Artículo completo
sobre Vilafamés
Uno de los pueblos más bonitos de España con un casco antiguo de piedra rojiza; destaca su castillo y el Museo de Arte Contemporáneo
Ocultar artículo Leer artículo completo
Si vienes a hacer turismo en Vilafamés, lo práctico primero: el coche suele quedarse fuera del casco antiguo. Las calles son estrechas y empinadas. Lo normal es aparcar en las zonas de entrada al pueblo y subir andando. En verano conviene venir temprano o al final de la tarde; al mediodía el calor aprieta y las cuestas se notan.
Vilafamés está en la Plana Alta, a unos 400 metros de altura. Viven aquí algo menos de dos mil personas. El núcleo histórico es compacto: piedra, casas blancas y calles que suben hacia el castillo. Se ve sin prisa en una mañana.
Alrededor hay secano mediterráneo: olivos, almendros y bastante terreno abandonado. El horizonte queda abierto hacia la llanura de Castellón.
Qué ver en Vilafamés
El recorrido acaba casi siempre en el castillo. Quedan tramos de muralla y algunas estructuras defensivas. No es una fortaleza grande ni especialmente compleja. La gracia está arriba: las vistas sobre la comarca. Si el día está claro, se entiende bien cómo se organiza el territorio alrededor del pueblo.
En el centro aparece la iglesia parroquial dedicada a la Asunción. Es del siglo XVI y el campanario octogonal se ve desde varios puntos del casco antiguo. Por dentro conserva decoración barroca. Si está abierta, se entra rápido y listo.
Muy cerca está el ayuntamiento histórico, también del XVI, con soportales de arcos de medio punto. A veces se usa para pequeñas exposiciones o actos culturales. Si coincide que está abierto, se mira en pocos minutos.
El Museo Vicente Aguilera Cerni reúne arte contemporáneo español. Ocupa parte de un palacio antiguo. Es un contraste claro con el resto del pueblo. La colección no es enorme, pero si te interesa el arte del siglo XX puedes pasar un rato tranquilo.
Desde hace años hay talleres de cerámica y de otros oficios. Algunos tienen la puerta abierta y se ve a la gente trabajando. Otros funcionan solo por encargo. Lo más fácil es preguntar al llegar qué está abierto ese día.
Pasear por el entorno
Los alrededores se caminan bien. Hay senderos que salen del propio pueblo y bajan hacia antiguos bancales, pinares jóvenes y restos de construcciones agrícolas.
No esperes rutas de alta montaña. Son paseos tranquilos por paisaje seco. En días despejados se ven bien las sierras del interior y la llanura que baja hacia la costa.
También hay molinos tradicionales y pequeñas construcciones ligadas al trabajo del campo. Algunos están restaurados y otros medio arruinados. Forma parte del paisaje.
Fiestas y vida local
Las fiestas patronales suelen celebrarse en verano y mezclan actos religiosos con verbenas y actividades populares. Como en muchos pueblos del interior de Castellón, todavía mantienen bastante participación vecinal.
La cerámica también tiene su espacio en el calendario cultural del pueblo. A veces se organizan encuentros o ferias relacionadas con este oficio.
En invierno se celebra San Antonio Abad con hogueras y bendición de animales, una costumbre bastante extendida por esta zona.
Cuándo venir
Primavera y otoño son los momentos más cómodos para caminar por el casco antiguo y los senderos cercanos. Temperatura suave y menos gente.
En verano se puede visitar, pero madruga. A partir del mediodía el calor y las cuestas hacen el recorrido más pesado.
Un último consejo
No intentes meter muchas cosas en la visita. Vilafamés funciona mejor sin prisa: subir hasta el castillo, dar unas vueltas por las calles y sentarte un rato a mirar el paisaje. Con eso ya está. Si buscas más actividad, tendrás que moverte por la comarca.