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sobre Nules
Ciudad citrícola con un importante patrimonio histórico y zona marítima con faro; destaca su recinto amurallado de Mascarell único en la comunidad
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En el corazón de la Plana Baixa castellonense, donde los naranjos se extienden hasta tocar el Mediterráneo, se encuentra Nules, una villa de casi 14.000 habitantes que ha sabido conservar su esencia agrícola sin renunciar a los encantos costeros. A tan solo 13 metros sobre el nivel del mar, este municipio valenciano representa la perfecta síntesis entre tradición citrícola y modernidad, entre el verdor de sus huertas centenarias y el azul intenso del mar que baña sus costas.
Recorrer Nules es descubrir un territorio donde cada rincón cuenta la historia de una comunidad que ha hecho del cultivo de la naranja su seña de identidad. Sus calles, que alternan el bullicio del centro urbano con la tranquilidad de los barrios más residenciales, conducen tanto hacia el interior montañoso como hacia playas de arena fina donde el turismo familiar encuentra su refugio perfecto. Esta dualidad convierte a Nules en un destino ideal para quienes buscan la autenticidad del turismo rural sin alejarse del litoral mediterráneo.
Qué ver en Nules
El patrimonio religioso de Nules tiene en la Iglesia Parroquial de la Sangre de Cristo su máximo exponente. Este templo, que preside el casco urbano, destaca por su arquitectura de líneas sobrias y su campanario, desde donde se divisan las extensas plantaciones de cítricos que rodean la población. En el interior, merece especial atención el retablo mayor y las capillas laterales que conservan elementos artísticos de notable valor.
El Palau dels Borja constituye otro punto de interés histórico, vinculado a una de las familias más influyentes del Reino de Valencia. Aunque transformado a lo largo de los siglos, mantiene elementos arquitectónicos que evocan su pasado señorial y su importancia en la estructura feudal de la comarca.
Para los amantes de la naturaleza, los parajes naturales que rodean Nules ofrecen un mosaico paisajístico único. Los campos de naranjos, organizados en cuadrículas perfectas, crean un espectáculo visual especialmente hermoso durante la época de floración, cuando el azahar perfuma toda la comarca. Las acequias tradicionales y los caminos rurales permiten adentrarse en este paisaje agrícola a pie o en bicicleta, descubriendo casas de labranza centenarias y pequeños huertos familiares.
La zona costera presenta playas de arena dorada y aguas tranquilas, ideales para el disfrute familiar. El paseo marítimo conecta diferentes calas y playas, ofreciendo vistas panorámicas del litoral castellonense y permitiendo contemplar la silueta de las islas Columbretes en días despejados.
Qué hacer
Nules invita a la práctica del turismo gastronómico centrado en los productos de su huerta. Los restaurantes locales elaboran platos tradicionales valencianos utilizando naranjas, verduras y hortalizas de producción propia. Las rutas por los campos de cítricos permiten conocer de primera mano el proceso de cultivo y recolección de la naranja, especialmente interesantes entre noviembre y marzo.
El senderismo encuentra en los alrededores de Nules múltiples opciones. Los caminos rurales serpentean entre naranjos y conducen hacia pequeñas ermitas y masías tradicionales. La Vía Verde del Mar ofrece un itinerario cicloturista que conecta diferentes municipios costeros, ideal para recorrer en familia.
La proximidad al mar abre las puertas a actividades náuticas como el windsurf, la vela o simplemente el baño en aguas mediterráneas. Las playas de Nules, menos masificadas que otros destinos costeros, permiten disfrutar del litoral con tranquilidad.
Los aficionados a la fotografía rural encuentran en Nules escenarios únicos: desde los contrastes cromáticos de los campos de naranjos hasta las texturas de las construcciones agrícolas tradicionales, pasando por los juegos de luces y sombras que crean las palmeras datileras dispersas por el territorio.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Nules gira en torno a celebraciones que honran tanto su tradición agrícola como su devoción religiosa. Las Fallas, en marzo, revisten especial importancia, con monumentos que a menudo recrean escenas de la vida rural y agrícola local.
La Semana Santa se vive con intensidad, destacando las procesiones que recorren las calles del casco urbano y llegan hasta algunos parajes rurales significativos. En mayo, las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Soledad combinan actos religiosos con actividades lúdicas y gastronómicas que ponen en valor los productos locales.
Durante el verano, las fiestas de barrio y las celebraciones en la zona costera animan las noches valencianas con verbenas populares, conciertos y actividades para todas las edades.
Información práctica
Nules se encuentra a 20 kilómetros al sur de Castellón de la Plana, conectada por la autopista A-7 y la carretera N-340. Desde la capital provincial, el trayecto en coche no supera los 25 minutos. La estación de tren de la línea C-6 de Cercanías conecta Nules con Valencia y Castellón, ofreciendo una alternativa cómoda al transporte privado.
La mejor época para visitar Nules abarca desde abril hasta octubre, cuando las temperaturas son más agradables y las actividades al aire libre resultan más placenteras. Los meses de primavera son especialmente recomendables por la floración del azahar.
Para el alojamiento, aunque Nules no cuenta con una gran oferta hotelera, su proximidad a Sagunto y Castellón amplía las opciones disponibles. Se recomienda consultar la disponibilidad de casas rurales en los alrededores para vivir una experiencia más auténtica entre naranjos.