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sobre Requena
Capital del vino y el embutido con un barrio medieval subterráneo impresionante
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En el corazón de la comarca de la Plana de Utiel-Requena, a 692 metros de altitud, se alza Requena como una de las joyas mejor conservadas del interior valenciano. Esta villa de algo más de 20.000 habitantes ha sabido mantener intacto su carácter histórico mientras se consolida como capital vinícola de una de las denominaciones de origen más prestigiosas de España.
Caminar por las calles empedradas de su casco antiguo es como retroceder en el tiempo. Sus murallas medievales, sus bodegas centenarias excavadas en la roca y sus palacios señoriales narran la historia de una localidad que encontró en la vid su razón de ser. Desde las alturas de su barrio de la Villa se contempla un paisaje de viñedos que se extiende hasta el horizonte, dibujando un mosaico de colores que cambia con cada estación.
El encanto de Requena reside en esa perfecta armonía entre patrimonio e identidad vitivinícola, entre tradición e innovación enológica. Aquí, el turismo cultural se entrelaza naturalmente con el enoturismo, ofreciendo al viajero una experiencia completa donde la historia se degusta en cada copa de vino.
Qué ver en Requena
El Barrio de la Villa constituye el núcleo histórico más valioso de Requena, declarado Bien de Interés Cultural. Sus calles medievales, perfectamente conservadas, conducen hasta la Iglesia de Santa María, un magnífico ejemplo de arquitectura gótica valenciana del siglo XIV. Desde aquí se accede a la Torre del Homenaje, último vestigio del castillo medieval que ofrece vistas panorámicas excepcionales sobre la comarca.
Las murallas árabes, construidas en el siglo X, abrazan todavía buena parte del casco antiguo. El Torreón de los Aljibes y la Puerta de Madrid son algunos de los elementos defensivos mejor preservados que hablan del pasado estratégico de la villa.
No menos impresionante resulta el Palacio del Cid, una mansión señorial del siglo XVI que alberga interesantes exposiciones temporales. La Iglesia del Salvador, de estilo neoclásico, y la Ermita de San Sebastián, situada en las afueras, completan el recorrido monumental básico.
Bajo el subsuelo de Requena se extiende un fascinante mundo subterráneo: las Cuevas de la Villa. Estas galerías excavadas en la roca caliza sirvieron históricamente como refugio, almacén y bodega, y pueden visitarse en recorridos guiados que revelan siglos de historia oculta.
Qué hacer
El enoturismo marca el ritmo de la experiencia requenense. Las bodegas de la localidad, algunas de ellas centenarias, ofrecen catas y visitas que permiten descubrir los secretos de vinos elaborados con variedades autóctonas como la Bobal. Los viñedos que rodean la villa invitan a recorridos en bicicleta o a pie por rutas señalizadas que combinan naturaleza y cultura vitivinícola.
El senderismo encuentra en los alrededores de Requena múltiples opciones. La Ruta de los Molinos conduce hasta antiguos molinos de viento restaurados, mientras que los senderos que recorren las Hoces del Cabriel descubren paisajes de gran belleza natural a pocos kilómetros de la localidad.
Los aficionados al turismo activo pueden practicar escalada en las formaciones rocosas cercanas o disfrutar de rutas en BTT por los parajes naturales de la comarca. La Vía Verde del Ferrocarril Minero ofrece un recorrido llano y familiar perfecto para toda la familia.
La gastronomía local merece capítulo aparte. Los restaurantes tradicionales sirven platos como el gazpacho manchego, la gachamiga o el cordero asado, siempre acompañados de los excelentes vinos locales. Los productos de la tierra, como el aceite de oliva virgen extra o la miel de azahar, pueden adquirirse en las tiendas especializadas del centro histórico.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Requena gira en torno a la Fiesta de la Vendimia, que tiene lugar durante la última semana de agosto. Esta celebración, declarada de Interés Turístico Nacional, incluye el tradicional pisado de la uva, desfiles de carrozas y actividades en torno al mundo del vino.
Las Fiestas Patronales de la Virgen de los Dolores se celebran en septiembre con procesiones, verbenas y actos religiosos que congregan a toda la localidad. La Semana Santa requenense destaca por sus procesiones de gran solemnidad y belleza plástica.
En primavera, las Jornadas de Exaltación del Tambor y el Bombo rinden homenaje a estos instrumentos tradicionales con conciertos y exhibiciones. Durante todo el año se suceden mercados medievales, ferias gastronómicas y eventos enológicos que mantienen viva la tradición local.
Información práctica
Requena se encuentra a 68 kilómetros de Valencia capital por la A-3 (Autovía del Este), con salida directa que facilita enormemente el acceso. El trayecto en coche no supera los 45 minutos desde la ciudad del Turia.
La primavera y el otoño constituyen las épocas ideales para la visita, especialmente durante la vendimia otoñal, cuando los viñedos lucen sus colores más espectaculares. Los veranos, aunque calurosos, ofrecen la ventaja de las fiestas tradicionales y las noches frescas de montaña.
Se recomienda reservar con antelación las visitas a bodegas, especialmente durante los fines de semana y la temporada de vendimia. El centro histórico es peatonal en su mayor parte, por lo que conviene aparcar en las zonas habilitadas en el extrarradio y recorrer la villa a pie para disfrutar plenamente de su atmósfera medieval.