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sobre Betxí
Población citrícola situada a los pies de la Sierra de Espadán; su elemento más destacado es el palacio-castillo renacentista situado en el centro de la plaza mayor
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En el corazón de la Plana Baixa castellonense, entre naranjos centenarios y campos de cítricos que se extienden hasta el horizonte, se alza Betxí, una villa de tradición citrícola que ha sabido conservar el sabor auténtico del Mediterráneo interior. Con sus 5.580 habitantes y situada a tan solo 102 metros de altitud, esta población valenciana ofrece al viajero la oportunidad de sumergirse en la esencia más genuina de la comarca, donde el aroma de azahar impregna las calles empedradas y el ritmo pausado de la vida rural invita a desconectar.
Betxí no es solo un destino, es una experiencia sensorial donde convergen siglos de historia agrícola, patrimonio arquitectónico bien conservado y una gastronomía que celebra los productos de la tierra. Sus calles tranquilas y plazas sombreadas narran historias de labradores y comerciantes que forjaron la identidad de esta villa, mientras que sus alrededores naturales ofrecen paisajes de postal entre huertos tradicionales y caminos rurales que invitan al descubrimiento.
Qué ver en Betxí
El casco histórico de Betxí conserva el trazado tradicional mediterráneo, con la Iglesia Parroquial de la Asunción como protagonista indiscutible. Este templo, cuya construcción se remonta a épocas anteriores aunque ha sido reformado en distintos períodos, presenta elementos arquitectónicos que reflejan la evolución histórica de la villa. Su torre campanario se alza como referente visual desde cualquier punto del municipio.
Paseando por las calles del centro histórico, descubrirás casas señoriales que testimonian el pasado próspero de la villa, especialmente aquellas vinculadas al comercio de cítricos. La Plaza Mayor constituye el núcleo social y comercial, rodeada de edificios con balcones tradicionales y porches que proporcionan sombra durante los días más calurosos.
Los alrededores de Betxí ofrecen un patrimonio natural excepcional, con extensos campos de naranjos y limoneros que forman un mosaico verde salpicado de acequias tradicionales. Estos paisajes agrícolas, especialmente hermosos durante la floración primaveral, constituyen uno de los atractivos más fotografiados de la zona.
No hay que olvidar las ermitas rurales diseminadas por el término municipal, pequeñas joyas arquitectónicas que servían de refugio espiritual a los agricultores y que hoy forman parte de rutas de senderismo y ciclismo muy apreciadas por los visitantes.
Qué hacer
Betxí invita a disfrutar del turismo rural en estado puro. Las rutas de senderismo por los caminos tradicionales entre naranjos permiten conocer de primera mano el sistema de riego tradicional y observar la fauna local, especialmente rica en aves que encuentran refugio entre los cítricos.
La gastronomía local merece una atención especial, con platos que celebran los productos de la huerta. Los restaurantes del municipio sirven arroces tradicionales, verduras de temporada y, por supuesto, postres elaborados con los cítricos locales. La tradición culinaria valenciana se mantiene viva en fogones que respetan las recetas ancestrales.
Para los amantes del ciclismo, los caminos rurales que conectan Betxí con las poblaciones vecinas ofrecen rutas llanas ideales para toda la familia, mientras que los más deportistas pueden aventurarse hacia las estribaciones montañosas cercanas.
Las visitas a almazaras y cooperativas agrícolas proporcionan una perspectiva única sobre la agricultura tradicional valenciana. Algunas permiten degustaciones de aceite de oliva y productos derivados de los cítricos, una experiencia que conecta directamente con el territorio.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Betxí refleja su carácter rural y su devoción tradicional. Las Fiestas Patronales, que se celebran en torno a mediados de agosto, transforman las calles en un hervidero de actividad con procesiones, actos religiosos y espectáculos pirotécnicos que iluminan las noches de verano.
La festividad de San Antonio Abad, a mediados de enero, mantiene viva la tradición agrícola con la bendición de animales y productos de la tierra, una celebración que conecta con las raíces rurales del municipio.
Durante la Semana Santa, Betxí se viste de recogimiento con procesiones que recorren las calles históricas, mientras que las celebraciones de San Vicente Mártir, patrón de la Comunidad Valenciana, en enero, congregan a toda la población en actos festivos y religiosos.
No hay que perderse las fiestas de la Virgen del Carmen en julio, especialmente emotivas por la devoción que despiertan entre los habitantes del municipio.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Castellón de la Plana, Betxí se encuentra a unos 20 kilómetros por la CV-10 en dirección sur, un trayecto de aproximadamente 20 minutos en coche. También existe conexión en transporte público mediante líneas regulares de autobús que conectan con la capital provincial.
Mejor época para visitar: La primavera (marzo-mayo) resulta ideal por la floración de los cítricos y las temperaturas suaves. El otoño también ofrece condiciones excelentes, con la recogida de la naranja que añade colorido al paisaje.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por los senderos rurales y no olvides la cámara fotográfica para capturar la belleza de los campos de naranjos. Los productos locales, especialmente los cítricos y el aceite de oliva, constituyen excelentes recuerdos gastronómicos.