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sobre Villanueva de Castellón (Castelló)
Municipio comercial y agrícola con mercado tradicional y fiestas de moros y cristianos
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El turismo en Castelló (Ribera Alta) empieza por entender dónde está: en la llanura aluvial del Xúquer, una de las zonas agrícolas más fértiles del interior valenciano. El pueblo creció entre acequias, huertas y caminos que conectaban las alquerías dispersas de la ribera. Durante siglos fue un lugar ligado al cultivo —primero cereal y morera, después naranjo— y a la red de riego que estructura todo este paisaje.
El nombre procede del antiguo castillo que dominaba el lugar. Aquel pequeño recinto fortificado vigilaba el paso por el valle del río, un punto estratégico entre Xàtiva y la llanura que se abre hacia València. Del castillo quedan restos y, sobre todo, el recuerdo en la toponimia. El asentamiento actual se fue organizando a sus pies con el paso del tiempo.
Un pueblo de huerta
El trazado del casco urbano responde a un crecimiento práctico, muy vinculado al trabajo agrícola. Calles relativamente rectas, casas de dos alturas y patios traseros que durante mucho tiempo sirvieron para guardar herramientas o animales. Aún hoy, al salir hacia las afueras, la transición entre pueblo y campo es inmediata: en pocos minutos aparecen los caminos rurales y las parcelas de cítricos.
La iglesia parroquial ocupa el centro del municipio. El edificio actual es fruto de distintas reformas a lo largo de los siglos, algo habitual en los pueblos de la Ribera, donde muchos templos se ampliaron cuando la población creció entre los siglos XVIII y XIX. Más que por su tamaño, interesa por su papel en la vida cotidiana: la plaza que la rodea sigue siendo uno de los puntos donde el pueblo se encuentra.
La memoria del castillo
En el pequeño cerro que domina Castelló se localizan los restos del castillo que dio nombre al municipio. No es una fortaleza monumental; más bien un recinto modesto que formaba parte de la red defensiva que controlaba el valle del Xúquer en época medieval. Desde arriba se entiende bien el porqué de su ubicación: la vista alcanza buena parte de la llanura de la Ribera.
El paseo hasta la zona del castillo es corto y permite leer el territorio con claridad. El mosaico de campos, las acequias que cortan la huerta y los caminos agrícolas explican mejor que cualquier panel cómo ha funcionado históricamente esta comarca.
Vida ligada al río
Aunque el casco urbano no está pegado al cauce, el Xúquer siempre ha condicionado la vida del pueblo. Las crecidas han marcado la memoria colectiva de toda la Ribera Alta, y también la forma de construir y de cultivar. Las huertas cercanas al río suelen alternar cítricos con otros cultivos según la temporada.
En los caminos que acompañan las acequias es frecuente ver a vecinos caminando o en bicicleta al caer la tarde. No es un paisaje monumental, pero sí muy representativo de la agricultura valenciana tradicional.
Cómo recorrer Castelló
El centro se recorre en poco tiempo y sin pendientes. Lo más interesante está en los alrededores: los caminos de huerta que salen del casco urbano permiten entender bien la relación entre el pueblo y su territorio.
Castelló tiene estación de tren en la línea que conecta València con Xàtiva, lo que facilita llegar sin coche. Si vienes conduciendo, lo habitual es dejar el coche en alguna calle tranquila y moverse andando. El ritmo aquí es pausado y las distancias son cortas.