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sobre Moncofa
Municipio turístico costero con amplias playas y tradición veraniega; destaca por sus eventos culturales en verano y su ambiente familiar
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El turismo en Moncofa suele empezar en la costa, pero el origen del pueblo está un poco más atrás, en la llanura agrícola que separa la sierra de Espadán del Mediterráneo. Aquí el terreno se abre antes de llegar al mar y deja una franja baja, fértil y muy expuesta. Durante siglos fue tierra de huerta y vigilancia costera a la vez.
Frente a la playa quedan restos de la llamada Torre de Beniesma, una construcción defensiva levantada en época moderna para vigilar este tramo del litoral. Hoy apenas sobresalen algunos muros de mampostería muy erosionados por el mar. Aun así, sigue siendo una referencia clara en la línea de costa: mucha gente la usa como punto para orientarse en la playa, aunque pocos reparen en que estas torres formaban parte de una red de vigilancia contra incursiones por mar.
El mar y la huerta
Moncofa se sitúa en la Plana Baixa, una comarca llana marcada por el regadío. El río Belcaire, que desemboca aquí, ayudó a fijar población desde antiguo. En los alrededores se han documentado restos romanos y, más tarde, alquerías de época islámica vinculadas al cultivo.
Tras la conquista cristiana del siglo XIII el territorio se reorganizó mediante cartas de población concedidas a nuevos colonos. El núcleo urbano creció algo apartado de la orilla, una decisión lógica en una costa que durante siglos fue vulnerable a ataques y saqueos. La línea del mar, que hoy parece el centro del municipio, era más bien un lugar de trabajo y vigilancia.
La iglesia parroquial dedicada a Santa María Magdalena refleja bien esa evolución. El edificio actual corresponde en gran parte al siglo XVIII, aunque incorpora elementos anteriores. No es un templo monumental, pero ayuda a entender el desarrollo del pueblo: una comunidad agrícola que fue consolidándose poco a poco en la llanura.
Cocina ligada al mar y a la marjal
En Moncofa la cocina combina dos paisajes muy cercanos: el Mediterráneo y la huerta de regadío. El arroz aparece en muchas recetas, a menudo preparado con caldos de pescado de roca o con productos de temporada.
El río Belcaire y las zonas húmedas cercanas han dado tradicionalmente anguilas y otros peces de agua dulce, que en la zona se han cocinado en guisos intensos con ajo y pimentón. También es habitual encontrar fideuá o arroces marineros en reuniones familiares y fiestas locales.
Los cítricos han marcado la economía reciente. Durante buena parte del siglo XX los campos de naranjos rodeaban el casco urbano y ocupaban buena parte del término municipal. Aún hoy forman parte del paisaje cuando se sale del pueblo hacia el interior.
El Belcaire y el paisaje litoral
La desembocadura del Belcaire dibuja uno de los espacios naturales más reconocibles del municipio. En torno al río se conserva una pequeña zona de marjal donde suelen verse aves migratorias en determinadas épocas del año.
A lo largo de este tramo de costa se han habilitado recorridos peatonales y ciclistas que permiten seguir el río hasta el mar o bordear los campos de cultivo cercanos. Es un paisaje discreto, sin grandes desniveles, donde lo interesante está en los detalles: acequias de riego, parcelas de cítricos y la línea continua del Mediterráneo al fondo.
En algunas temporadas también se han detectado nidos de tortuga boba en playas de la provincia, un fenómeno que en los últimos años se vigila con más atención en todo el litoral de Castellón.
Fiestas y ritmo del pueblo
El calendario festivo mantiene tradiciones muy arraigadas. En torno a enero se celebran actos vinculados a San Antonio Abad, con bendición de animales y hogueras. En verano llegan las fiestas patronales dedicadas a San Roque y a Santa María Magdalena, cuando el municipio cambia de ritmo y la población aumenta con la llegada de veraneantes.
Como en muchos pueblos de la costa valenciana, la relación con el mar se nota más en verano, mientras que el resto del año la vida gira alrededor del casco urbano y de los campos de cultivo.
Playas y paseo marítimo
Moncofa tiene varios kilómetros de litoral abiertos y rectilíneos. Algunas zonas son de arena y otras combinan grava y cantos rodados, algo habitual en esta parte de la costa de Castellón.
La playa más próxima al casco urbano es la que concentra el paseo marítimo y la mayor parte de servicios en temporada alta. Si se camina hacia los extremos del término municipal, el ambiente cambia y aparecen tramos más tranquilos donde apenas hay construcciones.
Fuera de los meses centrales del verano la playa queda muy despejada. Es común ver a vecinos paseando, pescadores en la orilla o gente que baja simplemente a mirar el mar.
Cómo llegar y moverse
Moncofa se encuentra entre Castellón de la Plana y Sagunto, bien conectada por carretera a través de la N‑340 y de la red de autovías cercanas. También cuenta con estación de tren en la línea que recorre la costa entre Valencia y Castellón, situada a cierta distancia de la playa.
El pueblo se recorre sin dificultad a pie o en bicicleta. La costa y el casco urbano están relativamente próximos, y en pocos minutos se pasa del paseo marítimo a las calles del centro o a los caminos que atraviesan los campos de naranjos.