Cáñamo del siglo XIV testimonia la importancia comercial histórica de la ciudad. El Ayuntamiento, situado en la misma plaza, presenta una fachada neoclásica que contrasta armoniosamente con la arquitectura gótica circundante.
Para los amantes del arte contemporáneo, el Museo de Bellas Artes custodia obras de artistas locales y una interesante colección de cerámica tradicional. El Planetario ofrece una experiencia educativa única en la provincia.
Las playas del Pinar, Serradal y Gurugú se extienden a lo largo de varios kilómetros de costa, conectadas por un paseo marítimo ideal para el ciclismo y las caminatas. Estas playas de arena fina han obtenido certificaciones de calidad y ofrecen todos los servicios necesarios sin perder su carácter familiar.
Qué hacer
Castelló invita a perderse por su Parque Ribalta, un oasis verde en el centro urbano perfecto para el descanso, donde destacan sus centenarios árboles y el templete de música de estilo modernista. Los amantes del senderismo encontrarán en el cercano Parque Natural del Desierto de las Palmas rutas de diferentes dificultades entre bosques mediterráneos y antiguas ermitas.
La gastronomía castellonense merece una mención especial. Las arroces constituyen la base de la cocina local, desde la paella valenciana hasta el arroz con alubias y nabos. Los productos del mar se combinan magistralmente con los de la huerta en platos como el suquet de peix o las olletas de blat. No hay que perderse las naranjas locales, consideradas entre las mejores de España, ni los vinos de la Denominación de Origen Castelló.
El puerto pesquero mantiene una lonja activa donde es posible observar la llegada de las barcas y la subasta del pescado fresco. Los naranjales que rodean la ciudad ofrecen rutas ciclistas y caminatas entre los árboles cargados de frutos, especialmente espectaculares durante la floración primaveral.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo castellonense alcanza su punto álgido con las Fiestas de la Magdalena en marzo, declaradas de Interés Turístico Nacional. Durante nueve días, la ciudad se viste de gala con desfiles, conciertos y actividades que culminan en la espectacular cabalgata del domingo.
Las Hogueras de San Juan en junio transforman playas y calles con monumentos efímeros que arden en la noche más corta del año. En julio, el Festival Internacional de Benicàssim proyecta la provincia hacia el panorama musical europeo.
Durante el otoño, las Fiestas del Cristo del Mar en octubre rinden homenaje al patrón de los pescadores con procesiones marineras muy emotivas. La Feria de Otoño celebra los productos de la huerta con degustaciones y mercados tradicionales.
Información práctica
Castelló de la Plana se encuentra perfectamente comunicada. Desde Valencia capital, el tren de cercanías conecta ambas ciudades en aproximadamente una hora, mientras que por autopista AP-7 la distancia se recorre en unos 45 minutos. El aeropuerto más cercano es el de Valencia, situado a 80 kilómetros.
La ciudad cuenta con un eficiente sistema de transporte público que incluye autobuses urbanos y un tranvía que conecta el centro con la universidad y las playas. El centro histórico se recorre perfectamente a pie, y numerosas empresas ofrecen bicicletas de alquiler.
una de las mejores época para visitar Castelló se extiende desde abril hasta octubre, cuando las temperaturas son agradables y las horas de sol abundantes. Los meses de julio y agosto pueden resultar calurosos, aunque la brisa marina suaviza las temperaturas. La primavera resulta especialmente atractiva por la floración de los naranjos y las temperaturas suaves.