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sobre Vila-real
Segunda ciudad de la provincia e importante centro industrial y deportivo; cuenta con un interesante patrimonio religioso y el paraje del Termet
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En el corazón de la Plana Baixa castellonense, Vila-real es una ciudad próspera y dinámica que ha sabido conservar su aire mediterráneo mientras se moderniza. Con más de 50.000 habitantes, combina la tradición agrícola de los campos de naranjos con el pulso de una ciudad en crecimiento, conocida también por ser la sede del Villarreal Club de Fútbol.
Sus avenidas, trazadas con la regularidad típica de las poblaciones de nueva planta medievales, recuerdan una historia planificada desde el siglo XIII. Vila-real se mueve a un ritmo tranquilo: apetece caminar, mirar detalles y dejarse llevar por la vida de plazas y calles. La ciudad se asienta en la llanura costera, a unos 42 metros sobre el nivel del mar, rodeada del verde de los huertos citrícolas que han marcado su economía y su identidad.
Qué ver en Vila-real
El Ayuntamiento de Vila-real, en la Plaza Mayor, es uno de los edificios más representativos del centro. Muy cerca, la Basílica de San Pascual Bailón (siglo XVII) es el gran referente religioso de la ciudad y custodia los restos del santo.
En el plano cultural, la Casa de la Cultura y el Auditori Municipal Marcos Redondo completan un conjunto de equipamientos que sostienen buena parte de la programación local. En clave deportiva, el Estadio de la Cerámica funciona como emblema contemporáneo.
Para bajar pulsaciones, el Parque de la Mayorazga aporta zona verde en el centro, y a las afueras aparecen los huertos tradicionales, especialmente vistosos cuando el azahar está en flor.
Qué hacer
Merece la pena fijarse en la cultura del agua: acequias históricas y sistema de riego tradicional siguen presentes en el entorno agrícola. Las rutas en bicicleta por caminos rurales entre naranjos ayudan a entender el paisaje sin prisas.
La gastronomía se apoya en productos de huerta y en la cercanía del mar: arroces con verduras de temporada y, como telón de fondo, los cítricos de la comarca. Para un paseo distinto, el recorrido urbano entre casco histórico y ensanches permite leer la evolución de la ciudad. Los mercados son un buen termómetro de lo local, con producto fresco y ambiente de barrio.
Fiestas y tradiciones
El 9 de mayo, festividad de San Pascual Bailón, se vive con procesiones y actos populares. Durante mayo, la ciudad celebra a su patrón con una semana de actividades culturales y religiosas.
Las fiestas patronales de septiembre mezclan verbenas, conciertos y propuestas para distintas edades. La Semana Santa cuenta con procesiones por el centro. En agosto, las noches de verano se llenan de música y actividades al aire libre, y las fiestas de barrio completan un calendario muy activo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Castellón de la Plana, Vila-real está a unos 10 km por la CV-18 (aprox. 15 minutos en coche). Hay conexión frecuente en autobús con Castellón. En tren, la línea de cercanías desde Valencia para en la estación de Vila-real.
Consejos útiles: Se recorre bien a pie o en bicicleta; hay carril bici que enlaza puntos principales.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por la Plaza Mayor y el entorno del Ayuntamiento.
- Visita a la Basílica de San Pascual Bailón.
- Paseo corto por el Parque de la Mayorazga.
- Si te apetece rematar con un vistazo a la Vila-real actual, acércate al exterior del Estadio de la Cerámica.
Mejor época
La primavera (marzo-mayo) suele ser agradable por temperaturas suaves y la floración de los naranjos. El otoño (septiembre-noviembre) también acompaña y coincide con las fiestas patronales. En pleno verano, el calor y la humedad pueden hacer que las caminatas largas al mediodía se hagan pesadas; mejor moverse a primera hora o al atardecer.