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sobre Benicull de Xúquer
Municipio joven segregado de Polinyà situado cerca del río Júcar
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En el corazón de la Ribera Baixa valenciana, donde los campos de naranjos se extienden hasta donde alcanza la vista y el río Xúquer susurra historias milenarias, se alza Benicull de Xúquer. Este pequeño municipio de apenas 1.100 habitantes conserva intacto el espíritu de la Valencia más auténtica, esa que late al ritmo pausado de los pueblos de interior donde cada rincón cuenta una historia.
Situado a tan solo 30 metros sobre el nivel del mar, Benicull de Xúquer se presenta como un oasis de tranquilidad en la fértil llanura aluvial que ha sido testigo de civilizaciones árabes, cristianas y valencianas. Sus calles empedradas y sus casas señoriales nos transportan a una época donde el tiempo transcurría al compás de las estaciones y las labores del campo marcaban el ritmo vital de sus gentes.
La proximidad al río Xúquer ha configurado no solo su paisaje, sino también su carácter: un pueblo sereno, hospitalario, donde la tradición agrícola se combina con una rica herencia cultural que se respira en cada paseo por sus plazas sombreadas y sus antiguas construcciones.
Qué ver en Benicull de Xúquer
El patrimonio arquitectónico de Benicull de Xúquer refleja siglos de historia valenciana. La Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, construida en el siglo XVIII, destaca por su elegante fachada barroca y su campanario que se alza como guardián silencioso del pueblo. En su interior, los visitantes pueden admirar retablos de notable valor artístico y una talla del patrón que constituye una joya de la imaginería religiosa valenciana.
Paseando por el casco histórico, merece especial atención la Plaza Mayor, verdadero corazón social del municipio, donde se conservan edificaciones tradicionales con característicos balcones de hierro forjado. Las casas señoriales de los siglos XVIII y XIX muestran la prosperidad que antaño trajeron los cultivos de arroz y cítricos a la zona.
Los alrededores de Benicull de Xúquer ofrecen paisajes de excepcional belleza rural. Los campos de naranjos, especialmente hermosos durante la floración primaveral, crean un mosaico verde salpicado de blanco que perfuma toda la comarca. Las acequias y canales de riego, herencia del ingenio árabe, serpentean entre los cultivos creando un sistema de irrigación que ha permanecido prácticamente inalterado durante siglos.
La cercanía al río Xúquer permite descubrir ecosistemas de ribera donde proliferan álamos, sauces y cañaverales que albergan una rica avifauna. Es habitual avistar garzas, martines pescadores y otras especies que han encontrado en estos humedales su hábitat natural.
Qué hacer
Benicull de Xúquer es destino ideal para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y sumergirse en la autenticidad rural valenciana. Los paseos en bicicleta por los caminos agrícolas permiten descubrir el intrincado sistema de acequias y experimentar de primera mano la vida en los campos de cítricos, especialmente durante la época de recolección.
Las rutas de senderismo por las inmediaciones del río Xúquer ofrecen la oportunidad de contemplar paisajes donde la naturaleza y la actividad humana han convivido armoniosamente durante generaciones. Los senderos sombreados por la vegetación de ribera son perfectos para caminatas familiares, especialmente durante las suaves temperaturas de primavera y otoño.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. Los productos de la huerta valenciana cobran aquí especial protagonismo: naranjas de incomparable dulzor, verduras de temporada y el tradicional arroz de la zona. Los bares y restaurantes familiares del pueblo preparan platos tradicionales valencianos donde la paella y otros arroces muestran todo su esplendor, elaborados con ingredientes de proximidad.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en los amaneceres y atardeceres sobre los campos de naranjos momentos de especial inspiración, cuando la luz dorada del mediterráneo baña los cultivos creando estampas de postal.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benicull de Xúquer mantiene vivas las tradiciones valencianas más auténticas. Las Fallas, celebradas en marzo, adaptan la festividad al carácter rural del municipio con monumentos que reflejan la idiosincrasia local y la vida agrícola de la comarca.
Las fiestas patronales en honor a San Pedro Apóstol, que se celebran hacia finales de junio, constituyen el momento álgido del año festivo. Durante varios días, el pueblo se engalana con procesiones, verbenas populares, competiciones deportivas y degustaciones gastronómicas que atraen a visitantes de toda la comarca.
En agosto, las fiestas de verano prolongan el ambiente festivo con actividades al aire libre que aprovechan las suaves noches valencianas. Los conciertos en la plaza, las actividades infantiles y las cenas populares crean un ambiente familiar y acogedor.
La Semana Santa también se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles del casco histórico en un ambiente de recogimiento que contrasta con la alegría de las celebraciones veraniegas.
Información práctica
Benicull de Xúquer se encuentra a aproximadamente 45 kilómetros al sur de Valencia capital. En coche, se accede fácilmente por la A-7 (Autopista del Mediterráneo), tomando la salida hacia Alzira y continuando por la CV-50 hasta el municipio. El trayecto desde Valencia no supera los 45 minutos en condiciones normales de tráfico.
Para quienes prefieren el transporte público, existen servicios regulares de autobús que conectan con Alzira, desde donde se puede acceder a Benicull de Xúquer mediante líneas locales.
una de las mejores época para visitar el municipio se extiende desde primavera hasta principios de otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran su máximo esplendor. Los meses de abril y mayo resultan especialmente recomendables por la floración de los naranjos, mientras que octubre y noviembre ofrecen el espectáculo de la recolección.
Se aconseja llevar calzado cómodo para los paseos por el campo y no olvidar la cámara fotográfica para capturar la belleza serena de este rincón auténtico de la Valencia rural.